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Crónica:Motociclismo | Gran Premio de Italia

Rossi resurge con su triunfo "más difícil"

El italiano derrota a Capirossi, líder del Mundial con Hayden, mientras que Pedrosa acaba cuarto y Gibernau quinto

Enrabietado por su calamitoso inicio de año, Valentino Rossi propinó ayer en Italia y ante su hinchada el golpe de autoridad que se le demandaba al heptacampeón del mundo para que se sumara a la pugna por el campeonato de MotoGP más igualado de los últimos tiempos. La reacción que experimentó Rossi se adivinó hace ya un par de semanas en Le Mans, donde una inoportuna válvula desprendida del motor de su Yamaha M1 provocó una escabechina mecánica que le descartó, de un plumazo, del triunfo que, a media carrera, masticaba. Ayer, como casi siempre, la mecánica sí respetó a Il Dottore, quien, con su segunda victoria, se coloca quinto en un Mundial que ahora encabezan, empatados a puntos, su compatriota Loris Capirossi, segundo ayer, y el estadounidense Nicky Hayden, tercero, tras una de las refriegas más intensas que se recuerdan.

Una semana después de anunciar que su salto a la fórmula 1 quedaba abortado por el momento, Rossi pudo comprobar que, si lo que buscaba como reclamo era una competencia más digna que la que ha tenido en el último lustro, su elección ha sido la más acertada. Hasta siete pilotos se enzarzaron en una pugna que no se decidió hasta el paso por la última curva de la vuelta definitiva. Finalmente, la gloria cayó del lado de Rossi, aunque el italiano se percató, ya desde que los semáforos cambiaron a verde, que para renovarse en el trono deberá emplearse más a fondo que nunca.

Desde la tercera posición de la parrilla de salida, el de Tavullia partió como un ciclón. Percatados de sus intenciones, cinco pilotos, con Sete Gibernau, en la pole position, y Dani Pedrosa entre ellos, se fueron tras él para tratar de impedir su escapada. Lo consiguieron. A diferencia de años anteriores, Rossi no pudo marcharse por más que quiso. Pero al final, ganó, y lo hizo porque superó a todos los que le plantearon batalla y se supo sobreponer a las situaciones comprometidas que se le presentaron en la prueba.

Primero fue Gibernau quien se le plantó delante: le rebasó tras el quinto giro. Diez vueltas después fue Capirossi, amén de un meteórico remonte, quien le adelantó. La irrupción del incombustible Capirex, de 33 años, alborotó el grupo al extremo de que Rossi fue engullido y se descolgó hasta el quinto puesto, por delante de Pedrosa, tras cometer un error. Apercibido entonces del riesgo que suponía la anárquica algarabía en que se había convertido el grupo, el de Yamaha aguardó, cauto pero al acecho, la oportunidad que siempre se le da. A razón de un piloto por vuelta, Vale superó a Gibernau, después a Melandri y, tras rebasar a Hayden, se colocó a la rueda de Capirossi a falta de cinco vueltas.

Con los dos italianos dispuestos a jugarse la carrera ante sus respectivas aficiones, los 89.200 tifosi que rebosaron las laderas del autódromo de Mugello se frotaron los ojos por el espectáculo que se avecinaba. Ni Rossi ni Capirossi defraudaron y las maniobras al límite que ofrecieron ambos son el reflejo del esfuerzo que deberá emplear Rossi si quiere revalidar un título que, últimamente, parecía un simple trámite.

Uno y otro se adelantaron multitud de veces. También cometieron errores. Se emparejaron a más de 330 kilómetros por hora. En definitiva, se desbordaron para ofrecer un triunfo a una grada entregada. Y fue para Rossi, que vuelve a la carga tras un letargo. "Ha sido la carrera más difícil en mucho tiempo", aseguró después de contar su 55ª victoria en la máxima categoría, una más que Mick Doohan y 13 menos que Giacomo Agostini. "Al entrar en la última vuelta, no sabía si iba a terminar el primero o el segundo. La batalla ha sido épica", convino el italiano, de 27 años, que encara de forma inmejorable la etapa clave del campeonato con cinco carreras en seis semanas. Il Dottore ya es quinto en la clasificación general, por detrás de Pedrosa, ayer finalmente cuarto, por delante de Gibernau.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2006