Reportaje:

Artistas del 'Off Gran Vía'

Una compañía teatral integrada por ingenieros de telecomunicaciones logra estrenar un musical en una sala comercial

"Nosotros queremos ser parte del Off Gran Vía. Estrenar musicales estupendos que nadie traería a España por considerarlos poco comerciales o demasiado arriesgados", dicen los componentes de Tela-Katola, una pequeña compañía madrileña que ha entrado por la puerta lateral de un teatro en pleno meollo del llamado Broadway madrileño. Y a semejanza del famoso barrio neoyorquino dedicado a los espectáculos musicales, que tiene unas salas satélite dedicados a los montajes experimentales -el Off Broadway-, los creadores de Madrid quieren forjar un panorama con "montajes que atraigan al público con imaginación, humor y calidad", no sólo con puestas en escenas despampanantes.

La diferencia de presupuesto es abismal. Levantar el telón cuesta como mínimo uno o dos millones de euros en un espectáculo de gran formato. Tela-Katola ha invertido poco más de 6.000 euros, "y hemos conseguido cobrar algo", dicen los actores.

Está claro que no es lo mismo llevarse el vestuario del armario de casa y comprar el atrezo en una empresa nórdica de hágalo usted mismo que lucir una escenografía digna de una superproducción neoyorquina. También hay diferencia en el precio de la entrada: 12 euros frente a 20 como mínimo o 65 como máximo en los musicales más conocidos.

"Nuestra especialidad es el humor, intentando que sea lo más complejo posible, y los musicales, con una forma de hacer más centrada en el trabajo del actor que en el espectáculo", dice Pablo Muñoz-Chápuli, uno de los fundadores de Tela-Katola (www.tela-katola.com).

El grupo surgió en 1997, cuando cinco amigos de tres compañías de teatro universitario (No es Culpa Nuestra, Ishtar y La Cuarta Pared) decidieron unir sus caminos: Ricardo Castella (Noche Hache en Cuatro y monólogos de Paramount Comedy), Juan Diego Martín (Paramount Comedy), Fernando Presas, Eduardo Martínez-Abarca, y el propio Pablo, ingeniero de telecomunicaciones, como quienes le acompañan en la aventura del Off Gran Vía con el montaje Te quiero, eres perfecto... ¡Ya te cambiaré!

Tras someterse a una función de test de público y productores -con alta puntuación en el risómetro-, Tela-Katola llegó el pasado 24 de octubre a ocupar los martes del Pequeño Teatro Gran Vía, donde Eduardo Aldán triunfa el resto de la semana con el monólogo Espinete no existe. Mientras, en el escenario grande del Teatro Gran Vía (Gran Vía, 66), Dagoll Dagom despliega con su imponente barco las aventuras mediterráneas de Mar y Cielo. Te quiero, eres perfecto... ¡Ya te cambiaré!, es de los neoyorquinos Joe Di Pietro (texto y letras) y Jimmy Roberts (música). Aborda con mucho humor y adobo musical situaciones reales e insólitas sobre la vida en pareja, el amor, el sexo, el matrimonio, la seducción... Presentada en el Off Broadway, lleva más de 10 años en cartel en el Westside Theatre de Nueva York.

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Pablo Muñoz-Chápuli se "enamoró" de la obra, que fue estrenada en España por una compañía catalana, y decidió hacer su propia versión, que se ha curtido en el Teatro de las Aguas (Latina), una de las más activas salas de pequeño formato de Madrid, que ha reestrenado uno de los primeros montajes del grupo, Filmotela-Katola. Consta de "dos mediometrajes teatrales", con guión del televisivo Ricardo Castella.

Los productores de Nueva York ya han visto el montaje y han dado su visto bueno. También le ha gustado al gestor del Teatro Gran Vía, Enrique Salaberría, y como Tela-Katola está llenando el aforo (300 butacas), a partir del próximo lunes tendrán dos días de presencia a la semana, que conservarán "hasta que sigan llenando", dice Salaberría, responsable de la empresa Smedia. "El éxito de estas funciones demostraría que otra forma de hacer teatro es posible y rentable", afirma Muñoz Chápuli.

Mientras, el elenco de Te quiero eres perfecto, gira por el mapa (Andalucía, Canarias, Rioja... y se somete al dictamen del público de la vía madrileña del musical.

Lo hacen constar en los foros de Internet: "Es un ejemplo de cómo se puede hacer un buen espectáculo sin mucha parafernalia", dice Rubén, quien alaba "la relación calidad-precio". Almu, Helena, Álvaro y Luis destacan "el pasar dos horas y divertidas". A otros, como Cristóbal, no les deslumbra el pequeño teatro: "Resulta una obra un poco espartana y pobre en decorados y atrezo, sobre todo después de haber visto Mamma Mia y Hoy no me puedo levantar. La sala es un poco cutre".

"No existe verdadero público de teatro, sino público de eventos", opina Salaberría. "Hay que educar y crear interés entre los jóvenes y fomentar e invertir en creación, como ocurre en Barcelona", dice, y echa de menos una "apuesta por la industria teatral, por los nuevos lenguajes y por atraer a todo tipo de espectadores". A pesar de que el público madrileño de teatro no inunda precisamente las salas, el empresario se "arriesga" en varios locales: Gran Vía, Alcázar, Fígaro e Infanta Isabel.

Si el boca-oreja funciona con Te quiero... puede suceder como con Espinete no existe, que llegó para unos pocos días y lleva ya varios meses a butacas llenas. ¿Se afianzará el Off Gran Vía? "De momento", asegura Ricardo Castella "está arraigando en Madrid un circuito de teatro de humor".

El repertorio de los 'telecos'

En su trayectoria de casi una década por espacios universitarios, salas alternativas y certámenes de teatro, Tela-Katola

tiene en su haber una docena de comedias musicales; entre ellas Tengo problemas, ¿y qué?, Sin empujar... de uno en uno o José y el asombroso manto multicolor.

Y en todo este tiempo las historias profesionales han devenido en historias personales. Sara y Pablo son pareja y Jorge y Paloma intimaron con el montaje de Te quiero, eres perfecto... ¡Ya te cambiaré!

Los protagonistas del desembarco en la Gran Vía son: Pablo Muñoz-Chápuli, Jorge Gonzalo, Sara Benavente y Cristina Simarro como actores y cantantes; de la música se encarga Enrique Poves (piano) y Paloma de Juan (violín); Lucila Sancho controla las luces, Kurt Schweiger el sonido; Elsa Gutiérrez el vestuario, Mayte Vázquez la escenografía y Jorge también se encarga de las coreografías.

"Estamos consiguiendo patrocinadores. Colabora con nosotros Parship.es, especializados en encontrar 'la pareja de tu vida', como la obra va de eso...", cuenta satisfecho Pablo, intérprete, director y adaptador de la obra. Es un buscador, acostumbrado a sobrevivir y ha contagiado del espíritu emprendedor a la compañía, integrada por ingenieros de telecomunicaciones (telecos), a excepción de Cristina, que es acomodadora de un teatro. Todos -la mayoría treintañeros- hacen doblete con los trabajos que les ayudan a pagar las facturas y mantienen como pueden su algo más que afición por el mundo de las tablas.

"Vino a ver la obra el director general de mi empresa y ha tenido la misma reacción que mis compañeros de trabajo. Para ellos soy el friki linuxero que les monta los servidores y les parece increíble verme en el escenario", dice Pablo, administrador de sistemas en la off farándula.

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