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El periodista Màrius Carol sitúa una historia de amor y espías en la Barcelona de 1915

El escritor y periodista Màrius Carol ha ambientado su última novela, Una velada en el Excelsior (Editorial Planeta), en la Barcelona bulliciosa de 1915, que en los primeros años de la I Guerra Mundial pasó de ser una ciudad provinciana a convertirse en un lugar con voluntad cosmopolita. El autor explicó ayer en la presentación de la obra que el periodo que ha recreado fue clave en la historia de la capital catalana, ya que en pocos años recibió importantes olas migratorias que la transformaron y contribuyeron a su desarrollo.

Carol considera que se ha escrito poca literatura sobre la Barcelona de principios de siglo y dice que incluso le ha resultado dificil encontrar estudios para documentar la historia de amor y espionaje que narra en el libro.

La protagonista de la novela es Claudine Lejolie, una vedette francesa que abandona su país huyendo de la guerra y llega a Barcelona con la intención de ganarse la vida como artista. Cuando apenas lleva unas horas alojada en el hotel Oriente, se ve envuelta en una misteriosa muerte que ha tenido lugar en la sala de fiestas más elegante del momento, el Excelsior, y este extraño suceso pondrá en peligro su vida.

Como recordó el escritor, el conflicto bélico propició que muchas personas emigraran de sus lugares de origen para instalarase en la ciudad, que por aquel entonces tenía 600.000 habitantes. Llegaron traficantes, espías, artistas, aventureros y empresarios del music-hall que hicieron evolucionar la ciudad y que contribuyeron, entre otras cosas, a que el Paral·lel dejara de ser una avenida deslucida para conventirse en el lugar de diversión que fue durante años. "Algunos locales cambiaron su decoración para parecerse a los franceses. El Molino, por ejemplo, se rebautizó como Moulin Rouge y por unos años Barcelona se creyó París", señaló Carol.

La novela tiene dos ejes: la personalidad de Barcelona y la narración de la historia de Claudine Lejolie, que vive en primera persona múltiples aventuras, como el incendio del teatro Principal y un atentado anarquista en el hotel Oriente.

En las páginas del libro conviven los personajes de ficción con otros que verdaderamente existieron. Es el caso del barman de origen húngaro Irven del Mónico, que tuvo el Excelsior y que se hizo famoso por introducir exóticos cócteles en la ciudad. También aparecen el boxeador Jack Johnson y el verdugo Nicomedes Méndez, que intentó organizar ejecuciones simuladas ante la buena acogida entre el público que algunas de ellas habían tenido en el pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de abril de 2006