Motociclismo | Gran Premio de Qatar
Columna
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Cuidado que vienen

Y no se andan con chiquitas. Aunque el vencedor del primer encuentro de esta temporada fuera un veterano como Loris Capirossi, y el del segundo la estrella indiscutible, campeón y defensor del título vigente, Dottore Rossi, que nadie se llame a engaño. Vienen a por todas, y no se cortan un pelo. No sólo la gran promesa Pedrosa, a quien la enorme presión a la que está siendo sometido no parece hacer mella, capaz de abrir su primer año en la categoría máxima con un brillante segundo puesto. Los jóvenes lobos de MotoGP van a disputarse cada centímetro de asfalto con el resto de la manada a dentellada limpia.

Casey Stoner y Dani Pedrosa, ambos veinteañeros, son los pilotos más jovenes de la parrilla. En la última y definitiva sesión de entrenamientos del Gran Premio de Qatar, Stoner se hizo con la pole position ante la sorpresa de muchos, pero no de quienes le siguen de cerca y saben de qué pasta está hecho el australiano.

El recambio generacional empuja con tanta fuerza que alguien puede jubilarse antes de tiempo
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Tras él, y con Nicky Hayden intercalado entre ambos, Toni Elias lograba el tercer mejor registro. El piloto de Manresa, que tan sólo tiene 23 años, se ha visto traicionado en más de una ocasión por su fogosidad -al igual que le sucedía a Jorge Lorenzo en 250- pero está madurando a una velocidad de vértigo y empieza a demostrar una notable capacidad de administrar sus fuerzas y su potencia a lo largo de un gran premio. De su compañero de equipo Marco Melandri, un año mayor que él, ya nadie duda que podría seguir fielmente la estela de Rossi y convertirse en un futuro campeón del mundo. Basta con verle sobre el asfalto de un circuito corriendo a los mandos de su Honda y demostrando que posee una calidad de pilotaje incuestionable.

Aunque entre los veteranos de la categoría hay excelentes pilotos se empieza a detectar inquietud. "Los jóvenes lo han hecho todos muy bien, pero en esto sucede un poco como en casa, que son los que hacen ruido pero los que mandan son los papás. Aún así hay que felicitarles, han hecho un buen trabajo", declaraba Sete Gibernau, cuarto ayer en Losail, tras una carrera que le reivindicaba. Declaraciones aparentemente tranquilizadoras -tal vez lo sean de cara a la galería- pero que denotan un claro nerviosismo: estos tíos vienen a por nosotros.

No hay duda de que las vacas sagradas de la categoría -Capirossi, Checa, Gibernau, Edwards, Roberts, y por supuesto Valentino Rossi- tienen que dar todavía mucha guerra y no han dicho su última palabra, pero el recambio generacional viene empujando con tanta fuerza que quizás veamos a más de uno pensando en la jubilación mucho antes de lo esperado.

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