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La mayor tragedia de metro en España

Las declaraciones en la comisión del accidente empiezan hoy sin haber revisado los documentos

El PP monopoliza la documentación y suscita una bronca al impedir intervenir a la oposición

La ronda de comparecencias en la comisión parlamentaria de investigación sobre el accidente del metro de Valencia se inicia hoy sin que los grupos hayan tenido tiempo para estudiar la documentación solicitada. Esta llegó ayer a mediodía, pero los grupos no dispusieron de ella hasta primeras horas de la noche, porque la monopolizó el PP. La comisión había sido convocada ayer, precisamente, para recibir la documentación. Pero no fue la mesa de la comisión la que la recibió, sino su presidente, el popular Rafael Maluenda, que leyó la relación de documentos llegados -48, aunque en sus carpetas los grupos sólo tenían ocho- y cuya decisión de negar la palabra a los portavoces de la oposición provocó una considerable bronca.

Sólo el grupo de Esquerra Unida-L'Entesa recibió ayer la documentación, pasadas las siete de la tarde. Los socialistas, que esperaron hasta las 19.00, no la obtuvieron. Las comparecencias ante la comisión de investigación comienzan a las 10 de esta mañana. Así, en el mejor de los casos, los comisionados han dispuesto de poco más de 14 horas -siempre que no hayan dedicado algunas a dormir la pasada noche- para estudiar 48 documentos que suman cientos de páginas y miles de datos e informaciones sobre el metro de Valencia. Documentos cuyo estudio es necesario para afrontar con garantías y con conocimiento de causa las comparecencias de los responsables políticos, empresariales y técnicos de la Generalitat y de la empresa Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) que hoy empezarán a desfilar por la sala de comisiones de las Cortes.

La reunión de la comisión estaba fijada para las 13.00 con un orden del día limitado a un solo punto: la recepción de la documentación solicitada. Lo normal es que sea la mesa de la comisión la que la reciba. Pero ayer, a la hora fijada el presidente de la comisión, el popular Rafael Maluenda, se presentó en la sala y, sin dar cuenta al socialista José Camarasa, secretario de la comisión, abrió la reunión e informó de que había llegado la documentación: tres bolsas con el anagrama de FGV. Pero a los grupos sólo les había sido distribuida una carpeta con ocho documentos, todos irrelevantes.

Maluenda leyó el listado de documentos recibidos, informó de las notificaciones de comparecencias y felicitó repetidamente al Consell por su colaboración. Acto seguido, levantó la sesión. El portavoz socialista, Andrés Perelló, pidió la palabra para protestar porque los grupos no tenían todos los documentos que Maluenda había relacionado. También pretendía responder al "shock de autoalabanza" de Maluenda, al que acusó de mentir a la Cámara por haber asegurado que se disponía de toda la documentación, cuando sólo se habían recibido ocho documentos, que consideró accesorios. El popular le negó la palabra con el argumento de que la sesión era de carácter informativo, y no de debate. Los socialistas, a los que se unió Joan Ribó, portavoz de EU-L'Entesa, montaron en cólera, mientras los populares asistían atónitos a la bronca en que derivó la actuación de Maluenda, que sorprendió incluso a los suyos.

Ya en pasillos Perelló avanzó su intención de dirigir un escrito al presidente de las Cortes, Julio de España -cosa que hizo por la tarde-, para pedirle "protección" y para que "garantice" la seguridad de los diputados, si Maluenda "no está bien de la cabeza". Tras sugerir la necesidad de que el presidente de la comisión sea sometido a un examen médico, el socialista afirmó que nunca había presenciado una actuación "tan desquiciada, sectaria, dictatorial y, desde el punto de vista de la salud, tan trastornada". Y añadió que "no es posible que una persona en su sano juicio" se comporte del modo en que lo había hecho Maluenda minutos antes. Por su parte, Camarasa dirigió un escrito a Maluenda para protestar porque le había impedido ejercer su función de secretario de la comisión ya que no fue convocado a la recepción de la documentación por parte de la mesa.

Mientras, Ribó consideró "de extrema gravedad" que la oposición no hubiera recibido "ni el 10%" de la documentación, y aseguró que ello "impide cualquier investigación seria". Para Ribó, esta nueva actuación demuestra que el PP "objetivamente está impidiendo que se investigue sobre el accidente" y que "no quiere que se sepa la verdad sobre este tema".

El portavoz popular, Serafín Castellano, dijo que la documentación estaba al alcance de los grupos, que los servicios técnicos la estaban fotocopiando y que si algún grupo quería un documento, lo tendría a su disposición "de forma inmediata". Censuró al líder del PSPV, Joan Ignasi Pla, por convocar a una reunión paralela y aseguró que el PP "no ha vetado a nadie", sino que la comisión ha aprobado democráticamente un plan de trabajo. "Los temas de forma no nos tienen que desviar de los temas de fondo, que son investigar", añadió, obviando que las formas empleadas ayer por el PP no hacen sino dificultar la investigación del accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de julio de 2006