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Crónica:Fútbol | 36ª jornada de Liga

Osasuna se lleva un gran botín

Un gol de Muñoz coloca al equipo navarro a un paso de la Liga de Campeones y confirma la mediocre temporada del Atlético

Osasuna se llevó un gran botín del Manzanares. Su victoria le coloca a un centímetro de la Liga de Campeones, proeza en toda regla para uno de los equipos con menores recursos económicos del fútbol español. Fue el equipo de siempre frente a un rival que camina sin rumbo desde hace años.

El partido resultó entretenido para el público, un entretenimiento de ficción porque apenas había un alma en el Manzanares. El Atlético desaprovechó su inesperada racha de victorias tras la destitución de Bianchi y ha llegado al final de temporada sin nada que decir. Es el triste destino de un equipo que tiene un problema mayor que el juego: ha perdido sus señas de identidad. El Atlético es un enigma con casi nada que ofrecer. No se sabe a qué juega, por qué ficha esto y luego lo otro, no remite a nada que entusiasme. Es un híbrido mal diseñado que tiene a la afición desconcertada. Y eso es más grave en el Atlético que en la mayoría de los equipos. Si algo distingue a la hinchada del Atlético es su capacidad para metabolizar casi todo. Es una afición fiel como pocas, pero todo tiene un límite. La gente necesita algún mensaje positivo, por leve que sea. No hay manera. Desde su regreso a Primera, el Atlético está desorientado. Nada le distingue, excepto la mediocridad. Y la afición se ha cansado.

ATLÉTICO 0 - OSASUNA 1

Atlético de Madrid: Leo Franco; Molinero, Perea, Pablo, Antonio López; Galletti (Marqués, m. 69), Ibagaza, Luccin, Valera (Petrov, m. 6); Kezman y Torres.

Osasuna: Ricardo; Clavero, Josetxo, Cruchaga, Izquierdo; Delporte, Puñal, Muñoz, David López (Raúl García, m. 81); Romeo (Corrales, m. 60) y Milosevic (Webó, m. 63).

Gol: 0-1. M. 15: Balón sobre el área que domina Milosevic, recibe Romeo y Muñoz, tras controlar con el pecho, marca de tiro cruzado.

Árbitro: Iturralde. Expulsó a Clavero (m. 59), por doble tarjeta y a Ibagaza (m. 90) por roja directa al pisar a Izquierdo. Amonestó a Muñoz (m. 19), Galletti (m. 40), Delporte (m. 45), Molinero (m. 45), Izquierdo (m. 59) y Luccin (m. 56).

Unos 15.000 espectadores en el Calderón.

En un estadio casi vacío, ante la mirada del seleccionador español, los dos equipos jugaron la clase de partido que entretiene a los aficionados y saca de quicio a los entrenadores. Hubo numerosas oportunidades -la mayoría del Atlético-, constantes llegadas a las áreas y la sensación de que el gol podía producirse en cualquier momento. Se debió al descontrol general y a errores sangrantes en los marcajes, pero los espectadores prefieren la evidencia de la diversión a las complejidades de los técnicos.

Osasuna tenía la necesidad que le faltó al Atlético. En una temporada imprevista, por magnífica, Osasuna se llevó del Manzanares una victoria decisiva. El tanto de Muñoz le coloca a las puertas de la Liga de Campeones, hazaña insospechada para un equipo que se suponía condenado a pelear por la salvación. No es el más brillante de los equipos, pero sí uno de los más reconocibles del fútbol español. Es el mismo equipo de toda la vida, pero con mejores jugadores. Laborioso, aguerrido, con una tenacidad que le viene de lejos, Osasuna ha añadido algunos jugadores de la casa, con excelentes resultados. No fue titular Raúl García, el prometedor centrocampista que ha despegado este año, pero Osasuna aprovechó sus mejores cualidades. Se adelantó en el marcador, resistió en el partido racheado que se abrió tras el tanto y fue el viejo Osasuna expusaron a Clavero.

El gol tuvo que preocupar a Luis Aragonés. Dos defensas del Atlético -Pablo y Antonio López- figuran entre los posibles titulares de la selección en el Mundial, pero una vez más la defensa volvió a mostrarse pasiva, sin contundencia, en un centro dominado por los delanteros de Osasuna. Se impuso Milosevic en el primer salto, tocó la pelota Romeo y remató con mucha clase Muñoz.

El Atlético reaccionó con un juego rápido, que salpicó con graves defectos defensivos. Las oportunidades se sucedieron en la primera parte. Petrov, cuyo fracaso ha sido una de las mayores decepciones para la hinchada rojiblanca, desperdició con un mal tiro una estupenda galopada. Torres inquietó a la defensa en casi todas sus intervenciones. Se quedó en una simple amenaza. Sigue sin acreditarse como un finalizador. Ibagaza ha olvidado hace mucho tiempo que fue un jugador de clase. Frente a Osasuna acreditó maneras intolerables. Se hizo expulsar tras pisar a un rival. Y Kezman sigue donde estaba: en ningún sitio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de mayo de 2006