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Reportaje:Alemania 2006 | Alemania-Argentina

El 'cerdito travieso' que iba para esquiador

Schweinsteiger, castigado en el Bayern, ha contado con el apoyo de Klinsmann pese a su historial de travesuras varias

"Es mi prima", dijo Bastian Schweinsteiger, jugador de nombre impronunciable y talento inacabable, el día que le encontraron en el jacuzzi del vestuario del Bayern Munich con una linda jovencita. "Si, es cierto, pero valió la pena", reconoció cuando la prensa descubrió que el club le había multado tras cazarle a altas horas de la madrugada en la discoteca Pachá de Múnich dos días antes de un partido de la Bundesliga. Y lo explicó: "Aquella noche conocí a mi novia". Para lo que no tuvo explicación el mejor amigo de Podolski -en Alemania circulaban chistes sobre ambos, la mayoría referidos al alto contenido intelectual de sus conversaciones- fue la noche que la policía le cazó circulando a casi 200 kilómetros por hora en una zona de la autopista donde sólo estaba permitido circular a 80.

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Schweini le llaman, o sea, "el cerdito", mote que surge de la primera parte de su muy bávaro apellido, (schwein significa cerdo). Nació en 1984 en Oberaudorf, un pequeño pueblo de los Alpes a cinco kilómetros de la frontera con Austria, y de niño parecía llamado a hacer carrera como esquiador. De hecho, en casa de sus padres, propietarios de una tienda de deportes en el mismo pueblo, se guardan todavía los muchos trofeos que ganó hasta los 12 años, cuando la vida de Bastian consistía en bajar laderas nevadas y pegarle patadas a un balón. De su calidad bien sabe Felix Neureuther, actualmente el mejor esquiador germano, compañero de andanzas del pequeño Bastian, al que nunca podía ganarle una maldita carrera. Felix respiró tranquilo el día que su amigo decidió olvidarse de bajar laderas por el valle del río Inn y dedicarse completamente a jugar a fútbol.

En parte, la culpa fue de un vecino millonario que vivía junto a la casa de sus padres, que cedió a los niños del pueblo una parcela para que se construyeran un campo. Allí, Bastian y su hermano Tobias -delantero del Lubeck, en la Segunda División alemana- construyeron las porterías: la del actual internacional alemán, roja en honor del Bayern, la del hermano mayor, azul, por su manifiesta devoción por el Munich 1800. Como no podía ser de otra manera, el cerdito la tenía que liar. No tuvo mejor ocurrencia que llevarse una farola de la estación de tren del pueblo: "Pretendía jugar partidos nocturnos", según dice su padre.

Dotado de un talento enorme, Schweini creció en la escuela formativa del Bayern Munich, en la que ingresó a los 14 años procedente del Rosenheim, el mayor equipo de la zona donde nació. En las divisiones inferiores del cuadro bávaro coincidió con el mediocentro de la selección inglesa Hargreaves. El cerdito esquiador pasa por ser el primer jugador alemán en debutar en el Bayern Munich procedente de la nueva escuela del club. ¿Un ejemplo? No para Magath, el actual entrenador del equipo, con el que ha tenido desencuentros.

Si Schweini está en el Mundial es por la valentía de Klinsmann que nunca dejó de convocarle, ni cuando el técnico del Bayern Munich castigó al centrocampista haciéndole jugar casi media temporada con el filial. Schweinsteigger siguió siendo un fijo en las convocatorias de Alemania, pese a ser suplente durante buena parte de la pasada temporada. Ahora pasa por ser el jugador de mayor talento en el medio campo germano y la afición celebra que dejara de esquiar casi tanto como que sólo cometa travesuras con el balón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de junio de 2006