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José Abad exhibe 15 esculturas de gran tamaño en el centro de Málaga

La exposición incluye también pinturas, piezas de orfebrería y joyas

Acercar el arte a la calle es el objetivo de la iniciativa organizada por el Ateneo de Málaga, que ha dispersado por algunas de las más céntricas calles de la capital 15 esculturas de gran tamaño del artista canario José Abad (La Laguna, Tenerife, 1942). Estas piezas forman parte de la exposición que se le dedicará al autor hasta el 30 de octubre y que incluye una selección de 30 obras escultóricas de menor tamaño, pinturas, dibujos y piezas de orfebrería y joyería diseñadas por Abad, muestra que se reparte entre el Palacio del Obispo y la sede del Ateneo.

La exposición, en la que han colaborado la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y el Colegio de Arquitectos, fue inaugurada el viernes oficialmente, pese a que las gigantescas esculturas de Abad ya llevan varios días sorprendiendo a los viandantes tanto por sus formas como por su descomunal tamaño (la más grande pesa 1.500 kilos y se alza cuatro metros).

Abad, que hace algo más de un año realizó una iniciativa similar en Cádiz, ha traído a Málaga cuatro enormes esculturas nuevas que, según el comisario de la exposición, Federico Castro, nacieron de la inquietud e inspiración que al artista canario le causaron sus últimas visitas a la capital de la Costa del Sol. Abad, que asegura sentirse más herrero que "carpintero o picapedrero" por ser el hierro el material que mejor domina, es continuador de la investigación de nuevas formas que ya exploraron artistas como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Martín Chirino o Manolo Millares, fundador del grupo El Paso y al que le unía una fuerte amistad.

Además de esas cuatro esculturas de gran tamaño, Abad trae 20 piezas nuevas para las exposiciones de interior entre collage, dibujos y pequeñas esculturas en hierro y madera. Una de las obras más llamativas de las que se exponen en el interior del Palacio Episcopal es la compuesta por unas 300 pequeñas figuras africanas talladas en madera con una gran connotación sexual. Todas estas obras se han incluido en un catálogo editado para la ocasión y que se está distribuyendo en las oficinas de turismo y en el aeropuerto malagueño para atraer a los visitantes. En éste se ha instalado una escultura como reclamo de la exposición.

La idea de los organizadores es que la muestra callejera simule un recorrido museístico, esto es, que los viandantes sigan un orden en su observación. Así, desde la calle Santa María, cercana al Museo Picasso y donde se instaló la primera de las 15 piezas, hasta Puerta del Mar, una arteria muy transitada paralela a la principal calle Larios, pasando por la Plaza del Obispo o la Plaza de la Constitución, las esculturas de hierro forjado de Abad despliegan su discurso. Se siga el itinerario o se admiren según uno se las encuentra a su paso, sin duda, una de las preferidas por los visitantes para inmortalizarse cámara en mano ante ella es la Puerta para Manolo Millares (2003-2004), una pieza de tres metros de alto que se ubica en la esquina que une las calles Santa María y Molina Lario.

Igual expectación despiertan las situadas en la Plaza del Obispo, frente al catedral. Venus de Senghor I (1999) y Venus enamorada de Senghor (2006), sorprenden a los viandantes por su inquietante figura, lo que no impide que sean pocos los que pasen por delante sin atreverse a tocarlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2006