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Entrevista:ANA G. OBREGÓN | Protagonista de 'Ellas y el sexo débil' (Antena 3)

"Me enorgullece el miedo que me tienen las cadenas"

Un año y medio después de la despedida de Ana y los 7 (TVE-1), Ana García Obregón (Madrid, 1955) regresa esta noche a televisión con otra serie hecha a medida. Ellas y el sexo débil (22.00), uno de los platos fuertes de la nueva programación de Antena 3, arranca con la actriz-guionista-empresaria convertida en presidenta del Gobierno. Antes de llegar a La Moncloa fue una condesa despechada, propietaria de un hotel de acogida para mujeres en sus circunstancias. María Barranco, Teté Delgado, Beatriz Rico, Luis Fernando Alvés y Paulo Pires acompañan en el cartel a García Obregón, autora también de la idea original.

Pregunta. Empezó lanzando un órdago. Pronostica que la serie hará entre un 35% y un 38% de cuota. Suena demasiado ambicioso, con las audiencias tan fragmentadas como están.

Respuesta. Es ambicioso, pero sé que llegaremos.

P. Tele 5 se pone la venda antes de la herida y cambia de día Hospital Central para hacerlo coincidir con su estreno.

R. Me enorgullece el miedo que me tienen las cadenas. Pero me parece injusto. No me importa competir con cualquier serie, cuando Ellas y el sexo... se haya consolidado. Es un gesto poco caballeroso el de Tele 5. Aunque no me preocupa nada.

P. El éxito de público no siempre se corresponde con el aplauso de la crítica. ¿Le preocupa?

R. La crítica me preocupa poco. Aparte, esta serie es un homenaje a las mujeres, y la mayoría de los críticos son hombres, y al que le parezca mal será porque se dé por aludido.

P. Alguien que la ha visto dice de Ellas y el sexo débil que es "una bomba".

R. Es muy diferente, muy pensada, un año entero de trabajo, con un conocimiento muy bueno del medio, después de 22 años de profesión...

P. Simplificado, la serie trata de una condesa que al separarse monta un hotel y que acaba presidiendo el Gobierno. No será por giros argumentales.

R. Desde luego. Es todo muy irónico, el más difícil todavía. Quería elegir el cargo más alto al que puede llegar una mujer, y que empezara desde lo más abajo posible.

P. También un asesino anda suelto.

R. Hay una trama de thriller que es donde más me he divertido escribiendo. No paro de darle vueltas; son pequeñas perlas que harán que la audiencia tenga que estar muy atenta porque vuelvo locos hasta a los directores. He mezclado dos géneros, la alta comedia con el suspense.

P. Además de las notas autobiográficas que haya podido deslizar en el argumento, ¿qué peso tienen en las tramas los deseos incumplidos?

R. Cuando escribimos intentamos contar nuestras experiencias, y luego esas cosas que nos hubiera gustado que pasaran pero que no lo han hecho.

P. Escrita por mujeres, protagonizada por despechadas, ¿no teme provocar el rechazo entre la audiencia masculina?

R. Para nada. Los hombres se van a reír muchísimo. Hay unas primeras temporadas protagonizadas por estas mujeres traicionadas, pero luego vemos que no podemos vivir sin ellos. Aparecen los hombres maravillosos, porque algunos hay.

P. Entre los personajes que conviven en el hotel se encuentra una paparazzi, ese gremio con el que Ana Obregón mantiene una relación de amor-odio. ¿Los rechaza tanto como los necesita?

R. Necesitarlos, poco. Lo único que hacen es amargarme la vida.

P. Hay profusión de cameos, como los de Davor Suker, Alessandro Lequio

[ambos, ex parejas de la actriz], Alfredo Urdaci, Rafael Amargo y Julio José Iglesias, entre otros.

R. También estoy en conversaciones con Fran Rivera. El cameo es un recurso, como pasa en Estados Unidos, tiene su explicación en las tramas. No lo he hecho para conseguir audiencia.

P. ¿Ha aparcado otras facetas profesionales, como la de presentadora de programas de entretenimiento?

R. Eso ya pasó a la historia. No tengo tiempo. Escribo capítulos, interpreto, superviso creativamente la música, los decorados, el emplazamiento de producto... Es imposible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de septiembre de 2006