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Un trabajador despedido acuchilla a la compañera que lo denunció por acoso y se tira desde la azotea

El obrador donde se elaboran los dulces y platos preparados de Pastelerías Mallorca rozó ayer la tragedia cuando un empleado propinó una paliza al responsable de personal que le acababa de despedir, acuchilló a la trabajadora que le había denunciado por acoso y se arrojó desde la azotea del edificio, a unos 20 metros de altura. El agresor y la mujer permanecían anoche ingresados en sendos centros hospitalarios, en estado muy grave y grave, respectivamente. El responsable de personal recibió el alta en la propia empresa tras ser atendido de una brecha en la ceja y de un esguince en un tobillo.

El responsable de personal de Pastelerías Mallorca, cuyo obrador ocupa un edificio de cuatro plantas en la calle de Juan Pérez Zuñiga, 24 (Ciudad Lineal), pidió a las tres de la tarde a Fernando D. -de 31 años, origen cubano y con tres hijos- que acudiera a su despacho, situado en la pastelería que la empresa tiene frente al obrador.

Se sentó con él un instante y le comunicó que estaba despedido. En los tres años que había trabajado en Mallorca, Fernando D. había tenido varios conflictos con compañeros, pero en los últimos meses se había excedido con María Jesús A., española de unos 35 años, soltera, responsable del departamento de verduras y jefa del agresor.

"No la obedecía y le contestaba groseramente. No es que tratara de seducirla, es que le hablaba de manera violenta y soez", explicó un compañero. La situación llegó hasta tal extremo que a la víctima le habían dado la baja laboral durante varios días. Ayer se reincorporaba al trabajo.

La reacción de Fernando D. a su despido fue tan brutal como instantánea, según los testigos. Dio varios puñetazos al responsable de personal y le pateó la cabeza. Acto seguido, abandonó el despacho, cogió un cuchillo, cruzó la calle, entró al obrador y buscó a María Jesús A.

Primero le gritó e insultó, según oyeron los compañeros de la agredida. Luego, le asestó al menos tres cuchilladas, dos de ellas en el pecho y una tercera en el cuello. Casi inmediatamente, Fernando D. subió a la azotea del edificio por las escaleras y se arrojó al vacío.

Una furgoneta de la empresa situada junto a la puerta del obrador le salvó la vida de milagro. El cuerpo, que se precipitaba contra la calzada a gran velocidad, golpeó contra el inclinado morro del vehículo y salió rebotado lateralmente, lo que redujo la fuerza del impacto con el suelo.

Los médicos del Samur lograron estabilizarlo y le trasladaron al Ramón y Cajal con traumatismo craneoencefálico severo, traumatismo torácico y fracturas en brazos y piernas. Anoche permanecía ingresado, acompañado por sus familiares y custodiado por la policía, en estado "muy grave", según un portavoz del centro.

María Jesús A. fue trasladada por sus compañeros a la cercana clínica Nuestra Señora de América, situada en la calle de Arturo Soria. Allí fue operada de urgencia para cortar las hemorragias que las cuchilladas le habían causado.

"Las dos heridas que tiene en el pecho no son muy profundas, por lo que no revisten especial gravedad. La más grave es la del cuello, que ha sangrado mucho", explicó una trabajadora de la clínica a los policías y compañeros de la agredida que acudieron a visitarla. Anoche, permanecía ingresada, estable pero grave, en la UVI de la clínica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de abril de 2006