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Reportaje:

Luis descarta a Del Horno

El seleccionador pide a la FIFA que le deje relevar al lateral por lesión y se plantea llamar a Pernía

La selección española se trasladó el lunes al lujoso hotel de La Calderona, en la localidad valenciana de Bètera, en busca de sol, palmeras y entretenimiento. Esto, según Luis Aragonés, el seleccionador, es bueno para combatir ese enemigo pertinaz: "El tedio". Ayer se supo que nadie tendrá motivos para aburrirse. El que menos, Asier del Horno, que sufre una lesión grave y no sabe en qué momento tendrá que hacer las maletas y despedirse del Mundial. El lateral zurdo tiene un problema difícil de reparar: la semana pasada, en un partido de entrenamiento, el tendón de aquiles de la pierna derecha se separó parcialmente del gemelo. Ayer el médico de la selección, Genaro Borrás, dijo que la cura no será rápida: "Tiene para 10 días antes de volver a entrenarse y otros 10 para volver a jugar". Luis Aragonés prefiere no arriesgar y ha pedido un cambio. Ayer por la tarde la federación envió a la FIFA un informe médico de la lesión solicitando autorización para reemplazar al jugador. Aunque en estos informes se suele incluir el nombre del reemplazante, esta vez, según fuentes de la FIFA, no constaba ninguno.

Durante años la federación anunció la construcción de una sede propia para no tener que deambular por el mundo en busca de lugares para entrenarse y dormir. Desde hace tres años el presidente Angel María Villar se ufana de que el nuevo cuartel general del equipo nacional cuenta con canchas y hotel propio. Las nuevas instalaciones de Las Rozas, sin embargo, no complacen a los jugadores ni a los demás miembros de la expedición que prepara el Mundial. "El arquitecto que ha construido este hotel se olvidó de hacerle ventanas", se lamentaba uno de los integrantes de la plantilla española. En Madrid, aducían, la preparación del Mundial se había tornado insoportablemente monótona y oscura. Así que Bètera, las palmeras, el golf, el sol del Mediterráneo, y los masajes de miel y chocolate, se antojaron un buen argumento para proseguir el trabajo, por mucho que ayer lloviera. Luis se paseaba junto al jardín haciendo aspavientos: "¡Queréis leer mis pensamientos! ¡Y no podéis!".

El técnico no quiere ni oír hablar de Mariano Pernía, el lateral argentino nacionalizado español, sobre quien recaen todos los pronósticos para reemplazar a Del Horno. Luis Aragonés tiene motivos para dudar: aunque él haya insistido en que necesitaba dos jugadores por puesto, cosa que le obligaría a llamar a otro lateral zurdo, hay un grupo de jugadores de peso que reclaman la llamada de Morientes, un delantero para aliviar la notable falta de gol del equipo. Luis no contaba con Pernía, e incluso en las últimas convivencias recurrió a Capdevila, que parecía el suplente de Del Horno y Antonio López. Ahora todo es posible: Pernía, Capdevila o Morientes.

En Argentina, donde se encuentra de vacaciones, Pernía admite que no quiere perder la forma física, en previsión de una llamada que, hasta ayer por la noche, nadie de la federación le había hecho. "Estoy entrenándome, salgo a correr", dijo.Tampoco sabía nada el presidente del Getafe, Ángel Torres. "Prefiero no entrar en especulaciones", insistió el mandatario, que en caso de que Luis llame a Pernía "lamentaría que se haya perdido la concentración".

Una vez que los médicos de la FIFA confirmen que la lesión de Del Horno le impide jugar en el Mundial, el reglamento manda que la secretaría general dé el visto bueno. El trámite se puede acelerar hasta un mínimo de 24 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2006