Crónica:LA CANCIÓN DEL VERANOCrónica
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El chiringuito

- 1993. David Copperfield hace desaparecer un jumbo delante de miles de personas. Cuando ya se creía el rey del pollo frito, un aficionado, Roldán, hace desaparecer chorrocientos millones y a sí mismo delante de millones de personas. Checoslovaquia, país sin costas, se divide en dos como una almeja. Aún no se ha inventado la papeleta mariposa, por lo que Clinton accede a la presidencia de Estados Unidos con relativa facilidad. Felipe González vuelve a ganar unas elecciones, por los pelos, y a pesar del pack Roldán-Juan-Guerra-comisiones-del-AVE-pelotazos-a-gogó. "He entendido el mensaje que me ha dado la ciudadanía: quiere el cambio del cambio", dice. Felipe era un crack. Entendía a una ciudadanía que, por ejemplo, en verano había votado masivamente por El chiringuito de Georgie Dann. Yo, por ejemplo, soy su novio, y la dejo.

- EL CANON DEL ÉXITO. El señor Dann empezó compaginando su trabajo de maestro de escuela con su afición musical a través de un grupo -Les Touistitis de París-, que formó con sus alumnos más aventajados. Cantaban canciones de profes y alumnos que no llegan a las manos. El éxito fue total. Pilla excedencia e intenta el profesionalismo. Primero en grupos. Luego, en solitario. El éxito con su Tout ce que tu sais, le lleva a Barcelona como representante de la República Francesa en el Festival de la Canción del Mediterráneo. Dice la leyenda que a los cinco minutos de estancia en la Península, vio el filón. Se queda e inventa un oficio, el de cantautor de canciones del verano. Las canciones de Dann se parecen mucho entre sí. Son como las ediciones de Windows. Una evolución dentro de una lógica. Siguiendo este razonamiento, sería difícil elegir, no obstante, sólo una como metáfora del Windows Milenium, aquel que salió rana. El triunfo de El chiringuito, por otra parte, igual ilustra que el éxito en nuestra cultura es todo aquello que tiene éxito. Es decir, que no hay forma de evaluar los productos culturales / no hay forma de protegerse de los productos de éxito. Aunque tal vez ilustra, tesis de Felipe, y es otra apuesta por el cambio del etc. Ni idea.

- NO SÉ USTED. Tengo 28 tacos. Dicen que si marcas un número de París te puedes conectar a una cosa rara. Me conecto. No entiendo lo que estoy viendo. La Internet pre-google, ¿son telegramas del siglo XXI? ¿Información? ¿Anécdota? Me tiran a Cuba. En una plaza, en un banco, mirando a todos los lados, hablo con el último escritor de su generación que aún queda vivo en la isla. Impacto auditivo: "El reparto de la riqueza fue la gran aventura del siglo XX. Hoy ya no existe esa aventura". Acto con muchos periodistas españoles. Viene Fidel. Nos da la vara. Tres horas. Los periodistas españoles se ponen en pie y aplauden a un jefe de Estado, muy en tradición española. Mi abuelito, alejado a leches, snif, de la tradición española, etcétera, me dijo que no se aplaude a los jefes de Estado, esa cosa que hace tanta pupa. El rostro de los asistentes al acto es el de personas que participan en la gran aventura del siglo XX. Aquí ya no existe esa aventura. Hace la tira que nadie habla de derechas o de izquierdas. Sólo se habla de territorialidad. Miras a los españoles del acto y parecen disculpar que no existan las izquierdas en Europa. Pero no en Cuba. Cuba igual es el museo de la aventura, ya sin reparto. El único reparto cubano perceptible no es del siglo XX. Es del siglo XV. El reparto de macizas. España: empieza a identificarse la crispación. La opinión política, que nunca ha sido muy beligerante, de pronto lo es. Pero vinculada a partidos políticos. El opinador / intelectual no va más lejos que su partido de origen. Salvo en el tono. Empiezo a identificar a mi generación en los medios y en la cultura: nos parecemos a la generación anterior en que hacemos lo mismo y de la misma manera. Nos diferenciamos en que nos esforzamos más en no decir nada. Interpreto ese no existir como a) una táctica para disimular, a la espera de b) tiempos mejores. Con el paso del tiempo, veo más a) que b). De hecho, mi generación se ha especializado en no decir nada por todo lo alto y en muchas páginas.

Las canciones del año

I"ll always love you. Whitney Houston

Salomé. U2

Heal the world. Michael Jackson

No ordinary love. Sade

Keep the Faith. Bon Jovi

Baby don"t cry. Inxs

Piel sobre piel. Tam Tam Go!

No te rindas. La Trampa

Sólo por un día. Valera

El sitio de mi recreo. Antonio Vega

Fuente: 40 Principales

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de agosto de 2006.

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