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Los embalses del Júcar almacenan un 82% menos de agua que hace dos años

La CHJ prepara más restricciones al riego en previsión de un tercer año de sequía

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) pidió ayer a todos los usuarios del agua que calculen las cantidades mínimas que necesitarán en el nuevo año hidrológico, que comienza en octubre, para planificar el reparto desde "una situación pesimista" y sin confiar en lluvias. Las reservas del Júcar apenas superan el centenar de hectómetros cúbicos, menos de la mitad que en 2005 y un 82% menos que hace dos años. Así, se impone el "principio de cautela" ante un posible tercer ejercicio de dura sequía, en el que los agricultores afrontarían restricciones aún mayores a las actuales.

"Inicialmente el planteamiento es pesimista, no podemos contar con agua que no existe y de la que no tenemos la certeza que vaya a llegar", explicó el presidente del organismo, Juan José Moragues, tras la reunión de la comisión permanente de la sequía. El balance del año hidrológico confirma que ha sido el peor históricamente en aportaciones de agua. Los tres embalses principales (Alarcón, Contreras y Tous) sólo albergan 105 hectómetros cúbicos -frente a los 218 de 2005 en estas fechas y los 586 de 2004-, de los que la reserva útil se reduce a 50,25. Además, el Turia ha entrado ya en estado de alerta, que exige medidas de ahorro. El Júcar sigue en situación de emergencia. Y todo ello tras una campaña agrícola de fuertes restricciones, de hasta el 65% de los consumos anteriores, el uso de nuevos pozos y obras de emergencia.

Los objetivos de asegurar el abastecimiento hasta el otoño de 2007 se han cumplido tras aplicar fuertes recortes al riego, destacó Moragues. Pero si persiste la escasez de lluvias, serán necesarias restricciones aún más fuertes. De nuevo afectarán a la agricultura, que consume el 80% del agua. La CHJ mantendrá la posibilidad de que los usuarios renuncien al agua si no ven posible una cosecha a cambio de indemnización. Moragues pidió mayores ahorros a las ciudades -han reducido el consumo un 4%- y resaltó que los agricultores no ven "suficientemente valorado" su esfuerzo. En esa línea, recordó los derechos históricos de los regantes del Júcar, que chocan con la prioridad legal de garantizar agua a zonas urbanas. Ante las quejas por el consumo de pozos en Castilla-La Mancha, Moragues aseguró que ha disminuido la presión sobre el acuífero del Júcar y es posible que sean declaradas ilegales parte de las extracciones iniciadas a finales de los noventa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2006