Crónica:Fútbol | Primera jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

El Barça se presta a un intercambio

El equipo de Rijkaard suma los tres puntos en un partido agónico gracias a un gran gol de Gudjohnsen

Si se exceptúan aquellos cuatro minutos, el partido del Barça no valía para nada. Le pudieron bastar, porque en dos acciones casi consecutivas habilitó Iniesta aquí y allá para que Eto'o y Messi se estrenaran como goleadores. Ocurrió del minuto 56 al 60, y parecía suficiente para una victoria que no casa con el estilo que se le supone al muy aclamado campeón. Pero en una noche presidida por el recuerdo de Mónaco, el Celta le exigió a los de Rijkaard, cuya insolvencia en su área, también desconocida, les condenaba a un azaroso intercambio sin vencedores ni vencidos. Pero apareció Gudjonhsen, que llevaba apenas diez minutos en el campo, y con un sombrero a Ángel y un golazo soberbio, salvó un partido áspero y tramposo para los del Camp Nou. En la primera parte intentaron cocinar a fuego lento y en la segunda sufrieron episodios de desesperación. Tras la derrota del Sevilla, la cosa tenía mala pinta, pero surgió a tres minutos del final el talento de Gudjonhsen y su gol, de efectos balsámicos para un equipo que acusó por momentos urgencias impropias del primer partido de la temporada.

CELTA 2 - BARCELONA 3

Celta: Pinto; Lucas, Lequi, Contreras, Ángel; Iriney, Oubiña; Gustavo López (J.Aspas, m.84), Canobbio (Jorge, m.70), Nene; Baiano (Perera, m.70).

Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol, Márquez, Gio; Iniesta, Motta (Edmilson, m.56), Deco; Giuly (Gudjohnsen, m.74), Eto'o y Messi.

Goles: 1-0. M.41. Nene quiebra a Márquez en el interior del área, chuta y Baiano emboca el rechace de Valdés. 1-1. M.55. Eto'o tira una pared con Messi y supera a Pinto por bajo. 1-2. M.59. Jugada personal de Iniesta que cede a Messi, el argentino se revuelve y marca de disparo cruzado. 2-2. M. 64. Ángel bota una falta desde la línea de fondo y Gustavo López, en semifallo, marca ante Edmilson. 2-3. M. 82. Deco sirve una falta, Gudjohnsen controla dentro del área con el pecho y marca de volea después de un rebote.

Árbitro: Pérez Lasa. Expulsó a Iriney (m. 84) y amonestó a Motta e Iniesta.

Balaídos: 25.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por la muerte de Tito Alonso, exmasajista del Celta.

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Tuvieron que ponerse feas las cosas para que el Barcelona cambiase un guión que le conducía al abismo. El partido se jugaba al ritmo del rondo visitante, eterno por momentos, pero terriblemente estéril en la primera mitad, que dejó escapar con un golpe franco de Márquez y una pared entre Messi y Deco que culminó el portugués desde fuera del área como todo equipaje. Beneficiado por el marcaje condescendiente de Iriney, fue Deco el catalizador del juego de los de Rijkaard, pero el frente de ataque sucumbió ante la defensa del Celta. El balón circuló insulsamente entre los centrales y los volantes, sin que Messi ni Giuly acabaran por darle vuelo al juego, lo que dejó a Eto'o sin opciones. Tanto masticó el juego el equipo del Camp Nou, que le bastó al Celta con mantener la concentración defensiva que hizo de Pinto el Zamora de la temporada pasada para vivir el primer tramo del partido sin agobios. Con muy pocas oportunidades, pero sin agobios.

En situaciones semejantes, saltan en el Barça los chispazos de Messi o de Ronaldinho para marcar la diferencia, pero el brasileño se quedó en Barcelona, mientras el argentino se encontró incómodo en la banda de su pierna buena, despojado del perfil adecuado para buscar la portería. Messi acusó el cambio y el marcaje de George Lucas, una de las dos novedades que presentaba un Celta poco renovado. Y las dos brillaron. Lucas sujetó a Messi y ventiló la banda derecha en apoyo de un Gustavo López también mal perfilado. Y Nené encaró a Zambrotta, la única novedad blaugrana respecto al curso pasado, con ventaja para el brasileño. Como el resto del equipo, que tardó casi media hora en tirar a puerta, tampoco el ex jugador del Alavés entró demasiado en juego. Lo justo para dejar un par de centros y un destello sensacional que acabó en gol. Iba el partido para el descanso cuando, ya en el área, una pared con Canobbio le enfrentó a Márquez. Recorte y hombre al agua. Ya liberado, Nené, que gasta un fuerte disparo, puso a prueba a Valdés, que sólo acertó a dejar el balón muerto para que Baiano abriese el marcador.

En esta ocasión, la proximidad del descanso no arrugó al Barcelona, que exorcizó los fantasmas de Mónaco en dos patadas, pero permitió que una desconocida benevolencia defensiva le devolviese por el mal camino. En apenas diez minutos, Eto'o y Messi le dieron la vuelta a un choque enrarecido, con Rijkaard mordiéndose el cuello de la camisa en el banquillo. Primero irrumpió Eto'o a pase de Messi, y después Messi, habilitado por un Iniesta que conseguía al fin desembarazarse de Oubiña. Dos goles, dos asistencias, dos estilos. En el primero, un toque rápido, apenas imperceptible, que culminó el camerunés apareciendo como de ningún lado. En el segundo, con un eslalón sensacional, en el que fue dejando rivales a su espalda hasta llegar al área. Alli se revolvió y dejó que Messi, que amagó por la derecha, culminara por su izquierda. El partido enloqueció. Tanto, que la defensa blaugrana perdió la cabeza, para tirar por la borda con un golpe de ingenuidad lo que Iniesta se había trabajado. Falta y gol. Pero cuando la agonía se apoderaba de un Barça despojado del fútbol, irrumpió un recién llegado, que con un sombrero y un golazo solventó el estreno liguero del campeón.

Eto'o busca el remate ante la defensa del Celta.
Eto'o busca el remate ante la defensa del Celta.EFE

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