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Figueres renueva su presidencia en la Acadèmia Valenciana de la Llengua

Palomero sugiere que el Consell ha violentado la voluntad de los académicos con presiones

Ascensión Figueres, ex diputada del PP, renovó ayer su cargo de presidenta de la Acadèmia Valenciana de la Llengua para cinco años más al imponerse por 12 votos a ocho (uno en blanco) al catedrático universitario Emili Casanova. Presumiblemente, Figueres recibió el apoyo de 10 académicos, designados por el PP, y de dos más, nombrados por el PSPV, del grupo del Institut Interuniversitari de Filologia. El Consell presionó hasta el último momento para evitar cualquier fuga en su grupo, como pasó con anterioridad. Manel Pérez Saldanya será el vicepresidente.

Figueres se impuso nítidamente a un candidato que fue elegido académico también a propuesta del PP, pero dentro del cupo de consenso. No hubo ninguna fuga del sector del PP, como sucedió el 22 de septiembre, cuando Figueres y el socialista Josep Palomero empataron a nueve votos. Sí se produjo un trasvase de dos o tres votos del grupo de 10 académicos designados por el PSPV. Algunos universitarios consideran que Casanova es demasiado dialectalista y que la nueva junta de gobierno garantiza la unidad de la lengua, el desarrollo de la normativa consolidada y del dictamen lingüístico. Unidad lingüística también garantizada en el caso de ganar Casanova.

Tras la votación secreta, la Junta de Gobierno queda así: Ascensión Figueres, presidenta; Manel Pérez Saldanya (por el PSPV), vicepresidente, con 14 votos; Verónica Cantó (por el PSPV), secretaria, con 11 votos; y Ramón Ferrer (por el PP), vocal, con 13 votos. Las candidaturas de Honorat Ros y Josep Lluís Domènech (ambos designados por el PSPV) para ocupar la otra vocalía empataron a 10 votos. El próximo mes se procederá a una nueva votación para este cargo. Si hubiera ganado Casanova, la junta hubiera sido prácticamente la misma. Y también estaba garantizada la unidad lingüística, que ya no es materia en disputa.

Al inicio del pleno, Palomero retiró su candidatura para dar su apoyo a Casanova. Previamente, el hasta ahora vicepresidente había denunciado las presiones del Consell a los académicos del grupo del PP para que votaran a Figueres y también a Pérez Saldanya hasta el punto de "violentar" la libertad de elegir de algunos académicos próximos al secesionismo. Otros académicos confirmaron las presiones del Consell e incluso del presidente Francisco Camps para asegurar el voto de, por ejemplo, el antiguo deán de la catedral Ramón Arnau.

Palomero dijo que había felicitado (no sin ironía) al académico y catedrático Rafael Alemany por el resultado final. Figueres rechazó cualquier injerencia del Consell y calificó el proceso de transparente. Sobre el encuentro del miércoles con el vicepresidente del Consell, Víctor Campos, y el consejero de Cultura, Alejandro Font de Mora, la presidenta señaló "que está permitido reunirse con personas".

"Oportunidad histórica" fallida

Se le notaba afectado a Emili Casanova tras la votación. No quería hablar. Ante la insistencia y la pregunta de si se ha perdido la oportunidad de que la persona que presida la Acadèmia no tenga un perfil político, señaló: "Se ha perdido una oportunidad histórica de cambiar de cara. Es muy triste que, en la situación en la que está el valenciano, no hayamos sabido visualizar un cambio que hubiera dado nuevas ilusiones a todos los valencianos por encima de intereses partidistas". Apuntó, no obstante, que está dispuesto a ayudar a la nueva junta "porque por encima de los intereses personales está la lengua y la sociedad".

El vicepresidente respondió a la misma pregunta. Manel Pérez Saldanya dijo: "Hoy se ha elegido no sólo la presidencia, sino una nueva junta y esa es la clave" Y añadió: "La apuesta por la junta es lo que me impulsa a ir adelante y lo que me da confianza". La línea de trabajo será de "independencia y trabajo libre".

La nueva secretaria, Verónica Cantó, contestó que los próximos cinco años serán de consolidación de la Acadèmia y para ello "es necesaria la autonomía e independencia".

Figueres destacó la madurez del ente normativo y que la junta sintetiza a todas las sensibilidades y que el proceso había sido transparente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de octubre de 2006

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