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Blázquez admite que la Iglesia presenta "rostros menos atractivos"

A veces con más ambigüedad, otras directamente, el jefe de los obispos españoles entró ayer a casi todos los asuntos polémicos que se le plantearon. El que pareció interesarle más es el del papel de la Iglesia y la distancia que se puede haber abierto entre ella y algunos fieles, especialmente los más jóvenes. Blázquez reconoció que hay "rostros menos atractivos" de la Iglesia, aunque rechazó aclarar cuáles eran -"yo leo los periódicos", se limitó a decir con una sonrisa-, pero pidió a todos, especialmente a los jóvenes, que miren a esta institución en su conjunto, sobre todo su labor social. "¿Por qué no abren la mirada al conjunto? Con nuestras debilidades, tutto sommato [todo sumado] la Iglesia está aquí haciendo mucho bien a nuestra sociedad". "A veces lo hacemos mejor y otras peor, pero lo que no puede ser es que siempre lo hagamos mal", se rió.

- Justicia y caridad. "Muchos dicen que los pobres no necesitan caridad, sino justicia. La justicia es una tarea principal de la política. Pero deseamos contribuir a la obra de la justicia y la solidaridad. El Estado no puede cubrirlo todo, el hombre no vive sólo de pan, los ancianos necesitan sustento moral, esperanza. Existe la posibilidad de que la justicia y la caridad sean compatibles".

- 'El código Da Vinci'. "No lo he leído, no he tenido tiempo. Por lo que sé, es una gran ficción y hay aspectos que ofenden a los cristianos".

- Eutanasia. "No podemos aceptar la intención de matar a una persona. La que vive es una persona. ¿Por qué dicen que no tiene calidad de vida? Habrá que dársela. Muchos enfermos no piden morir, lo que piden es ser atendidos con caridad, con paciencia".

- Cope. "La Cope es muy escuchada. Yo creo que en general contribuye a que nuestra sociedad tenga más variedad de información. Sirve a la verdad y al derecho a ser informado. Hay que distinguir los programas individuales de la línea Cope. La Conferencia Episcopal no es la Cope, que tiene un ideario y un consejo de administración. No todos los programas nos satisfacen de la misma forma, está claro que nadie debe ser insultado. A partir de ahí, nuestras actuaciones pueden ser criticadas".

- Jóvenes. "Son un reflejo de la sociedad. El estudio de la Fundación Santamaría me ha producido mucha tristeza, al ver cómo se definen a sí mismos, egoístas, con poca participación en la Iglesia y en todo, también en la política. Sabemos que a las siete de la mañana de un sábado hay un millón de jóvenes en la calle, fuera de sus casas. Aún así, hay jóvenes y jóvenes. Respecto a la Iglesia, yo les digo: 'Venid y ved".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de mayo de 2006