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Reportaje:Fútbol | Liga de Campeones

Rijkaard pierde su apuesta más arriesgada

Marcó Drogba y Frank Rijkaard movió ficha tan rápida e inesperadamente que, sobre el terreno de juego, Zambrotta buscó a Puyol con mirada aparentemente asustada y, mientras extendía la mano con tres dedos levantados, le preguntó: "¿Con tres?". Al tiempo que Márquez pedía explicaciones al banquillo, Gio se iba del campo con una tajeta amarilla en su haber y un partido discreto en el debe. Entraba en el campo Iniesta y, en busca del empate, se la jugaba Rijkaard a cara o cruz, como casi nunca lo ha hecho desde que hace tres años llegó al Barcelona. Era el minuto 57 de partido, perdían por 1-0 y el equipo se dispuso a jugar con sólo tres defensas: Zambrota, Márquez y Puyol.

"Arriesgué. Buscaba conseguir un buen resultado y al final no pudimos ni tan siquiera empatar", explicó después Rijkaard, que ayer, de un plumazo, destrozó su fama de conservador. Según Rijkaard, el Barça asumió riesgos de manera consciente: "Sabíamos que se organizan muy bien atrás y éramos conscientes del daño que hacen sus contras, pero había que asumir el riesgo", confesó.

"Fuimos a por el partido, pero no pudimos con una defensa que se echó muy atrás", señaló Víctor Valdés, uno de los mejores del equipo. Dos intervenciones suyas, a pies de Drogba primero y, a continuación, jugándose el tipo ante Essien, impidieron una derrota más amplia. "A la contra sabíamos que son muy buenos, pero cambiamos la táctica y nos la jugamos", dijo Valdés.

Rijkaard explicó los motivos que le llevaron a decidirse por una defensa con sólo tres jugadores: "Ellos atacabn con dos delanteros y un media punta. Con tres, nos seguía sobrando un defensa". Otras de las razones fue la impresión que le estaba causando el rival: "El año pasado nos hizo sufrir más. Lo pasamos mucho peor en aquel primer tiempo que esta vez. Es un equipo más previsible y pensé que podíamos arriesgar". Lo hizo y perdió: "Fue imposible superar su centro del campo. Marcó la línea físicamente y no supimos crearle ocasiones".

Messi apenas creó peligro anoche, en el primer tiempo con un remate tras un buen servicio de Deco y en el segundo con un remate de cabeza que salió alto. Messi, a quien el público abucheó cada vez que tocó la pelota -"no me he enterado de eso", dijo-, pidió pasar página y empezar a pensar en el Madrid. "Ya no tiene remedio. Lo hemos intentado y no ha salido", resumió.

El entrenador holandés aclaró que la sustitución de Puyol por Oleguer se debía a un problema físico del capitán. "He recibido un golpe en la espalda. Haremos pruebas, pero no creo que haya problema para jugar en Madrid", aclaró después el capitán, que elogió al Chelsea: "Es un gran equipo". Coincidió con Rijkaard: "El Chelsea es ordenado, tiene mentalidad y calidad", dijo antes de marcar el objetivo claro que le queda al equipo: "Tenemos que pasar a octavos, eso es lo único que nos importa ahora. El equipo tiene carácter para levantarse", avisó después de la derrota, algo a lo que el equipo no estaba acostumbrado. La última vez que el Barça perdió un partido de Champions fue el 8 de marzo de 2005, también en Stamford Bridge. Hasta ayer, llevaba 15 partidos sin caer en Europa.

El Chelsea dio ayer un paso de gigante para clasificarse como primero del grupo A y relegar al Barça, como mínimo, a la segunda posición. El conjunto dirigido por José Mourinho, con tres victorias, suma ya nueve puntos, cinco más que el Barça, que, con cuatro, continúa segundo, empatado ahora con el Werder Bremem, que ayer ganó al Levski Sofía por 2-0. Los azulgrana mantienen la segunda posición del grupo gracias a los goles marcados, seis, frente a los tres del Bremem. El equipo búlgaro aún no ha puntuado.

Con una victoria (frente al Levski, 5-0), un empate (con el Bremem, 1-1) y la derrota de ayer, el Barça tiene la clasificación en su mano. Puede lograr medio billete si, en su próximo compromiso, supera al Chelsea en el Camp Nou. En ese caso, se colocaría a sólo dos puntos del conjunto inglés, a expensas del resultado del Levski-Bremem. "Tenemos aún oportunidades y ahora es imposible fallar. Hay que aprovechar los partidos que tenemos en casa", señaló Márquez, con la mirada puesta ya en el próximo día 31, cuando el Barça recibirá al Chelsea. "Después de esta derrota, tenemos que ganarles; es importantísimo", convino Xavi.

Aun en el supuesto de que los de Mourinho venciesen en el estadio azulgrana, el Barça mantendría sus posibilidades de clasificación como segundo de grupo para los octavos de final. Tendría, eso sí, que sumar los seis puntos que aún quedarían en juego. Los de Rijkaard visitan primero al Levski y cierran la liguilla, en casa, frente al Bremem.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de octubre de 2006