Reportaje:

Tragedia en la despedida de soltero

José lo tenía claro. El alquiler de un microbús era la mejor opción para celebrar su despedida de soltero. Así, ni él ni sus compañeros tendrían que preocuparse de coger el coche si se pasaban con el alcohol. Lo que no habían previsto era la imprudencia de unos conductores que horas más tarde segaría la vida de Mariano Peña y Miguel Ángel Díez, dos de los ocupantes del microbús.

El novio, sus 10 amigos y familiares -todos de Parla, Griñón y Torrejón de la Calzada- se fueron de marcha en la noche del sábado por Madrid. José quería festejar su última semana de soltero; el próximo sábado se casaba con Nuria. Lo tenían todo pensado: sería una boda rociera en Huelva.

A las cinco de la madrugada, los 11 amigos decidieron que era hora de acabar la noche. Tras una cena, espectáculo y copas, emprendieron la vuelta a casa.

Ninguno de los conductores implicados dio positivo en el control de alcoholemia
El 'pique' de dos coches en la A-42 hizo volcar al vehículo en el que iban 11 amigos
"Me voy a encargar de que los culpables paguen lo que han hecho", dice la viuda de Mariano
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El microbús circulaba casi al amanecer por la carretera de Toledo (A-42). Cuando llegó al kilómetro 14,800, sentido Toledo, dos coches se le acercaron: uno por detrás y el otro por el carril izquierdo. Sus conductores -A. H. H., español de 32 años, con un BMW descapotable, y H. A. M. A., colombiano de 32, con un Opel Zafira- se habían picado y competían por ver quién iba más rápido. El BMW intentó adelantar a los que regresaban de la despedida de soltero, pero al cambiar de carril chocó con el Zafira; y éste, como en una carambola, embistió por detrás a los que volvían de fiesta. El microbús terminó volcado en el lado derecho, atravesando dos carriles.

En ese punto kilométrico acabó la noche de fiesta y la vida de Miguel Ángel Díez Guerrero, de 51 años, y Mariano Peña Simón, de 30. El resto de amigos que iban en el microbús resultaron heridos, dos de ellos graves.

Los conductores de los coches enzarzados en un juego de velocidad tuvieron más suerte. Salieron ilesos. Fuentes policiales señalaron que ninguno de los tres conductores implicados en el siniestro dio positivo en la prueba de alcoholemia.

"No hay derecho a que pasen estas cosas. Tienen que pagarlo". Cristina Gaitán, casada con Mariano desde hace un año, se agarraba ayer a un familiar para contener el dolor por la muerte de su marido. "Ellos habían alquilado un microbús para poder beber sin miedo a que les pasara nada; y por culpa de dos gilipollas ahora están muertos", se lamentaba. "Ojalá los que han hecho esto estén vivos, porque me voy a encargar de que paguen. Soy abogada y pienso ocuparme del expediente para que se haga justicia", añadía Cristina cuando encontraba fuerzas para hablar.

Nuria, la novia de la inminente boda, apuntaba en la misma dirección que Cristina: "Mi novio quiso alquilar un microbús precisamente para evitar accidentes y por una negligencia de dos impresentables ha ocurrido esto". José, el novio, fue dado de alta después de pasar por el hospital. Ambos viven en Griñón. En el microbús también viajaban el padre de Nuria y el de José. "Quisimos una despedida familiar", contó Nuria.

Un portavoz del grupo Esfera, empresa propietaria del microbús, explicó que José Ramón González, que conducía el vehículo, salió despedido por el cristal delantero. "Ha sido un milagro que esté vivo. Sólo se ha roto cuatro costillas. Según nos ha contado, el accidente ocurrió en una recta con cuatro carriles. Conducía un Iveco con cinco años de antigüedad a 80 kilómetros por hora, y detrás venían picándose coches. Con el golpetazo, los que estaban sentados en el lado derecho se han llevado la peor parte".

José y Nuria no han decidido si aplazarán su boda. De momento no quieren pensar en ello.

Mariano subió al microbús a última hora

Mariano Peña había decidido no ir a la despedida de soltero de José. La boda, prevista para el sábado, se celebraría el mismo día en que se casaba su hermana Gema. Pensaba que no tenía sentido celebrar la fiesta en la que su amigo de la infancia diría adiós a la soltería si no podía asistir al enlace. Pero a última hora cambió de opinión y se subió en el microbús.

Casado desde hace un año con Cristina, muchos vecinos de Parla le conocían por la charcutería que regentaba. "Tenía su carácter, pero ante todo era amigo de sus amigos".

Florentino, un amigo de la familia, lo recuerda como "un tío muy alegre". "No sabes la ilusión que tenía por ver casarse a su hermana. Ella había recogido el sábado dos trajes para que él pudiera elegir uno en el último momento. Ahí se han quedado los dos. Y todo por culpa de unos desgraciados". Florentino se hacía eco de lo que pensaban los dos centenares de personas que acudieron ayer al tanatorio de Getafe, a escasos metros del lugar en que Mariano perdió la vida la noche anterior.

Miguel Ángel prefería viajar en su coche

Miguel Ángel Díez Guerrero, de 51 años, prefería ir a las celebraciones del grupo en su coche. "Era la primera vez que se montaba en un microbús; siempre elegía ir en su coche... menuda ironía", contó ayer su hermano Juan Carlos en el tanatorio de Parla. Allí, el cadáver de Miguel Ángel, uno de los fallecidos en el accidente del microbús que volvía de una despedida de soltero, fue velado por sus familiares.

El fallecido, vecino de Parla, estaba casado y tenía dos hijos adolescentes, Israel y Aroa. "No sabemos qué es lo que ha pasado en el accidente; hemos oído que lo han provocado otros dos coches", explicaron sus hijos.

La víctima tenía una empresa de reformas de viviendas y conocía al novio porque ambos acudían a montar a caballo a un recinto hípico que hay en Torrejón de la Calzada. "Miguel Ángel era muy olvidadizo y hasta tres cuartos de hora antes de la despedida de soltero no se dio cuenta de que tenía la fiesta", contaron sus allegados.

Los amigos y familiares de la víctima estaban ayer estupefactos. "No nos podemos creer que para unos que hacen lo que hay que hacer, no conducir si vas a beber alcohol, sufren un accidente de tráfico por culpa de otros", denunció un familiar.

La Dirección General de Tráfico recomienda que, si se va a beber alcohol por la noche, se utilice el transporte público o la figura del conductor alternativo (que cada vez un amigo no beba y le toque conducir).

El cadáver de Miguel Ángel Díez fue incinerado ayer a las ocho de la tarde en el cementerio de Parla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de septiembre de 2006.

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