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Necrológica:

Fernando Marmolejo, el orfebre de la Semana Santa de Sevilla

Reprodujo el tesoro del Carambolo y el camarín de la Macarena

Fernando Marmolejo falleció a los 90 años en Santiponce. Perteneciente a una larga familia de artesanos, será enterrado en el cementerio de la romana de Itálica.

El orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo, autor de la reproducción del tesoro tartesio del Carambolo, falleció ayer en Santiponce (Sevilla) a los 90 años. La capilla ardiente con sus restos se instaló en la tarde de ayer en el Museo Municipal Fernando Marmolejo de Santiponce, al que el artista donó parte de sus obras en 1999. El funeral será esta tarde, a las 17.30, en la parroquia de San Isidoro del Campo de Santiponce y recibirá sepultura en el cementerio del municipio, que se encuentra dentro del recinto histórico de la ciudad romana de Itálica.

Fernando Marmolejo se había retirado a los 84 años tras sufrir una hemiplejía y residía en Santiponce desde hace medio siglo, en una casa que él construyó con sus propias manos y estaba situada frente a la ciudad romana que él tanto quería. Fernando Marmolejo ha formado parte de la tercera generación de una familia de orfebres que han realizado algunas de las piezas clave de la Semana Santa sevillana. Entre sus obras destacan el camarín de la Virgen Macarena, los ramos de azucenas de la torre de la Giralda, el paso de plata y la peana de la Virgen del Patrocinio, así como las coronas de oro de decenas de imágenes procesionales de la ciudad. En 1984 ingresó como académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla; en 1968 fue nombrado Artesano Ejemplar y recibió las medallas de Plata al Mérito en el Trabajo y la Medalla de Andalucía. Entre sus obras destaca la reproducción de piezas arqueológicas para museos españoles, como la que realizó del tesoro del Carambolo, que se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico de Sevilla, y la copia del tesoro visigodo de Guarrazar, en el Museo Arqueológico de Madrid. En este último se encuentran sus copias de la diadema de Évora y de los candelabros de Lebrija. Marmolejo estaba especialmente orgulloso de sus reproducciones de las espadas de San Fernando y Boadil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de septiembre de 2006