Entrevista:EL RETROVISOR | Alemania 2006

"Funciona poner ciertas películas"

El serbio Bora Milutinovic es el único técnico que ha dirigido cinco selecciones distintas en cinco Mundiales consecutivos

"¡Qué pinche equipazos que tuve!". Mexicano de adopción, a Bora Milutinovic (Bajina Basta, Serbia; 61 años) le faltan dedos cuando se pone a contar sus partidos como seleccionador de medio mundo. "A ver, a ver... Ciento y pico por aquí, 50 por allá... ¡Ah!, pero también los amistosos de... Pongamos que unos 300", barrunta desde su residencia en México DF. Milagrero del balompié, comenzó su carrera de trotamundos precisamente en el Mundial de México 86.

Pregunta. México, Costa Rica, Estados Unidos, Nigeria, China... ¿No se hace un lío?

Respuesta. Creo mucho en el destino. Siete días antes del Mundial de Italia 90 me llamaron los de Costa Rica. Eso es el destino. Y Costa Rica llegó a los octavos, lo que nadie esperaba. Y entonces me llamó Estados Unidos. Luego, clasifiqué a México para Francia 1998, pero por motivos de los que prefiero no hablar -"es que vivo en México", susurra- me encargué de Nigeria. Y... así.

"Quizá sea un culo inquieto. Mi vida es una gran aventura, porque me fui rápido de mi país"
"Lástima que una mujer no pueda jugar. 'Conmigo serías titular', le dije a Mia Hamm"

P. ¿Se considera un culo inquieto?

R. Quizás lo sea. Salí de mi país a una edad muy temprana. Siempre llevo conmigo una cámara. Voy adonde me llaman. Mi vida es una gran aventura.

P. ¿Alguna vez ha dicho que no a alguna selección?

R. A Serbia, después de la Eurocopa de 2004. Soy una persona de muchas emociones y, aunque soy un profesional y muy responsable, opté por no dirigir a mi país. Nos une un compromiso emocional muy grande.

P. ¿Le queda alguna selección por dirigir?

R. ¡Ufff! Creo que ninguna. Le estoy agradecido a Dios por permitir a un simple entrenador acudir a cinco Mundiales, que me haya clasificado cuatro veces para la siguiente ronda... Lástima que no llegó una sexta vez: no pude hacerlo con Honduras.

P. Revele su pócima secreta.

R. Muy sencillo: a mis equipos sólo les pido que disfruten y que lo hagan de manera responsable. Antes del partido casi nunca hablo de cuestiones tácticas. Les pongo películas.

P. ¿Películas? ¿De qué tipo? ¿Bélicas? ¿Sobre los rivales?

R. No, no... Mensajes de ánimo de los familiares y de los amigos, como en el caso de los mexicanos y nigerianos. Nunca se lo esperan.Y funciona. Con los estadounidenses puse vídeos individualistas. Su sociedad es distinta.

P. ¿Con quiénes se entendía mejor?

R. Con los chinos porque, aunque no hablamos ninguna lengua en común, había una excelente predisposición. Gracias a mi intérprete, que no sólo reproducía, sino que también sentía cada palabra que yo decía, los chinos me tenían un gran respeto.

P. ¿Y los nigerianos?

R. Distintos, por la filosofía del país. No es que sean anárquicos, pero se juega como se vive. Y con gente como Taribo West... ¡Imagínese!

P. ¿Qué diferencias más llamativas ha visto?

R. Los futbolistas son el reflejo de la filosofía de su país. Los más religiosos son los ticos. En general, los latinos son más apasionados y, por tanto, ideales para el trabajo de un entrenador. En China, con su filosofía oriental, más aislada del planeta fútbol, son muy disciplinados. Y más calmados.

P. ¿Cuál ha sido su mayor proeza?

R. Clasificar a los chinos fue una gran satisfacción. Encima, en Asia, en su continente, en el Mundial de Japón y Corea 2002.

P. Y eso que no se llevaba muy bien con los directivos...

R. Bueno, aunque nos hicieron un monumento tanto a mí como al equipo, la relación no fue fluida. Lo que logro con los jugadores no me ocurre con los federativos. Ahora que no se han clasificado resulta que me valoran más.

P. Lo de Costa Rica en Italia 90 fue tremendo.

R. Es que nadie daba un peso por nosotros. Demostramos que cualquier cosa es posible. Si un equipo sale inspirado al campo como Costa Rica... Fue el debutante más destacado de todas las Copas del Mundo. Jugaron por encima de sus posibilidades, sin complejos.

P. Vaya faena que le hizo a España en Francia 98 con Nigeria (2-3).

R. No teníamos un grupo tan fuerte como el que ganó los Juegos de Atlanta 96. En el descanso, los jugadores estaban convencidos de que la federación me iba a largar, pero empatamos. Y logramos ganar. Tras el partido, nos pusimos a cantar y danzar de alegría bajo la lluvia.

P. ¿Era Estados Unidos el más flojito?

R. Los que ellos llaman soccer no está tan desarrollado como el béisbol o el fútbol americano. Se lo decía a su gran figura femenina, Mia Hamm: "Lástima de que una mujer no pueda jugar. Conmigo, serías titular".

Bora Milutinovic, en el Mundial de 2002.
Bora Milutinovic, en el Mundial de 2002.REUTERS

Sobre la firma

José Marcos

Redactor de Nacional desde 2015, especializado en PSOE y Gobierno. Previamente informó del Gobierno regional y casos de corrupción en Madrid, tras ocho años en Deportes. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Trabajó en Starmedia, Onda Imefe y el semanario La Clave.

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