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Reportaje:Alemania 2006

Malouda, un zurdo para todo

Surgido del mismo club de Guyana en el que se formó el ex internacional Lama, el francés ha jugado de todo menos de portero

Florent Malouda (13 de junio de 1980, Cayenne; Guyana francesa) desapareció de la alineación titular del combinado francés justo antes del estreno mundialista, contra Suiza. Titular indiscutible casi desde su debut, el 17 de noviembre del 2004 contra Polonia, nadie atinó a dar con la razón por la que el niño mimado de Raymond Doménech se perdía el estreno mundialista contra Suiza. "Es baja por razones que no atañen al criterio técnico", se limitó a decir el seleccionador durante la concentración de Hamelin, ciudad situada en la Baja Sajonia. Preso de la ley ética que impide a la federación francesa emitir comunicados médicos oficiales sobre la salud de los jugadores -sólo los propios futbolistas pueden hablar sobre las dolencias que les afecten-, el técnico alimentó de forma involuntaria el misterio sobre los motivos que le dejaban fuera del equipo tras cambiar su esquema de juego y, así, se dispararon los rumores.

Él mismo reveló que su misteriosa baja en el estreno, ante Suiza, se debió a unas hemorroides

Tres días más tarde fue el propio jugador quien dio razón de sus males: pasó por un hospital para ser operado de hemorroides. Convertido en el primer jugador de la historia del fútbol al que unas almorranas dejaban K.O., Malouda se lo tomó con filosofía. "Es la vida, qué le vamos a hacer", vino a decir.

A Malouda el fútbol le vino en los genes: su padre jugó en clubes de Guyana, como extremo, y su madre participó activamente en la fundación del primer equipo femenino del país. También Jean Philippe, su hermano, se ganó la vida con el fútbol mientras Florent apenas empezaba a dar patadas al balón en el Montjoly, el mismo conjunto que vio crecer a Bernard Lama, ex portero de la selección francesa célebre por jugar con la bandera de Guyana en las medias y manifestarse abiertamente como consumidor de marihuana. Con el equipo de Guyana compareció Florent en el prestigioso torneo de Vichy cuando apenas tenía 15 años. Un año después debutó con el Chateroux, en la Segunda División. Pasó de jugar en el Caribe a la disciplina de una escuela formativa seria y reputada.

La culpa la tuvo un tal Joseph Mercier, un ojeador del modesto equipo francés, que se fijó en él y se lo recomendó a Víctor Zunka, secretario técnico del club, que se lo llevó a la escuela tras hablar con sus padres. Allí, Malouda conoció a quien señala como la mayor influencia de su vida, Roger Fleury. "Todo lo que soy se lo debo a él", suele decir al recordar a su primer entrenador, que, como todos, supo apreciar bien pronto la velocidad, el buen toque y la capacidad de trabajo de un hombre de quien, a día de hoy, nadie sabe exactamente cuál es su posición en el campo. Su puesto en origen fue el de delantero, pero empezó a jugar como centrocampista en el Guingamp -jugó de 2000 a 2003- y, ya en el Olympique de Lyón, Le Guen le ha alineado incluso de lateral. "Puede jugar de todo y todo lo hace bien", reseñó el entrenador la pasada temporada. De todo, claro, siempre que sea por la banda izquierda. No en vano es el único zurdo entre los 23 convocados por Doménech para el Mundial.

Malouda, por quien el Fiorentina llegó a ofrecer 12 millones de euros la pasada temporada, presume de jugar al baloncesto casi tan bien como al fútbol. Su principal pasatiempo es el adiestramiento de perros. Y asegura que, de no haber tenido la fortuna de dedicarse al fútbol, sería ahora agente comercial, como su padre, o cantante de rap. Amante de las películas de Denzel Washington, dicen sus compañeros que Malouda es uno de esos tipos que hace la vida agradable a una plantilla porque siempre está de buen humor. Sólo le quitó la sonrisa del alma en este Mundial saber que la selección española les ninguneaba: "Su error fue menospreciarnos y lo han pagado caro", aseguró tras el partido.

Para entonces, conseguido el pase a los cuartos, había recuperado su eterna sonrisa y contra Brasil volvió a dejar su huella pegado a la banda izquierda. La banda de Malouda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006