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Entrevista:Mundial de baloncesto 2006

"Hemos roto moldes"

Gasol y Navarro, las dos estrellas de España, se confiesan para EL PAÍS en vísperas del partido ante Argentina

Dos chavales que apuntaban maneras se conocieron hace diez años cuando jugaban en las categorías inferiores del Barcelona. Hace siete años, con la selección española, ganaron el Mundial junior. Esos dos fenomenales jugadores e íntimos amigos, continúan formando la base de la selección que, hoy ante Argentina (12.30, La Sexta), aspira a meter a España por primera vez en la final de un Mundial absoluto. Pocas horas antes del partido, y pocos minutos después de que un terremoto de 4,8 grados en la escala de Richter sacudiera Tokio y Saitama, Pau Gasol y Juan Carlos Navarro (ambos de 26 años), compañeros de habitación, conversaron para el diario EL PAÍS sobre sus inicios, sus inquietudes y sus sensaciones cuando la selección está a un paso de obtener un resultado sin precedentes.

Gasol: "Dicen que tenemos una competitividad y un talento innatos, pero también eso hay que trabajarlo en los entrenamientos y en la pista"

Navarro: "Llevamos tiempo jugando bien. Nos hemos ganado el respeto de muchas selecciones, pero en este Mundial hemos dado un paso más"

Gasol: "Vamos por el buen camino por cómo jugamos, cómo dominamos, cómo resolvemos. Pero nos queda lo más importante"

Navarro: "Pero tenemos que controlar la sistuación. A lo mejor quieres ser un ganador y, por ir saco, siempre al 100%, te puedes equivocar"

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Navarro. ¿Batman y Robin? Nos han llamado de todo menos eso.

Gasol. No lo habíamos escuchado nunca.

N. Igual lo dicen porque llevamos juntos mucho tiempo.

G. Yo con Batman no me identifico nada. Me parece un poco fantasma. No sé. Tenemos buena conexión, nos tenemos mucho aprecio y cariño.

N. Yo llevaba en el Barça ya tiempo cuando te conocí. Conocía mucho a mis compañeros y viniste un poco de nuevo. Fue complicado para ti.

G. Es que era nuevo. Se juntaba la generación del 80 con la del 79 en un solo equipo formado por los del primer año de junior y el cadete de segundo año. Para mí fue difícil adaptarme y entrar en el equipo. Yo era, de largo, el que menos formado estaba físicamente.

N. Mi primera impresión de ti tenía que ser mala. Yo era de los cabecillas del 80.

G. Te codeabas con los del 79 porque eras el mejor o de los mejores del 80 y te respetaban por tu trayectoria. Y, claro, yo llegaba de jugar en preferente B, en el Cornellà, con una pinta de tirador de tres que medía 2,05 y pesaba 70 kilos. Era un poquito extraño pero, en fin, poco a poco fui integrándome.

N. Fue al año siguiente cuando nos juntamos más y ya empezamos a conocernos mejor.

G. Yo creo que incluso al final del primer año jugué un poco más y un poquito mejor también, y fui a la selección.

N. Entonces ya empezaste a tener derecho a hablar un poco con nosotros.

G. Ya podía entrenarme con los veteranos. Eso y estar en la selección fueron los pasos finales. Pero yo a ti ya te conocía de haberte visto antes en algún partido, posiblemente de cadetes o de infantiles.

N. En un principio la gente por la calle me conocía más a mí que a ti. Ahora, eso ha cambiado.

G. Eras la bomba, eras junior y empezabas a jugar con el primer equipo. Yo todavía me estaba haciendo más que tú como jugador. Ya tenías un puesto y unas cualidades desarrolladas. Yo, cuando en el 99 ganamos la Liga ACB con el Barça, todavía llevaba las maletas.

N. Y yo. Llegué a jugar muchos minutos en la Liga ACB y al mismo tiempo llevaba las maletas del equipo.

G. Es que no importan los minutos. Se llevan las maletas del equipo por juventud, no por jugar más o menos.

N. A raíz del Mundial junior que ganamos aquel verano [1999], muchos entramos en la ACB y demostramos ser buenos jugadores. Se demostró que no habíamos ido allí sólo porque nos llevábamos bien. La gente que estuvo allí rindió muy bien en sus clubes. Éramos un equipo ganador.

G. No fue casualidad que aquel equipo ganara un Europeo junior y después un Mundial.

N. Tú no eras titular en aquel equipo.

G. Yo jugaba de tres-cuatro. Era un jugador bastante delgado, no tenía la posición todavía bien definida y, además, había otros que, jugando de cuatro, lo hacían mejor, como Felipe [Reyes]. Pero siempre he sido un jugador que confiaba mucho en mí. Lo que pasó es que entonces los entrenadores confiaron más en otros. Hombre, te podías enfadar un poquito entre comillas, pero lo justo.

N. Entonces no jugábamos todavía a la pocha. Yo empecé a jugar a la pocha en los Juegos de Sidney 2000. Pero no me costó nada entrar en el grupo porque tenía varios amigos veteranos como Nacho Rodríguez.

G. Me hubiera gustado ir a Sidney. No tuve un grandísimo año, pero sí bueno. Intenté hacerlo bien en Macedonia [con la selección sub 20 en el Europeo]. Jugué bien, quedamos terceros, pero...

N. En Sidney no hablamos mucho porque las comunicaciones eran un poco difíciles. Pero, cuando estábais en León jugando, yo me encontraba de vacaciones en Galicia y fui a verte.

G. Ahora tenemos la mayoría de nosotros entre 25 y 26 años y estamos en la época dorada de un jugador de baloncesto. Este Mundial, el Europeo del próximo año en Madrid y los Juegos de 2008 son tres citas muy atractivas.

N. A cualquiera le gustan y le motivan los Juegos y estar el año próximo en Madrid. Llevamos tiempo jugando bien. Nos hemos ganado el respeto de muchas selecciones pero aquí hemos dado un paso más. Y hay más gente que cree que podemos llegar más lejos. Eso se nota en el campo.

G. Por el momento, la dinámica del campeonato que hemos llevado a cabo es muy buena. Hemos demostrado que somos superiores a los rivales. Vamos por el buen camino por cómo jugamos, cómo defendemos, cómo dominamos, cómo resolvemos. Pero nos quedan los dos partidos más importantes y nos queda por demostrar que somos superiores. Si lo conseguimos se puede confirmar esa teoría de que somos ganadores. Si lo acompañas de un gran resultado excepcional o histórico, todo tiene muchísima más fuerza. Cuando llegas a una final y se te escapa es una oportunidad desaprovechada y nunca sabes cuándo se va a repetir. Por ejemplo, al perder la final del Europeo contra Lituania [2003] nos cabreamos mucho. Pero Lituania tenía un equipazo y, con el paso del tiempo, valoramos en su medida lo que conseguimos.

N. Igual sucede en este Mundial. Nunca sabes cuándo se va a repetir una ocasión así. Hay que aprovecharla.

G. Dicen que tenemos una competitividad y un talento innatos, pero también eso hay que trabajarlo en los entrenamientos y en la pista.

N. Sí porque, como dices, hay que controlarlo. A lo mejor quieres ser un ganador y, por ir a saco, siempre al 100%, te puedes equivocar.

G. A veces la presión te crea ansiedades. Estamos en una semifinal del Mundial porque nos lo merecemos y nos lo hemos ganado a pulso. Al no ser tradicional o habitual que en nuestro país suceda esto, se puede decir que hemos roto moldes.

N. Te iba a poner el ejemplo de Alonso, Sergio García...

G. De Nadal.

N. Pues eso, a la gente le encanta tener a un deportista español al que se le vea ganador, que va a por todo, que está ahí arriba. La gente quiere eso.

G. Nosotros teníamos doce años cuando el angolazo [la derrota de España ante Angola en Barcelona 92].

N. Lo recordamos y nos lo han recordado varias veces. Yo estaba de vacaciones, iba a entrar en el Barça y empiezas a saber un poco dónde estás, y ves una decepción tan enorme...

G. Me supo muy mal. La gente esperaba un poquito más, sobre todo jugando en casa. Pero también son generaciones diferentes, equipos diferentes. A mí me quedó mucho más grabada la actuación del dream team y su ejemplo, de maestría y de querer ganar a todos los rivales por unas diferencias tremendas, que la derrota de España. El dream team fue ejemplar para muchos niños. Nos ilusionó ver a una selección tan potente y con grandísimos jugadores que jugaron de maravilla. Eso hace que te ilusiones con el deporte que practicas.

N. A ver si podemos ilusionar nosotros a los chavales obteniendo el mejor resultado posible aquí en Japón.

G. Ojalá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de septiembre de 2006