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Reportaje:

Último tren para Cassano

"Capello es el único capaz de motivarme", admite el punta, que ha perdido un par de kilos bajo su mando

"Se ha dicho siempre que soy el único entrenador capaz de manejar a Cassano, pero ahora es él quien tiene que demostrarme que puede volver a ser entrenado por mí", dijo Fabio Capello el día de su presentación como técnico del Madrid. Los ecos de aquella declaración debieron llegar hasta Italia, donde el delantero disfrutaba de sus últimos días de vacaciones, porque desde que empezó la pretemporada a Cassano se le ha visto mucho más motivado. Massimo Neri, el preparador físico, también está convencido de eso. "El espíritu es el correcto. Ha cambiado mucho desde que coincidimos en el Roma. Está siempre sonriendo y haciendo bromas", explica.

Cassano, que siempre es uno de los primeros que llega al campo de entrenamiento y uno de los últimos en irse, suele entrar al césped cantando y animando a los demás compañeros. Sus víctimas favoritas para las burlas son Gravesen -al que no para de imitar en su forma de caminar-, Raúl Bravo y Helguera, con los que se queda echando partidos de tenis después de los entrenamientos - "eres un tramposo", le gritan a menudo. Él contesta en dialecto de Bari para que sus compañeros no se enteren.

Neri asegura que Cassano estará "al máximo de su forma física" para la primera jornada de Liga. "Tiene muchas ganas de demostrar lo que es realmente y creo que si se pone a disposición de Capello lo conseguirá". De momento, Capello le ha pedido que vuelva a ser el jugador que él conocía, "el que marca las diferencias". Garra no le falta; ánimos, tampoco. Lo demostró en el primer amistoso contra el Plymouth y ayer, contra el Irdning, cuando fue de los más destacados. A Sky Sports le dijo que se sentía "el hombre más feliz del mundo", por haber vuelto a trabajar con Capello. "No porque me garantice un puesto en el once sino porque es el único entrenador que es capaz de motivarme", dijo.

Italo Galbiati tiene su propia teoría sobre el por qué Capello es el único técnico que ha conseguido que el delantero dejara las cassanatas y se pusiera a entrenar seriamente. "Entre los dos hay respeto y aprecio recíproco. Ésa es la clave. Fabio le ha dado serenidad", explica. "Además, ha perdido ya un par de kilos y estamos convencidos de que lo recuperaremos", agrega. Franco Tancredi, preparador de los porteros, está de acuerdo, aunque cree que el camino será largo. "Antonio es un talento, pero en los últimos dos años, por varios motivos, se ha ido perdiendo", valora. "Sabe perfectamente que tiene que trabajar muchísimo para volver a demostrar lo que vale. Tiene las cualidades necesarias para conseguirlo", añade.

Los caminos de Capello y del punta se cruzaron en 2001, cuando Cassano, con 19 años, abandonó el Bari y fichó por el Roma por casi 30 millones. Se le conocía como el "talento rebelde" del calcio, el niño que había crecido en las calles conflictivas de Bari pero, pese a su carácter indisciplinado, Capello le dio confianza. La primera temporada jugó 22 partidos de Liga, anotando cinco goles y dos temporadas después se convirtió en el máximo goleador del equipo: 14 dianas en 33 encuentros. Cassano encontró la estabilidad que iba buscando. La perdió sólo cuando su padre futbolístico fichó por la Juve. Ni Bruno Conti ni Luciano Spalletti -los entrenadores que sustituyeron a Capello- pudieron con el delantero. Ahora, Capello lo espera en la última estación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de julio de 2006