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La junta militar de Mauritania impulsa una reforma democrática

Un millón de mauritanos votan en referéndum la nueva Constitución

¿Cómo se puede obligar a un jefe de Estado árabe a no eternizarse en el poder? Exigiéndole jurar por Alá que no permanecerá en el cargo más allá de lo estipulado en la Carta Magna. La Constitución que ayer votaron en referéndum los mauritanos contiene esta y otras disposiciones originales para democratizar uno de los países más pobres del mundo, en el que la mayoría de la población es analfabeta.

Además, la mayoría de los tres millones de habitantes de este país desértico pero cuya superficie duplica la de España, vive con menos de dos euros al día.

Cuando en algunas repúblicas árabes, como Siria, y acaso mañana Egipto o Libia, los hijos heredan la presidencia de su padre; cuando en la vecina Argelia, el jefe del Estado prepara una reforma constitucional que le permitirá solicitar un tercer mandato, Mauritania avanza aparentemente en dirección contraria y lo hace impulsada por una junta militar.

Un millón de mauritanos fue convocado a las urnas para aprobar una nueva Constitución. La consulta, cuyo resultado será conocido hoy, es la primera de una serie que incluye elecciones legislativas en noviembre, senatoriales en enero, y, finalmente, presidenciales en marzo de 2007. Los miembros de la junta se han comprometido a no presentarse a ninguno de los comicios venideros.

"Desde la independencia, el país no ha conocido nada más que el sistema de partido único", recordó el coronel Ely Uld Mohamed Vall, que encabeza la junta, en un discurso el jueves por la noche. "Hemos vivido regímenes de excepción o de déspotas ilustrados", añadió. "Ha llegado la hora de experimentar la verdadera democracia".

Para alcanzarla, este militar, ex jefe de la Seguridad Nacional que dio el golpe de Estado hace 11 meses, ha consensuado con los principales partidos políticos y fuerzas sociales una Constitución que estipula también que el futuro presidente no podrá solicitar más de dos mandatos de cinco años; no podrá promover ninguna revisión constitucional que alargue su permanencia en el poder y al que se le prohíbe, una vez elegido, seguir ejerciendo como jefe de partido. Pese a estas restricciones, el sistema instaurado es presidencial, pero el Parlamento podrá derribar al Gobierno.

Solo un movimiento significativo, las Fuerzas Africanas de Liberación, ha llamado al boicoteo del referéndum porque la Constitución no toma en cuenta el problema de la minoría negra, un 20% de la población, en un país habitado mayoritariamente por saharauis y bereberes. Denuncia, por ejemplo, la persistencia de la esclavitud pese a su abolición en 1981.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de junio de 2006