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Necrológica:

James McClure, escritor

Autor de novela negra, periodista y activo crítico del 'apartheid'

James McClure, nacido en Johanesburgo, Suráfrica, en 1939, fue un activo crítico del apartheid. En 1965 se exilió a Inglaterra, donde fue empresario de pompas fúnebres, fotógrafo, periodista de sucesos, director de periódicos y escritor de novela negra. Falleció el 17 de junio a los 66 años.

James McClure nació en Johanesburgo, Suráfrica, en 1939. Estimulado por el poder de las palabras y la comunicación, se hizo fotógrafo y después periodista, tras dejar la escuela, mientras trabajaba en diferentes periódicos locales. Tomando fotografías y escribiendo sobre su pueblo, Pietermaritzburg, McClure agudizó sus dotes de observación acerca del mundo que le rodeaba.

Todavía era un niño cuando el Gobierno surafricano consolidó la segregación entre diferentes comunidades raciales como base de su Estado en 1947. Pero según crecía iba incomodándole lo que veía, y cuando empezó a escribir acerca de ello las autoridades empezaron a vigilarle.

Se casó en 1962 y pronto tuvo el primero de tres hijos con su esposa estadounidense Lorly. Para entonces, a él y a su mujer les repugnaba la creciente aplicación del apartheid y, tras el arresto de unos amigos, decidieron que no era lugar para criar a una familia.

Con 50 libras en el bolsillo y un bebé en los brazos dejaron Suráfrica para probar suerte en el Reino Unido. McClure comenzó trabajando como subdirectorr para el Scottish Daily Mail, pero su ambición era escribir novela negra, a lo que dedicó cada vez más tiempo.

En 1971 publicó su primera novela, Steam Pig, que le reportó el Premio Golden Dagger de la prestigiosa Crime Writers Association (CWA). Posteriormente, dejó el periodismo para concentrarse en la escritura. Le siguieron otra serie de novelas y de premios. En 1974, la CWA le otorgó el Premio Silver Dagger por una novela de espionaje ambientada en Suráfrica.

En 2000, The Times calificó su novela The Artful Egg como una de las mejores novelas policiacas del siglo XX. Sus libros se han traducido a varios idiomas y ha sido invitado más de una vez a la Semana Negra de Gijón, un festival que le encantaba. Su novela Leopardo de Medianoche fue publicada en castellano el año pasado.

En las novelas más famosas de McClure aparecen colaborando un teniente afrikáner blanco (Tromp Kramer) y un sargento bantú negro (Mickey Zondi). El siniestro régimen del apartheid siempre está presente, pero McClure sitúa la trama policiaca en primer lugar y, al revés que otros grandes novelistas surafricanos como Nadine Gordimer o Alan Paton, se abstiene de hacer consideraciones morales explícitas. James McClure, como Dashiell Hammett, simplemente describía lo que veía; dejaba que la moral y la madurez del lector le orientaran en la dirección correcta. Nunca fue un predicador.

Tras publicar 14 libros y trabajar en una empresa de pompas fúnebres durante un tiempo, volvió al periodismo a mediados de la década de los años ochenta. Comenzó desde abajo en el Oxford Times para llegar a editor en 1994. Más éxitos llegaron: tres años después, el Oxford Times ganó el Premio al Mejor Semanario Británico. En 2000, se retiró del periodismo para concentrarse en la literatura de nuevo.

Con James McClure siempre hubo una paradoja entre el escritor y la persona. Era un maestro de la novela negra, tratando el lado más oscuro del ser humano, porque, como él comentaba, "el crimen te dice mucho acerca de una sociedad". Sin embargo, como persona, era un conversador muy divertido, muy abierto y risueño. Combinaba el agudo poder de observación de un periodista con el amor del novelista por lo absurdo y lo irónico. Esa combinación le convirtió en un gran fabulador, con una base de valores muy sólidos. Con su familia y sus amigos, el mundo de la novela negra ha perdido un gran personaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de junio de 2006