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Fútbol | Semifinales de la Liga de Campeones

"Adiós con la cabeza muy alta"

Los jugadores del Villarreal lamentan la ocasión "única" perdida y Wenger admite la superioridad de su rival

El presidente del Villarreal, Fernando Roig, se tapó el rostro con las manos cuando su gran estrella, su niño mimado, falló el penalti más importante de su carrera. Apenas podía contener las lágrimas, pero aguantó hasta el final. Riquelme, mientras tanto, se quedó clavado sobre el césped, sin apenas moverse. Lo intentó en un disparo lejano, pero su mente seguía en los 11 metros. En aquel fatídico lanzamiento. Cuando el ruso Ivanov pitó el final, Riquelme salió del campo en solitario, mordiéndose la camiseta, con la mirada en los pies, sin saludar ni a sus compañeros ni a los rivales, sin ni siquiera agradecer al público su apoyo. Una hinchada que despidió a sus jugadores con una ovación tremenda y que se congregó cerca del estadio para celebrar el éxito de su equipo, el mejor debutante en la Liga de Campeones desde el Sampdoria en 1992. Unas 2.000 personas esperaron la salida de sus héroes.

"Riquelme está muy triste, pero tiene que levantar el ánimo porque nos quedan cuatro partidos de la Liga muy importantes y debemos acabar una temporada irrepetible", afirmó Roig, que bajó al vestuario para felicitar a sus jugadores. "El fútbol es cruel. Hemos pasado por encima del Arsenal. Ellos ni siquiera han tirado a gol. Hemos hecho un gran partido, hemos tenido ocasiones... ¡Hasta un penalti en el último minuto! Ellos tan sólo han venido a defenderse. Estoy muy orgulloso de mi equipo porque hemos demostrado a Europa lo que sabemos hacer", concluyó Roig.

Siempre reflexivo, el técnico del Villarreal, Manuel Pellegrini, admitió la eliminación de su equipo "por no convertir las ocasiones". "Aquí acaba una aventura que será muy difícil de repetir. Estábamos preparados para jugar la final. Controlamos a un equipo complicadísimo como el Arsenal, tuvimos dos cabezazos de Franco, un remate de Forlán, el penalti de Román... Pero el balón no entró", resumió Pellegrini. "El vestuario está roto. Para nosotros era una oportunidad única y la gente tenía una ilusión tremenda. Decimos adiós de una manera cruel, pero con la cabeza muy alta", comentó el capitán, Quique Álvarez, con los ojos llorosos. Guille Franco ni siquiera pudo hablar ante los micrófonos. "Estamos hundidos. Teníamos mucha fe en pasar a la final y el Arsenal no se lo ha merecido. Les hemos anulado totalmente. Nos ha venido bien que el campo estuviera algo pesado, no muy regado, y hemos pasado por encima de ellos. Hacía mucho tiempo que no veía una superioridad tan grande", explicó el lateral Josemi.

La alegría, en cambio, se desbordó en los jugadores del Arsenal, que alcanzaron su primera final de la Liga de Campeones. "Nos da pena por el Villarreal, que ha sido superior, pero, si no metes un gol, lo demás no importa. Ahora nos toca disfrutar", afirmó Reyes. Otro español del Arsenal, Cesc, dijo que su equipo había "merecido la victoria global": "El Villarreal ha jugado bien, pero nosotros merecíamos pasar por lo que hemos luchado. Para este club es algo grandioso. Personalmente, es algo que había soñado. A mucha gente le cuesta 10 o 12 años llegar a una final y yo en mi segunda temporada lo he logrado. Es increíble". El técnico, Arsène Wenger, reconoció que su equipo había jugado "muy por debajo" del Villarreal. "Puede que haya sido un problema físico, pero perdíamos muy pronto la pelota", dijo Wenger, para quien Riquelme pudo acusar "el cansancio y la presión" en el penalti fallado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de abril de 2006