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Reportaje:

Alfredo y 29 vidas más

El Samur de Madrid, pionero de la atención urgente, cumple 15 años

Si uno pudiera elegir cómo morir, Alfredo García, de 54 años, recomienda, sin dudarlo, la muerte súbita. Lo tiene tan claro porque el año pasado estuvo a punto de perder la vida así, de golpe y sin sufrir. Su corazón se paró. Él sintió sólo la dulzura de un sueño repentino, que pudo ser eterno si no fuera por un hombre de amarillo. Un médico del Samur.

El 29 de marzo de 2005, Alfredo conducía su coche camino del banco en que trabajaba. A la altura de la plaza de la Cebada, en Madrid, sufrió una parada cardiorrespiratoria. Y allí se quedó: "Me contaron que perdí el conocimiento y que choqué con un bolardo". Alfredo salvó la vida gracias a que los sanitarios del Servicio Municipal de Urgencias de Madrid, el Samur, no tardaron ni cinco minutos. Él y otras 29 personas siguen vivos cada mes gracias a la decisiva intervención de las ambulancias municipales.

A un hombre, apuñalado cinco veces, el médico le reanimó el corazón con sus propias manos

Este hombre, hoy sin secuelas, acudió ayer a la fiesta de conmemoración de los 15 años del Samur, donde se encontraron héroes y salvados, médicos y vecinos. Los pioneros españoles de la atención en el asfalto con ambulancias superequipadas coincidieron con quienes han precisado sus servicios.

Allí estuvo Przemyslae Wrublsky, polaco, de 26 años, que en marzo fue apuñalado cinco veces en el corazón en la calle por un asunto de celos. Hoy vive en un albergue y no se acuerda de nada. El médico del Samur le abrió el tórax con un bisturí y, tras separar las costillas y taponar la herida, le masajeó el corazón directamente con las manos.

Del lado de los salvadores, Pedro Muñoz, un médico hoy jubilado que estuvo en el Samur desde el principio. Aún recuerda aquella noche, en los primeros tiempos, en la que tuvo que asistir un parto en la calle. "El niño se estaba ahogando con el cordón umbilical y tuve que cortárselo con el cordón de mis zapatos", cuenta.

El Samur empezó a funcionar en 1991 con apenas una decena de ambulancias que el Ayuntamiento logró mendigando a los bancos y a las asociaciones médicas. Madrid fue la primera gran ciudad que contó con un sistema de atención extrahospitalaria en el lugar del accidente. A la par, Ciudad Real y Cantabria pusieron en marcha sus Samur. Ahora Madrid tiene 180 vehículos y 560 médicos. Si hace 15 años hacían 26 intervenciones diarias, ahora su sirena suena 287 veces al día. El tiempo medio de llegada es de ocho minutos.

"Recuerdo que alguien me dio un beso y me dijo: 'Tranquila, vamos a ayudarte, todo va a ir bien", contó Miriam Alonso, la chica de 21 años que hace un año fue arrojada al metro de Madrid por un desconocido. Un tren le pasó por encima y perdió una pierna. Ayer pudo poner cara a su médico salvador. Marta, de seis años, que jugando a dar vueltas sobre sí misma se mareó y se golpeó contra el suelo, también se acercó hasta la fiesta a abrazar a sus salvadores...

Fueron los momentos más dulces: los abrazos, los besos y las fotos entre salvadores y salvados. Muchas víctimas pudieron hacer realidad el sueño de poner cara a sus héroes. Y ellos se sintieron bien, pero abrumados. "Sólo cumplimos nuestro trabajo", contó Rafael, un médico que le salvó la vida a Donatila, una mujer de 82 años que no hace más que mandarle cartas de agradecimiento.

También hubo hueco para los peores recuerdos: el 11-M; los atentados de ETA; la muerte de Virgilio, Daniel y Silvia, que perdieron la vida mientras intentaban salvar otras.

Alfredo García, que en 2005 sufrió una muerte súbita y fue recuperado por el Samur.
Alfredo García, que en 2005 sufrió una muerte súbita y fue recuperado por el Samur.BERNARDO PÉREZ

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