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Reportaje:Alemania 2006 | El legado de un genio

El Gol

Hoy se cumple 20 años del soberbio tanto de Maradona a Inglaterra, quizá el mejor de la historia de los Mundiales, y de la 'mano de Dios' - Dos décadas después, Enrique, su 'asistente' y los ingleses regateados narran sus recuerdos

A la entrada del estadio Azteca, en Ciudad de México, se levanta una estatua de bronce a tamaño natural. Representa al joven Diego Maradona. A los pies de la figura se lee una fecha: 22 de junio de 1986. Hoy se cumplen 20 años del partido que enfrentó a Argentina con Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México. Ese día, bajo un calor sofocante, el futbolista más maravilloso que ha dado la era de la televisión se coronó con un golazo. El gol de la Copa del Mundo. Una acción que hoy recuerdan siete testigos directos, tres argentinos y cuatro ingleses.

- Jorge Burruchaga, atacante argentino. "Fue sólo un partido de fútbol. A pesar de que alguno quiso trasladar la guerra a lo deportivo. Yo quería ganar pero de ninguna manera me lo planteaba como una venganza por lo de las Malvinas. Hacer esa guerra fue una locura. En 1981 yo estuve a punto de ir. Estaba en la colimba [contracción de corre, limpia y barre, con la que en Argentina se conocía el servicio militiar obligatorio]. Jugaba en Independiente cuando me llamaron al cuartel para que estuviera listo. ¡Hasta me cortaron el pelo! Y yo creía que las Malvinas eran argentinas. Pero estaba aterrado".

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- Terry Fenwick, central inglés. "Fue una época muy difícil. Teníamos la guerra de las Malvinas muy presente. Y en México la mayoría de las agencias de información estadounidenses hablaban del conflicto. Por tanto, ese partido en particular era extremadamente sensible. Para los jugadores era muy difícil abstraernos. Antes del partido, el ministro de Deportes de Gran Bretaña se reunió con nosotros y nos dijo que sería muy poco inteligente por nuestra parte si nos implicábamos en algo o hacíamos declaraciones políticas. Teníamos que hacer oídos sordos".

- Carlos Bilardo, seleccionador de Argentina. "Antes del partido tuve una reunión con los jugadores. 'Señores, olvídense de la política. Nosotros únicamente vamos a defender la camiseta'. Y creo que sólo salieron a eso. Con Inglaterra había una rivalidad multiplicada por la guerra. En mi época de jugador esa rivalidad estaba más atenuada, aunque también existía. Yo era muy amigo de Bobby Charlton. Lo que pasa es que en Argentina, en la escuela, ya te enseñan que los ingleses nos invadieron en el año 1808. Te hablan de las invasiones inglesas y te cuentan que, cuando pasaban por las calles, les tirábamos aceite hirviendo desde los tejados. Eso dicen. Pero ¿quién sabe cómo fue?".

- Fenwick. "Las condiciones no eran de ninguna manera las más adecuadas para el fútbol inglés. El campo estaba bien pero la altitud de la Ciudad de México sobre el nivel del mar hacía que cada gasto de energía que hacíamos tardara mucho más tiempo en recobrarse. Nosotros habíamos estado en Monterrey, que era menos alto, y al llegar a México sentíamos que nos faltaba el oxígeno".

- Héctor, Negro, Enrique, centrocampista argentino. "Antes del partido descubrieron que no teníamos suficientes camisetas. Nos tocó usar la segunda equipación y sólo había quince. Para el segundo tiempo no teníamos. Entonces mandaron fabricar un juego nuevo. Pero era distinto. En el primer tiempo jugamos con las camisetas viejas, azules con los números blancos. En el segundo nos pusimos el modelo recién hecho, metalizado, con los números plateados y más suaves. Esa camiseta fue la clave".

- Burruchaga. "En el autobús que nos llevó al estadio escuchamos dos temas. Uno de Bonnie Taylor, creo que se llamaba Holding Back for a Hero, y el otro de la banda sonora de Rocky: El Ojo del Tigre. Como nos había ido bien con esas canciones nos obligamos a escucharlas antes de cada partido".

- Bobby Robson, seleccionador de Inglaterra. "No mandé que marcaran a Maradona al hombre porque teníamos un gran equipo. Si ponía a uno de mis jugadores a hacerle marca personal iba a afectar a nuestro funcionamiento. Y yo creía firmemente que si jugábamos todo lo bien que podíamos, podríamos derrotar a Argentina. A pesar de Maradona. Así que salimos a jugar con nuestro sistema y nuestro estilo, sabiendo que, cada vez que Maradona recibiera la pelota, teníamos que ponernos alerta. No tuvimos mucho éxito pero sabíamos que daba igual ponerle un hombre porque era capaz de irse de todos los defensas que le pusieras. Eso fue exactamente lo que hizo. ¿De qué me habría valido ponerle una marca personal? Argentina jugaba con dos delanteros y Maradona por detrás. Nosotros teníamos cuatro defensas con orden de no subir y dos centrocampistas que trabajaban muy duro".

- Burruchaga. "Recuerdo que Diego no necesitaba atarse los botines. Siempre hacía los entrenamientos con los cordones sueltos. Ese día calentó igual. El pie le entraba en el botín como si fuera un guante".

- Fenwick. "Creo que hombre por hombre teníamos mejor equipo que Argentina. Pero tenían a la joya, el genio que ganó la Copa del Mundo. Antes del partido yo pensé que debíamos marcar a Maradona al hombre. No era lo normal, pero con ciertos jugadores es necesario. Bobby dijo que no y ahora es difícil decir lo que habría pasado de haberlo hecho. Para mí fue muy frustrante. ¡Joder, Maradona arruinó mi carrera en cuatro segundos!".

- Burruchaga. "El partido fue muy táctico, muy trabado durante la primera mitad. Pero Argentina siempre fue protagonista. Ellos estaban esperándonos. Estaban atentos a Maradona. Había mucho temor por él. Y lo apretaban. ¡Lo que le pegaron al principio! En el medio campo sobre todo".

- Peter Reid, centrocampista inglés. "Del centro del campo hacia delante Inglaterra tenía un equipo demasiado bueno como para empeñarlo en seguir a Maradona. Perdimos a Bryan Robson porque se le dislocó el hombro antes de la Copa, pero ahí estaba Hoddle para sustituirle y teníamos a Waddle, a Barnes y a Steven por detrás de Lineker y Beardsley. Cuando Robson decidió no hacer marca personal actuó correctamente porque estábamos convencidos de, que si hacíamos nuestro fútbol, podíamos ganarle a cualquiera. En defensa nos propusimos estar muy atentos y repartirnos el trabajo por zonas para evitar que Maradona se moviera con libertad cada vez que recibiera la pelota, fuera cual fuese el lugar del campo".

- Fenwick. "El partido en los primeros 45 minutos, fue muy malo. Los dos equipos reflejamos en el campo la tensión de la guerra pasada. Y creo que el gol de la mano de Dios realmente lo cambió todo. Maradona lo hizo como un experto, con mucha astucia. Levantó la mano de Dios y fue una acción bastante clara que nunca debió acabar en gol. En el fútbol moderno esto es inconcebible".

- Peter Beardsley, delantero inglés. "Fue un gran día. Perder siempre es decepcionante pero lo hicimos bien y sin la mano de Dios probablemente habríamos ganado el partido. ¿No? El segundo gol fue magnífico, pero sin ese primer gol no se puede explicar el segundo. Fue un punto de inflexión brutal. Maradona era un jugador fantástico y es la razón por la que Argentina ganó la Copa. Pero lo que hizo está mal. Fuimos once jugadores timados".

- Reid. "Peter Shilton era un gran portero. Pero no tuvo su día más brillante. Posiblemente pudo hacer algo más en el gol de la mano de Dios. Lo cierto es que Maradona saltó más".

- Fenwick. "Posiblemente estábamos en estado de shock. El que repase el vídeo comprobará que yo fui el único jugador que reclamó al árbitro

[el tunecino Ali Ben Nasser] que anulara el gol. Lo perseguí hasta el círculo central diciéndole que había sido con la mano. Los demás jugadores ingleses no reaccionaron. No podían creer lo que estaba pasando. Estaban aturdidos. Ese incidente disparó el partido. Y entonces vino el gol, el mejor gol jamás anotado en una Copa del Mundo. Todos lo consideramos la obra de un genio".

- Enrique. "El último que tocó la pelota antes que Diego fui yo. Recuerdo que me giré y el Checho Batista, que se la había robado a Hoddle, actuó con inteligencia porque me dio la pelota a mí. Yo fui más inteligente que el Checho porque se la di a Diego".

- Reid. "Cuando Maradona controló, yo era consciente de que podía hacernos mucho daño. No importaba lo lejos de nuestra portería que estuviera. Había que frenarlo. Fui hacia él pero hizo ese giro sobre sí mismo que le permitió ganar un metro. Pisó la pelota y dio media vuelta. El movimiento tuvo un equilibrio y una clase impresionantes. Fue rápido, demasiado para mí, que no era un esprínter y, además, había llegado al partido con problemas en un tobillo. Jugué con dolor".

- Robson. "El mensaje a los jugadores era sencillo. Cada vez que Maradona recibiera la pelota teníamos que darle al botón de lo que llamábamos alerta roja. En cualquier lugar del campo, nuestro jugador más cercano debía procurar marcarlo con mucha atención. Debíamos procurar buenas coberturas. Lo que pasa es que Maradona fue muy listo. No era muy alto pero era poderoso. Tenía unas piernas maravillosas, sus músculos eran fuertes y era muy rápido. Su velocidad con la pelota era la misma que sin ella. Tenía una gran aceleración y era duro. Encerrarlo era difícil".

- Reid. "Maradona buscó el espacio y yo lo perseguí para intentar hacerle falta. Lo empujé con el codo. Fue lo más cerca que pude llegar porque, cuando arrancó por la banda, nos dejó atrás a Beardsley y a mí. Al cruzar la línea del medio era imparable. Iba hacia el gol. Desde esa posición tuve la sensación de que Butcher tendría dificultades".

- Bilardo. "Veo que cuando Diego se va de Reid tiene el gol en la cabeza. Pasa la mitad de la cancha y se va. Para el marcador que le sale se hace difícil porque va abierto y engancha para adentro. Pasa como con Messi cuando lo pegan al costado".

- Burruchaga. "Cuando Diego arranca yo voy a la par suyo. Lo acompaño para que me dé la pelota porque veo que el último hombre, el líbero Fenwick, lo está esperando. Maradona juega con el amague de dármela y Fenwick se equivoca".

- Fenwick. "Vi que se fue de Beardsley y Reid. Y vi que Butcher salió a buscarle y se quedó en el camino. Ocurrió tan rápido... En la primera parte me habían mostrado una tarjeta amarilla por hacerle faltas. Lo había acosado mucho y, en ese momento, estando en la última línea de defensa, me jugaba la expulsión. En otras circunstancias lo habría derribado. Pero tuve que tomar una decisión en menos de un segundo. Y, mientras dudaba, él se metió en el área y marcó".

- Bilardo. "Yo creí que se la iba a tirar a Burruchaga, o a Valdano al segundo palo. Pero fue un amague. A mí me pareció bien porque a los definidores no se les puede decir nada".

- Robson. "Fue una carrera predecible y un gol maravilloso. Para ser honestos, sólo puedes admirarlo. No estaba muy bien visto decir esto en Inglaterra en aquella época, por la mano de Dios. Pero sólo se debería valorar la magnificencia del gol".

- Bilardo. "Diego explicó después que cuando encaró a Shilton no tiró de primera porque se acordó de un gol que falló en Wembley en un amistoso en 1981. Después de ese partido su hermano pequeño, el Turco, lo llamó a Londres y le dijo: '¡Boludo!, no tendrías que haber tocado a un costado. Si lo amagabas para adentro, el arquero se caía solo y vos definías con la derecha'. La cosa es que Maradona hace eso: amaga para adentro y define con la derecha".

- Enrique. "Dicen que los ingleses no le tiraron ni una patada. ¡Es que no podían! Cuando atinaban, ya había pasado. Para sus compañeros era normal. Estábamos acostumbrados a los entrenamientos. Esa misma semana yo le vi hacer varios goles así. Cuando él recibe la pelota y entra en campo inglés ya va decidido al gol. No tenía freno. Él dijo después que mientras conducía lo veía a Valdano a su izquierda. Gambeteaba y miraba todo. Se nota que al lado mío aprendió mucho ".

- Burruchaga. "Hacer lo que hizo en esa cancha es algo increíble. Era malísima. Era muy dura y la pelota rebotaba muchísimo. Era difícil controlarla. Diego hizo de todo. Primero un giro, una bicicleta, después se llevó la pelota pegada al pie y finalizó con guapeza. Tuvo guapeza cuando vio que venía el grandote

desde atrás para robarle la pelota, y se tiró al suelo para llegar antes. Tuvo que ser valiente porque se jugó la pierna".

- Bilardo. "Lo que más recuerdo no es el gol de Maradona sino el miedo que pasé en los últimos diez minutos. Nosotros jugábamos con un 3-5-2, con tres defensores. Ruggeri y Cuciuffo, los marcadores, tomaban a Lineker y Beardsley. Brown jugaba de líbero. Y cuando entró Barnes por Reid las cosas se nos complicaron porque nosotros por la derecha no teníamos un lateral. Teníamos a Giusti, que era centrocampista y hasta ese momento había marcado a Reid sin problemas. Pero cuando entró Barnes se le empezó a ir. Y los muchachos en el banco me decían: '¡Ponga un defensa!' Y yo... ¡Estaba muerto de miedo! ¡Si perdía ese partido en Argentina me mataban! Barnes se fue una vez, centró y Lineker metió un gol. Encaró otra vez, se fue y Lineker volvió a meter el cabezazo pero pegó en la cabeza de Olarticoechea. Y ahí terminó el partido".

- Enrique. "Cuando terminó el partido y nos metimos en el vestuario todo el mundo se acercó a Diego para felicitarlo por el gol. Entonces yo me le acerqué y le dije: '¡Pará! ¡Todos lo felicitan a él pero el pase se lo di yo. ¡Lo dejé solo!'. Él me miró y me dijo: 'Gracias Negro por el pase'. Hay que reconocer que el pibe es agradecido".

- Beardsley. "Cuando terminó el partido, ya en el vestuario, me acerqué a Butcher y le pregunté: '¿Lo hiciste tú?'. 'Creo que no', me contestó. En ese momento él creyó que no había sido el que dio el último toque. Quizás ahora haya cambiado de idea. Después de tanto tiempo, han cambiado tanto las cosas, que probablemente hoy reconozca que metió el gol en propia meta".

- Fenwick. "A Maradona no lo he vuelto a ver. Y si me lo encontrase no le daría la mano. Ningún inglés honesto debería darle la mano después de lo que nos hizo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de junio de 2006