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Reportaje:VUELTA 2006

"Volvemos a la parejita"

Como si fuera el padre nervioso e ilusionado que después de tener su primer hijo anuncia a todos sus amigos, ahora vamos a por la parejita, así José Miguel Echávarri comenta estos días a la gente de la Vuelta el feliz hecho para él de tener en su equipo a los dos corredores por los que medio mundo suspira, a Óscar Pereiro, ganador virtual del Tour, a Alejandro Valverde, el líder del ProTour tras ganar la Lieja-Bastoña-Lieja y la Flecha Valona. "Volvemos a la parejita", repite Echávarri, que recuerda cómo en sus primeros tiempos como director, en el Reynolds de hace 25 años, ya contaba con Perico Delgado y Ángel Arroyo, y luego con la superpareja Perico-Indurain, y luego con Olano y Zülle, y con Olano y Chava.

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Pero a diferencia de entonces, en que las parejas siempre estaban compuestas por un simpático y un soso, por un ciclista con don de gentes y otro más encerrado en su concha, la pareja actual, la de los modernos Pereiro y Valverde, está formada por dos fenómenos de masas, más o menos. Pero, evidentemente, y tras la fábula en cinco actos vivida en el Tour -hundimiento en los Pirineos, media hora en el llano, hundimiento de Landis en los Alpes, resurrección del yanqui en los Alpes, positivo de Landis final-, es Pereiro el que más mediático está resultando. Al gallego, al que le gusta cultivar su aire de guaperas moreno y quedón -si hasta Hugo Boss le convertirá en su imagen española este invierno- le corean y le asaltan las quinceañeras, las modernas, los aficionados más jóvenes. Valverde, su eterna sonrisa, su permanente buen humor, más parece cosa de madres y suegras, de aficionados más enjundiosos. Y si el murciano, que se rompió la clavícula el tercer día del Tour y dejó el terreno libre a su compañero, debería sentirse celoso de que uno que llegó al equipo después le usurpe el liderazgo mediático, eso no es así en absoluto. O al menos eso dicen en su equipo. "Qué va, qué va", dice su director, Eusebio Unzue. "A Alejandro, Pereiro le ha quitado un peso de encima. Ya tiene uno con quien compartir la presión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de agosto de 2006