Historia de un desencuentro en Alemania

"¡Raúl es el mejor!", decía Luis Aragonés hace dos años. "¡Es el mejor!", repetía, antes del Mundial de Alemania. En consonancia con sus axiomas, el seleccionador dio a Raúl los títulos de un confidente. Durante dos años fue el jugador con el que más opiniones intercambió, aquel al que más escuchó. El capitán del equipo a todos los efectos, tratado por su entrenador con la admiración que se reserva a las grandes personalidades. Tanto fue el reconocimiento de Aragonés hacia el jugador que decidió llevarlo al Mundial a sabiendas de que estaba más cerca de la caseta que del equipo titular.

"No pasa nada", decía Raúl en Alemania, antes del partido contra Ucrania; "estoy preparado para ayudar al equipo". Ante la inminente suplencia, su discurso conservó el espíritu de colaboración esperado. Todo fue armonioso hasta que se vio sentado en el banquillo mientras España goleaba a Ucrania sin reclamar su ayuda.

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Cuando se sintió prescindible, la actitud de Raúl hacia el seleccionador se tornó cortante. Ambos se pusieron en guardia. Algunos compañeros de concentración recuerdan a un jugador que, lejos de apoyar al grupo con su aliento, se volvió sobre sí mismo y se rodeó de sus amigos, Cañizares y Salgado. En los días previos al partido contra Túnez sus colegas no le identificaron con el líder que imaginaban. Observaron, eso sí, a un tipo dispuesto a luchar por sí mismo con todas sus fuerzas.

Raúl salió del banquillo antes de meterle a Túnez el gol del empate (1-1). Tras marcar, hizo el camino inverso: regresó al banquillo para celebrarlo con gran elocuencia, abrazado a Salgado y Cañizares. El seleccionador juzgó el gesto como un acto excluyente, más propio de un resentido que del capitán que había creído conocer. En el partido siguiente, contra Arabia, le dio la titularidad. Lo puso como punta y Raúl no estuvo fino. Como dijo un miembro de la expedición: "No la tocó". Convencido de que como goleador Raúl había perdido "el perfil", Aragonés lo retrasó a la media punta. Allí jugó sin gran éxito contra Francia, Islandia, Irlanda del Norte y Liechtenstein. Ahora el técnico apostará por Iniesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de septiembre de 2006.

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