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MIRADOR
Opinión

Terminal de sustos

La T-4, la nueva terminal del aeropuerto madrileño de Barajas inaugurada en febrero, sigue siendo fuente de problemas. Amén de las no pocas dificultades que encierra (distancias enormes, sin comunicación aún por metro, etcétera), el sistema automático de equipajes no está del todo garantizado. El pasado sábado volvió a fallar, lo que originó el caos durante varias horas y la pérdida de miles de maletas. No bastan las disculpas de AENA y de Siemens, la empresa encargada del sistema.

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