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La dependencia energética de España se dispara a un récord histórico del 85%

Las importaciones de la UE de gas y petróleo de Rusia aumentan hasta el 40% y el 32%

España nunca había generado una parte tan pequeña de la energía que consume. La dependencia del exterior se disparó en 2005 hasta alcanzar el 85,1% del consumo, que ascendió a 139,5 millones de toneladas equivalentes de petróleo, según los datos provisionales facilitados ayer por Eurostat, la oficina estadística de la Comisión Europea. Estas cifras indican un salto notable en relación con los datos ya definitivos del año 2004, que señalaban que la dependencia energética exterior de España era del 77,4%, y según los datos provisionales del año anterior, del 81%.

En el conjunto de la Unión Europea también se registra un fuerte aumento de las importaciones de productos energéticos especialmente de Rusia. El año pasado la dependencia energética exterior de la Europa de los Veinticinco se situó en 56,2%, también según las cifras provisionales facilitadas ayer, frente al 53,9% registrado en 2004 con la misma metodología. Hace diez años, la tasa de dependencia energética europea era sólo del 44%.

Según los datos publicados ayer por Eurostat, las importaciones de la Unión Europea de gas natural procedían en un 40% de Rusia, que también fue el principal suministrador de petróleo, (32%). Las compras de carbón ruso representaron el 17% del total.

Para el 24 de noviembre está prevista precisamente una cumbre de la Unión Europea con Rusia en Helsinki, en la que la energía será la cuestión dominante. El objetivo fundamental de la UE es conseguir que Rusia ratifique la Carta de la Energía y el Protocolo de Tránsito de 1994, lo que permitiría una mayor seguridad en las inversiones y en el transporte de crudo y gas a través de otros países. Antes se habrá producido un encuentro entre el comisario de Energía, Andris Piebalgs, y ministro ruso de Energía, Viktor Khristenko, en el que abordarán la crisis provocada por las autoridades de Moscú al retirar a Shell la autorización para continuar su proyecto Sajalín-2.

Doble efecto

En el caso de España el fuerte crecimiento de la dependencia exterior, que se refleja en un aumento de las importaciones en 7,7%, se ha producido por un doble efecto. Por una parte debido al aumento del consumo en un 2,1% y, sobre todo, por la fuerte caída de la producción interna en un 13,4%. Especialmente significativa fue la menor producción de energía nuclear que descendió en un 9,6% y la de carbón, aunque cada vez menos importante, que se redujo en un 17,6%.

El fuerte aumento de la dependencia exterior de la UE, contrasta sin embargo, con el bajo nivel de consumo por habitante, lo que se interpreta como un alto grado de eficiencia.

El consumo energético por habitante en la Unión Europea en 2005, se mantuvo en 3,6 tep (toneladas equivalentes de petróleo), la misma cifra que el año anterior. Se trata de una intensidad de consumo muy inferior a la de Estados Unidos, 7,8, y de Japón, 4,1 tep. En España el nivel de consumo per capita fue de 3,2 tep.

Para mejorar la seguridad y eficiencia energética, el Consejo de la Unión Europea del pasado mes de marzo, encargó a la Comisión la elaboración de un paquete de medidas con estos objetivos.

El Plan de Acción en materia de eficiencia, que se iba a presentar por parte de la Comisión el próximo 27 de septiembre, ha sido aplazado no obstante hasta el año próximo. Los borradores hacen referencia a más de un centenar de medidas en las que intervienen varios departamentos de la Comisión Europea. Se dedica especial atención al ahorro de energía en el transporte, la construcción de viviendas y al hábito de uso energético por parte de los ciudadanos.

Mercado interior

La política energética de la UE se ha ido perfilando cada vez más como una de las prioridades del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. Además de las medidas específicas relacionadas con el consumo y con las importaciones, la Comisión persigue también la creación de un mercado interior de la energía, que es una de deficiencias más notables de la Unión Europea.

La Comisión ha anunciado un nuevo paquete de medidas para mejorar el funcionamiento del mercado interior, facilitar las interconexiones entre países, inexistentes en muchos casos y crear un organismo de vigilancia a nivel europeo que coexistiría con los existentes a nivel nacional. Esta última iniciativa, no obstante, ha chocado con la oposición de algunos países como Alemania, que han expresado su radical rechazo a la propuesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 2006