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El Vaticano teme una "oleada de odio" tras el asesinato de una monja en Somalia

El Papa pide excusas en persona al mundo musulmán por su discurso sobre islam y violencia

Una monja italiana fue asesinada ayer a tiros en Mogadiscio. Las autoridades somalíes consideraron "muy posible" que la muerte de la religiosa estuviera relacionada con el furor anticatólico suscitado en numerosas comunidades musulmanas por unas recientes palabras de Benedicto XVI, en las que hacía una referencia indirecta a la expansión violenta del islam. El Vaticano dijo seguir "con preocupación las consecuencias de la oleada de odio". El Papa volvió a ofrecer excusas y explicaciones, esta vez personalmente. El Gobierno subió el nivel de alerta por el riesgo de atentados en Italia. La monja, sor Leonella, de nombre Rosa Sgorbati, 70 años, fue víctima de una emboscada cuando salía de la escuela de enfermería en la que trabajaba.

Tenía que cruzar una calle para alcanzar el hospital de niños donde residía, bajo fuertes medidas de seguridad, e iba acompañada de dos guardaespaldas. Dos personas ocultas tras un automóvil dispararon contra el grupo y mataron en el acto a uno de los guardaespaldas. Sor Leonella recibió tres impactos en el pecho y el estómago y murió poco después en el hospital.

Según las declaraciones a la agencia France Presse de un empleado del hospital, los asaltantes "entraron en el recinto del hospital, abrieron fuego y huyeron". El trabajador añadió que "ignoraba la identidad" de los agresores. El centro sanitario se encuentra en el distrito de Huriwa, en el sur de la capital, y recibe financiación por parte de Austria.

Un dirigente religioso vinculado a las Cortes Islámicas, el movimiento que controla Mogadiscio desde junio, había hecho el sábado un llamamiento a todos los musulmanes para que "vengaran" los "insultos" del Papa contra el islam. "Las ofensas a Mahoma se castigan con la muerte", dijo. Una "fuente islámica somalí de alto nivel" citada por la agencia Reuters indicó que era "muy posible que quien mató (a la monja) estuviera muy enfadado con el Papa católico por sus recientes comentarios con el islam". Anoche fue detenida en Mogadiscio una persona sospechosa de haber participado en el asesinato.

El padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano, dijo que el asesinato de la religiosa constituía "un episodio horrible". "Esperamos que sea un hecho aislado", añadió. "Creo que ha sido consecuencia de la violencia y la sinrazón, pensando sobretodo en la actual situación, que no tiene motivo ni fundamento. Seguimos con preocupación la oleada de odio, confiando en que no acarree consecuencias graves para la Iglesia en el mundo", comentó el sacerdote jesuita.

Otras dos monjas de la orden de las Misioneras de la Consolada, a la que pertenecía Sor Leonella, abandonaron ayer mismo Mogadiscio. El resto de los cooperantes extranjeros en el hospital, que atiende a unos 200.000 personas en la capital somalí, tenían previsto abandonar hoy la ciudad.

Rezo del Ángelus

El asesinato fue cometido a las 12.30 locales, las 11.30 en Roma, media hora antes de que Benedicto XVI ofreciera de nuevo excusas y explicaciones, esta vez personalmente, durante el rezo dominical del Ángelus. El Papa utilizó palabras muy parecidas a las empleadas la víspera por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado y número dos del Vaticano: "Lamento profundamente las reacciones suscitadas por un breve pasaje de mi discurso en la Universidad de Ratisbona, considerado ofensivo para la sensibilidad de los creyentes musulmanes", dijo. Benedicto XVI, cuyo Ángelus fue retransmitido en directo, por primera vez, por la televisión árabe Al Yazira, subrayó que el texto medieval que había comentado en Alemania no expresaba su propia opinión, e invitó a los musulmanes a "un diálogo franco y sincero".

Hubo algunas reacciones positivas. Los Hermanos Musulmanes de Egipto, por ejemplo, dijeron aceptar las excusas papales, aunque lamentaron que el pontífice no hubiese calificado al islam de "religión de amistad, cooperación y hermandad". Pero siguieron las agresiones: otras dos iglesias cristianas fueron incendiadas en Cisjordania, después de que el sábado dos iglesias sufrieran daños leves por el lanzamiento de cócteles molotov.

El Vaticano confiaba en que la crisis se disipara pronto y el Papa pudiera realizar finalmente su viaje a Turquía, ya aplazado en 2005 y previsto para finales de noviembre próximo. "Espero que el viaje se realice. Por el momento no existen motivos para que no sea así", declaró el cardenal Bertone.

El palacio de Castelgandolfo, residencia estival de los papas, permaneció ayer rodeado por una fuerte vigilancia policial en previsión de atentados. Cientos de edificios emblemáticos y objetivos potenciales del terrorismo recibieron protección especial por orden del Ministerio del Interior italiano, que envió una circular a todos sus delegados provinciales informando sobre una "elevación del riesgo" de posibles ataques por parte de terroristas islámicos.

Giovanni de Gennaro, jefe de la policía, invitó a los delegados a intensificar el control sobre los ambientes musulmanes más radicales: "No se puede excluir que en territorio nacional se verifiquen manifestaciones de protesta o acciones violentas" como las ocurridas en varios países islámicos, comentó De Gennaro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2006