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Reportaje:Alemania 2006 | Alemania-Argentina

Mertesacker, el mejor en los uno contra uno

La carrera del central alemán, de 21 años y 1,96 metros, peligró debido a su excesivo crecimiento

El defensa central de la selección alemana Per Mertesacker, de 21 años y 1,96 metros, es el mejor jugador en los enfrentamientos uno contra uno del Mundial. En los cuatro partidos de la selección alemana Mertesacker ganó el 82,1% de las disputas de balón con los contrarios. A distancia le siguen en esta clasificación no oficial el defensa mexicano Osorio, que ganó un 74,4% de los uno contra uno y el inglés Ferdinand que se impuso en un 71,4%. A la lista de méritos de Mertesacker se añade que, en los cuatro partidos del Mundial, sólo le han pitado una falta y no ha visto ni una tarjeta amarilla. Lo atribuye a su carácter: "Tengo un estilo de juego bastante tranquilo. No soy un tipo que haga muchas faltas".

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Este rubio grandullón lleva ya jugados 74 partidos con el Hannover en la Bundesliga y una cosecha insignificante de dos tarjetas amarillas. En cambio, marcó ya siete goles, casi todos de cabeza como consecuencia de remates en subidas hasta el área contraria. La carrera en la selección no le ha hecho perder el arraigo. Mertesacker vive con sus dos hermanos en la casa de sus padres en Pattensen, un pueblo al lado de Hannover, la capital del estado federado de Baja Sajonia. Desde los 11 años jugó en las categorías inferiores del Hannover. Estuvo apunto de dejar el fútbol por considerar que no tenía condiciones, pero su padre le apoyó y fomentó su continuidad. A los 14 años, los médicos estuvieron a punto de acabar con su carrera de futbolista. Debido a su excesivo crecimiento, le diagnosticaron que sus rodillas podrían padecer daños irreparables y le prohibieron jugar unas semanas. Mertesacker recuerda: "Las pocas semanas se convirtieron en meses y los meses en un año, hasta recibir el permiso para volver a jugar. Fue duro para mí. La prohibición de jugar al fútbol me quitó el contenido de mi vida en el terreno del ocio. Entonces no pensaba para nada en una carrera profesional, pero era la pérdida de una pasión". Desde sus comienzos Mertesacker se enfrentó al prejuicio de su altura: "Por mi altura tuve que luchar contra el prejuicio de los que decían 'ese grandullón tiene que ser lento, no se mueve, es flojo en el uno contra uno y torpe de movimientos".

El despegue de su fulgurante carrera se inició el día que cumplió 20 años, el 29 de septiembre de 2004, cuando recibió la llamada del seleccionador Jürgen Klinsmann para entrar en la selección con apenas 20 partidos en la Bundesliga. El seleccionador vio en él un central ideal para una defensa de cuatro en línea lejos de la anticuada táctica tradicional alemana de un líbero y dos centrales. No lo tuvo fácil Mertesacker en sus inicios en la Bundesliga. Debutó con el Hannover de defensa lateral derecho en Colonia y jugó tan mal que en el descanso el entrenador le dejó en la caseta. Pasaron cuatro meses hasta que volvió a jugar, pero esta vez se hizo con el puesto y ya no lo soltó. El ex jugador del Tenerife Ewald Lienen fue el entrenador que confió en él y le dio la titularidad. Después Klinsmann lo llevó a la selección. Junto al lateral Lahm, al centrocampista Schweinsteiger y al delantero Podolski, forma Mertesacker el grupo de jóvenes que forman la base de la revolución de Klinsmann.

Tras las dudas iniciales sobre la solidez de la defensa en el partido inicial contra Costa Rica, la selección alemana parece consolidada y no encajó un solo gol en los tres partidos siguientes. La prueba de fuego será hoy contra la capacidad de regate y de desborde de los delanteros argentinos. Si superan el examen Mertesacker y compañía se habrán consagrado y desmentido con hechos las peores suposiciones sobre su capacidad.

El joven central sostiene: "A pesar de la loca velocidad de mi carrera, no existe el menor peligro de que me suba a la parra. Tengo claro que la calidad se basa en el sufrimiento. Por eso realizo cada entrenamiento convencido de que me lleva un paso más a cumplir mi sueño: ganar el Mundial en nuestro país". Sobre su vida privada dice: "Intento jugar el balón lo más a ras del suelo posible. Terminé el bachillerato [con un notable en la prueba de madurez] y realicé mi servicio social en una clínica de disminuidos psíquicos y no me olvidaré de mis raíces y mis amigos".

El Hannover lucha por conservar a Mertesacker, con contrato hasta 2008, pero al final de la próxima temporada tendrá que dejarlo marchar si otro club paga 1,7 millones de euros. El Werder Bremen ya se lo quiso llevar y ofreció tres millones que el Hannover consideró insuficientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de junio de 2006