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La mayor tragedia de metro en España | La mayor tragedia de metro en España

El director de Transportes y el jefe de la línea descargan la responsabilidad en el maquinista

Afirman que los sistemas de seguridad no sirven si no se cumple el reglamento de circulación

La culpa fue del maquinista. Esa parece ser la consigna en torno a las causas del accidente del metro de Valencia que el 3 de julio se llevó 43 vidas por delante. Al menos esa impresión dieron ayer en la comisión de investigación de las Cortes Valencianas los dos primeros comparecientes, el director general de Transportes, Vicente Dómine, y el jefe de la línea 1, Sebastián Argente, al afirmar que la seguridad "radica en el estricto cumplimiento del reglamento de circulación", que no existe ningún sistema "de riesgo cero" y que la "única hipótesis" que se baraja es "el exceso de velocidad".

La ronda de comparecencias ante la comisión de investigación del accidente del metro la abrió Vicente Dómine, director general de Transportes de la Generalitat desde 1996 y que después del accidente aún no había aparecido. Dómine empezó diciendo que los informes del siniestro "hablan de un incidente de vuelco producido por la fuerza centrífuga que crea un par volcador de unas dimensiones inusitadas en el mundo ferroviario y que está relacionado con la velocidad". Después, y tras una crítica al estado en que se encontró la línea 1, que es "asimilable a una de cercanías", y de destacar las inversiones efectuadas por los gobiernos del PP desde 1995 -las cifró en "más de 200 millones de euros" sólo en esa línea-, especialmente en seguridad, el responsable de Transportes afirmó: "Va a ser muy difícil que alguien comparezca en esta comisión diciendo que seguro que con una baliza ahí [antes de la curva que causó el siniestro] se hubiera evitado el accidente, porque ningún sistema de seguridad asegura la inexistencia de accidentes si no se cumple estrictamente el reglamento de circulación".

Los portavoces de la oposición le dieron la razón, aunque añadieron que eso sólo obedece al "veto" del PP a que técnicos independientes comparecieran en la comisión. Después, Dómine dijo que los sistemas de seguridad de la línea 1 "prevén algunas contingencias muy señaladas, pero responsabilizan, como no puede ser de otra forma, a quien tiene en sus manos el resolver las contingencias de un tren". El director general no respondió a la mayoría de preguntas del "interrogatorio" al que le sometió el socialista Andrés Perelló, quien, como Joan Antoni Oltra, de Esquerra Unida-L'Entesa, no consiguió que Dómine se pronunciara sobre si una baliza previa a las señales de limitación de velocidad podría haber evitado el accidente.

El jefe de la línea 1 aseguró que no hay ningún sistema de seguridad "de riesgo cero" y afirmó que la instalación de balizas antes de la curva "no garantiza" que el siniestro se hubiera evitado. Preguntado por la posibilidad de un fallo mecánico, Argente dijo que no le consta que se trabaje con otra hipótesis que no sea el exceso de velocidad".

Después comparecieron Aurelio Rojo, director de operaciones del metro de Madrid, y Ricardo Insa, profesor de la Politécnica. El primero no se mojó y el segundo apenas lo hizo al decir que la instalación de balizas antes de la curva "no está de más" porque toda mejora "es bien recibida". Tampoco se mojaron, por la tarde, Jaime Pallarol, director técnico del ente gestor de la red de transporte y de puertos de la Generalitat, ni Íñigo Parra, vicepresidente de Vossloh España, que suministra trenes a FGV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de julio de 2006