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Crítica:PISTAS

Delirios de cacao

Aunque siguiera la boda de los Príncipes de Asturias desde el sofá, cualquier tarde de éstas puede abandonarse al chocolate de Tanzania que cubre el bizcocho de aceite de oliva y leche de cabra del pastel nupcial que se sirvió aquella tarde de mayo de 2004 en el Palacio Real. Puede hacerlo en la Casa del Chocolate de Tino Helguera, en Madrid.

Nombrado mejor maestro chocolatero de España en 1999, abrió su primera pastelería en Gijón hace seis años, y hace ocho meses llegó, en forma de franquicia, a la capital. Esta pequeña y alegre pastelería es también salón de té y bombonería, abierta con grandes cristaleras al cercano templo egipcio de Debod. La dulce tortura de decidirse entre 40 bombones diferentes, rellenos de plátano, especias, lavanda, manzana y orujo o té negro sólo es comparable a la de elegir entre 20 tipos de pastel, desde una mousse de chocolate negro y trufa de avellana llamada Respingo hasta el chocolate blanco, canela y frutos secos del Abuelo, o alucinantes esculturas de chocolate. Aunque es el Gianduja Real, el de la boda, la estrella de la carta, que se sirve en la pastelería con el permiso de su creador, Francisco Torreblanca.

La Casa del Chocolate (915 41 28 15; www.tinohelguera.com). Ferraz, 30. Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 2006