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Reportaje:

Sombras sobre el West Ham

El fichaje de los argentinos Tévez y Mascherano por el modesto conjunto londinense reabre el debate sobre la transparencia del fútbol

El sorprendente fichaje de los argentinos Carlos Tévez y Javier Mascherano por el modesto West Ham ha reabierto el debate sobre la transparencia del mundo del fútbol en un momento en el que los colores cuentan ya mucho menos que los intereses económicos. Pero los negocios pueden ser un asunto meramente secundario cuando el verdadero objetivo es satisfacer el ego de un inversor hipermultimillonario, como es el caso del propietario del Chelsea, el ruso Roman Abramovich. O como Boris Berezovsky, su compatriota y presunto rival, de quien se sospecha que encarna el poder que controla el West Ham desde la sombra.

El fichaje se cerró el jueves, horas antes de que expirara el plazo oficial para inscribirlos en Europa. Ante la sorpresa general, los dos argentinos del equipo brasileño Corinthians firmaron por el West Ham pese al interés mostrado por el Arsenal, Chelsea, Manchester, Milan o Madrid, todos ellos compradores interesados.

No se sabe quién es el verdadero propietario de los jugadores ni quién dirige el club

La operación asciende a unos 40 millones de euros, según la prensa birtánica. Lo que no especifica el club es quién los pagará ni cuándo. De momento, sólo se sabe que esta temporada ambos jugadores, de 22 años y con una participación muy destacada en la selección argentina, jugarán en el club de tradición más proletaria de Londres.

Los términos del acuerdo no se hicieron públicos y el West Ham aclaró que los jugadores habían firmado de forma "permanente". Intentaba así desmentir los rumores de que, en realidad, estarían cedidos durante un tiempo, hasta que su adaptación al fútbol británico hiciera subir su precio y pudieran ser revendidos a clubes más poderosos. La clave de esas especulaciones es que el verdadero propietario de los dos argentinos no es el Corinthians, sino la compañía que en 2004 adquirió el derecho a gestionar el club durante diez años: Media Sports Investment (MSI).

MSI es una oscura firma con sede en Londres y encabezada por Kia Joorabchian, un joven empresario de 33 años, de origen iraní y pasaportes británico y canadiense al que muchos creen un hombre de paja del oligarca ruso Boris Berezovsky, rival de Abramovich.

La opacidad de la operación plantea dos grandes interrogantes: con qué dinero ha pagado los fichajes el West Ham y quién es ahora el verdadero propietario de los dos argentinos. La respuesta a ambas preguntas empezó a conocerse ayer, cuando el West Ham anunció públicamente en un comunicado a la Bolsa de Londres que ha abierto "conversaciones exploratorias" con un posible comprador. Todo indica que ese posible comprador es MSI, que ya hizo un primer intento para adquirir el popular equipo del East End londinense el año pasado.

Las negociaciones pueden explicar el fichaje de Tévez y Mascherano, que tuvo que cerrarse antes de que cuajara cualquier acuerdo entre Joorabchian y los actuales propietarios del West Ham debido a que la fecha límite para comprar jugadores era la medianoche del 31 de agosto al 1 de septiembre. Pero la posible llegada del empresario iraní abre un poderoso interrogante sobre quién es el verdadero propietario de MSI y cuáles son sus intenciones.

Quizá se trate de una mera operación económica, como el desembarco de Malcolm Glazer en el Manchester United. Pero podría ser un segundo caso Abramovich, el hombre que ha llevado al Chelsea a la gloria en la competición inglesa y que aspira a llevarle también a la gloria europea a base de millones. Pero eso reabre el mayor de los debates: ¿es realmente lícito que el dinero sin límite de un multimillonario pueda alterar la competición futbolística sin tener en cuenta las pérdidas económicas? Eso es lo que hace el Chelsea y no parece que esa práctica case con la política de libre competencia de la Unión Europea. Por eso ayer se alzaron voces en Londres exigiendo más transparencia en los negocios del fútbol.

Tévez, en un partido del Mundial.
Tévez, en un partido del Mundial.ASSOCIATED PRESS

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