Reportaje:Motociclismo | Trigésimo título español

Un curso calamitoso

Rossi empezó en un Ferrari y con problemas en su moto y terminó por los suelos

Lo que mal empieza mal acaba. Y de la forma más cruel se cerró la temporada más calamitosa de Valentino Rossi, cinco veces campeón del mundo de MotoGP, que vio cómo Nicky Hayden, un cowboy de Kentucky dos años menor que él, le hurtó la posibilidad de convertirse en el único campeón del mundo de la era de las MotoGP de un litro de cilindrada. Comenzó el curso al volante de un Ferrari de fórmula 1 y con muchos problemas en su moto.

En Cheste le ocurrió lo que nadie imaginaba: cometió un error en el peor momento. No porque no haya fallado nunca, a sus 27 años, a lo largo de su carrera, sino porque, tras tener el título prácticamente perdido a falta de cinco pruebas para el final, remontó respaldado por los múltiples problemas que arrastraron los pilotos que le antecedían en la clasificación. Sobre todo, Hayden, que fue líder desde la tercera y que no perdió el mando de la tabla hasta hace dos semanas, cuando, en Portugal, Dani Pedrosa, su compañero en Honda, se lo llevó puesto en una maniobra de adelantamiento. El accidente parecía la puntilla para el norteamericano y Rossi se jactó entonces de Honda por el desgobierno que imperaba en la marca del ala dorada; con sus dos pilotos rebasándose agresivamente cuando uno, el estadounidense, se jugaba el bigote y el otro, el español, deambulaba en quinta posición. No es extraño que el italiano sacara pecho tras la cita portuguesa. Tal vez creyó que si se había sobrepuesto a todos las fatalidades de la temporada no fallaría.

Pedrosa resalta que Honda tiene al 'número uno' y al "mejor novato"

Y es que, de haber ganado la que ayer concluyó en Valencia, podría pasar a la historia como la temporada en que Rossi se sobrepuso a todo. A que lo tirara Toni Elías en la primera curva de la primera carrera del año, en Jerez. A que el neumático trasero de su Yamaha se despedazara mediada la tercera, en China. A que, ocho años después de la última vez, el motor de una de sus motos se hiciera pedazos en Francia, mientras rodaba líder, durante la cuarta. A su primera fractura en el Mundial, durante los entrenamientos del Gran Premio de Holanda, que le obligó a arrancar el último en la parrilla y acabar octavo. E incluso a comprobar como, en Laguna Seca y a falta de seis pruebas para el cierre de Valencia, el motor de su Yamaha M1 dijera basta y le dejara tirado, oteando el podio, y a 51 puntos de Hayden, que, en California, su casa, se paseó y logró su segunda y última victoria de la temporada.

Fue abandonar Estados Unidos y la fortuna cambió de marca, de Honda a Yamaha, y se agarró a la moto de Rossi, que desde entonces y hasta ayer no se había quedado fuera del podio. En cinco carreras consiguió un triunfo (Malaisia), tres segundas posiciones (República Checa, Japón y Portugal), y un tercer puesto (Australia). En ninguna de estas carreras Hayden olfateó el cajón, lo que le valió a il Dottore para barrerle 59 puntos a Kentucky Kid y arrebatarle el mando de la clasificación en la penúltima carrera, la más desgraciada para Honda, que vio cómo su segundo piloto eliminaba al primero.

Desalentado y abatido, Hayden llegó a Valencia con un déficit de ocho puntos respecto a su único adversario por el título. Un mundo a favor de alguien con siete coronas y que, además, maneja la presión a su antojo, como si se tratara de un pelele, y la transmite a quien le conviene.

Pero falló Rossi. Lo hizo solo, como el mismo reconoció, en medio de un viraje y sin nadie a quien echar las culpas del fiasco que cerró la temporada más aciaga del mejor piloto de siempre y que, tras el follón que armó Pedrosa en Portugal, ya degustaba su octavo título.

Pedrosa hizo balance de su primer año en MotoGP. "Las cosas han cambiado mucho desde el principio del curso. He adquirido experiencia. Acabo satisfecho porque hemos conseguido el objetivo de ser campeones del mundo. Nicky es el número uno y Honda es campeona por pilotos y marcas y tiene el mejor novato. Veremos lo que pasa el próximo año", dijo Pedrosa. ¿Se ha quitado un peso de encima por la caída de Rossi?, le preguntaron. "No", respondió. ¿Se ha sentido injustamente tratado?... Pedrosa ni siquiera abrió la boca. "He mantenido la ilusión gracias a los aficionados", dijo luego. "Es la vez que más me han apoyado en toda mi carrera, después de todo lo que se dicho de mí", añadió el español, que se entrenará desde el miércoles en Cheste con la moto de 800cc con la que se disputará el próximo Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de octubre de 2006.

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