Crónica:Fútbol | Sexta jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

El Celta castiga al Valencia

El equipo celeste aprovecha la debilidad defensiva del rival y logra su primera victoria en Balaídos

La mejor defensa del campeonato naufragó en Vigo, de donde salió retratada por un Celta que arrastraba su anemia por la Liga. Por ahí cayó un mito. Sólo habían encajado dos goles los de Quique Flores en cinco encuentros. Se llevaron tres de Balaídos, un campo en el que Ayala, Navarro y Cañizares derrocharon frivolidad. Canobbio, inspirado ante su ex equipo, se hartó de filtrar balones en el área, con los centrales atónitos. Cerró el castigo el uruguayo con un disparo desde fuera del área que sirvió de almuerzo al portero valencianista, con el que la afición celeste aún tiene cuentas pendientes. El equipo de Fernando Vázquez, que no había saboreado victoria este curso en Balaídos, se deshizo de paso de otra leyenda negra: la de su incapacidad para remontar partidos. Desde que lo logró en Chamartín en septiembre de 2005 no lo había vuelto a conseguir. Vázquez, expulsado como de costumbre, se despojó del molesto sambenito.

CELTA 3 - VALENCIA 2

Celta: Pinto; Ángel, Tamas, Lequi, Placente; Iriney, Oubiña; G. López (Núñez, m. 22), Canobbio, Nené (Contreras, m.85); y Baiano (Perera, m. 76). No utilizados: Esteban; Guayre, Aspas y Jorge.

Valencia: Cañizares; Miguel, Navarro, Ayala, Moretti; Albelda, Edu; Angulo (Joaquín, m. 56), Silva (Gavilán, m. 55), Vicente (Morientes, m. 27); y Villa. No utilizados: Butelle; Regueiro, Jore López y Torres.

Goles: 0-1. M. 41. Navarro, de cabeza. 1-1. M. 45. Baiano, ajustado al palo. 2-1. M. 51. Volea de Iriney. 3-1. M. 55. Canobbio, desde fuera del área. 3-2. M. 63. Morientes tras error de Lequi.

Árbitro: Iturralde. Amonestó a Oubiña, Ayala, Baiano, Navarro, Edu, Iriney, Pinto y Perera. Expulsó a Gavilán (m. 93) y a Fernando Vázquez.

Unos 18.000 espectadores en Balaídos.

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Pese a los variados complejos que le acechan, el Celta se dotó de las mejores intenciones para tumbar a un rival pletórico. La escuadra de Fernando Vázquez echó el balón al piso y encontró para su sorpresa una defensa en absoluto rocosa. Como es rutina, el eterno Gustavo López lideró la búsqueda de agujeros. Asociado con Canobbio, y a pesar del lastre de un perfil impropio para un zurdo cerrado, el extremo argentino fustigó a Moretti. Así se abrió un partido de área a área, que decayó desde el mismo momento en que las fibras de Gustavo dijeron basta. Poco después encallaba Vicente, y el tedio amenazó con truncar el partido. No llegaba el reloj a la media hora y Núñez y Morientes ya habían saltado del banquillo. El Celta salió del trueque más musculoso, pero radicalmente empobrecido. Lo que ganó el Valencia en presencia en el área lo derrochó por el lado de Silva, que perdió cuota al arrimarse a la banda. Su equipo lo acusó.

Dos zurriagazos antes del descanso resucitaron el choque. El primero fue de Navarro, que remató una falta lateral que nadie había cometido. Sin Gustavo y con el marcador en contra, el Celta era carne de tragedia, pero la defensa valencianista no se fue al intermedio sin probar la conexión de Canobbio con Baiano. El primero inventó una asistencia sutil y el segundo soltó el látigo, para que Cañizares comenzara la recogida de balones de su portería.

Y así fue como el Celta se vio de nuevo en el partido, que recuperó en la segunda mitad lo mejor de la primera. El intercambio de golpes que despidió el primer tramo dio paso a un segundo repleto de sensaciones, aciertos y errores, que estrenó Iriney con un gol que dejó moribundo al equipo de Mestalla. Su volea podía haber salido hacia cualquier parte, pero como andaba el área de Cañizares de bote en bote, un rechace permitió que se alojara dócilmente en la red. Cuatro minutos después, el regalo de Cañizares tenía pinta de finiquito.

La reacción inmediata del Valencia pasó por ensanchar el grupo, con Gavilán y Joaquín en los costados y Edu descolgado hacia el área. La temida asociación de Villa y Morientes se mostraba esta vez inofensiva, si no fuera porque Lequi se solidarizó con Cañizares en el festival burlesco. Le llegó un balón manso tras una carrera poco inquietante de Gavilán hasta la línea de fondo, pero un mal control donde no se debe dejó el balón a Morientes. Faltaba casi media hora, que se esfumó entre ataques desesperados del Valencia y contras de los de casa, en medio de un festival de goles y balones al palo favorable a los de casa. Balaídos temió que la mano negra que impedía al Celta remontar echara por tierra el trabajo hecho, pero ese mito se hundió ayer con la mejor defensa del campeonato.

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