El Sevilla refina su sistema de defensa pétrea y bandas afiladas

El Sevilla va como un meteoro. Sus últimos doce enfrentamientos oficiales los ha solventado con otros tantos triunfos: ocho entre la Liga pasada y la actual, tres entre la anterior edición de la Copa de la UEFA y la presente y una en la Supercopa de Europa. Secretos en el fútbol hay pocos, si es que aún queda alguno. Cosas bien hechas... El Sevilla lleva un montón.

La elaboración de la plantilla de esta temporada fue una clara apuesta por la continuidad. Se miró lo que había y se buscó, de ser posible, mejorarlo. Se fue Notario y llegó Cobeño; se traspasó a Jordi y se contrató a Poulsen; Alves no tenía repuesto y, además, le tentaba el Liverpool, por lo que se fichó a Hinkel; el salario de Saviola era inabarcable y se apostó por Chevantón. Duda es el único jugador que se sale del intercambio de cromos. El portugués llegó para aportar toque en las jugadas a balón parado en los momentos en que se toque a rebato.

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Tácticamente, el Sevilla ha mejorado con la llegada de Poulsen. El danés presiona atrás y adelante y, sobre todo, da velocidad a la salida del balón. Su buena colocación y su técnica le permiten recuperarlo sin tener que recobrarse de la acción primera, con lo que la pelota sale rápida de primeras y normalmente bien. Su trabajo libera a Renato -o, en su caso, a Maresca- de menesteres defensivos para que se dedique a lanzar triángulos rectángulos, isósceles y escalenos con los dos delanteros y Adriano o Alves cuando se cuela por el interior. Si toca contener, Martí sustituye a un punta y Renato pasa al enganche.

Las bandas son el arma favorita del Sevilla. La izquierda es más ortodoxa, con David, que no pasa del centro del campo casi nunca, en el lateral y Adriano tirando diagonales desde el pico del área. La más famosa es la derecha, en la que se juntan dos talentos puros como Alves y Navas. Las condiciones personalísimas del lateral hacen que ocupe el puesto de interior en las subidas mientras que es el supuesto habitante de ese puesto el que corre por la línea lateral hasta la de fondo.

Fijar y arrastrar

Las llegadas en carrera de Alves suelen ocupar a uno de los medios centro rivales en exclusiva mientras que a él le tapa la espalda Poulsen. Kanouté saca a uno de los centrales del área y el Sevilla logra una superioridad y unos espacios preciosos en esa zona para las penetraciones desde la segunda línea. Sobre todo, por la rapidez con la que juega. La defensa empieza en los delanteros, Navas y Adriano, y el repliegue suele ser vertiginoso.

En definitiva, un equipo bien montado y pensado hasta en el último detalle, desde la preparación física a la papilla reconstituyente que el nutricionista hace tomar a los jugadores en el descanso.

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