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Crónica:BALONCESTO | Euroliga

El Madrid no evita al Barça

Los de Maljkovic caen en Bolonia y se verán en cuartos con los azulgrana

Fiel a la tradición, el Real Madrid perdió como siempre -y ya van unas cuantas- en Bolonia, así que en vez de con el Olympiakos se las verá con el Barça en cuartos de final. Un duelo en la cumbre que asegura un representante español en la Final Four de Praga, pero que complica sobremanera la presencia de los guerreros de Boza Maljkovic en la ciudad centroeuropea. Porque los garbanzos del puchero europeo se los tendrá que jugar con el rival que no quería, al mejor de tres partidos y con el factor cancha en contra. Si no bastan las razones, a nadie se le escapa que el Barcelona de Dusko Ivanovic le saca varios cuerpos de ventaja al Olympiakos, a priori mucho más liviano que los azulgrana.

C. BOLONIA 66 - REAL MADRID 61

Climamio Bolonia: Mancinelli (12), Green (9), Bellineli (3), Ress (5), Bagaric (8) -cinco inicial-; Lorbek (11), Garris (0), Watson (7) y Diawara (11).

Real Madrid: Sonko (6), Rakocevic (11), Scales (9), Reyes (11), Hamilton (7); Fisher (6), Gelabale (4) y Hervelle (7).

Árbitros: Rems (Esl.), Zavlanos (Gre.) y Christodulu (Gre.). Sin eliminados.

4.500 espectadores en el Paladozza.

La ausencia de Louis Bullock, aquejado de una gastroenteritis, resultó fundamental en la debacle madridista en los minutos finales, los que de verdad cuentan. También la falta de pegada, por no hablar de la intensidad; con seis balones perdidos en el arranque del duelo, sin ninguna canasta en la buchaca en los cuatro minutos iniciales, el Madrid pagó su somnolencia muy cara.

Y eso que el campeón español se había ganado el respeto de la cancha del Paladozza hasta que los triples de Mancinelli le hicieron hincar la rodilla. Solvente cuando defendió en zona gracias a la labor de Reyes y Hervelle, unos portentos de la pintura, el Madrid fue víctima de su incapacidad en el frente de ataque. Aunque controló el partido casi hasta el final, nunca cosechó una renta significativa. Si no apretó el acelerador fue porque no quiso o porque no le dio. Más bien lo segundo, dada la falta de profundidad del banquillo madrileño, en el que Héctor García, Hernández-Sonseca y Sinanovic no pisaron el parqué.

El Madrid vendió la piel del Climamio antes de cazarlo. Tanto le subestimó, tan sobrado se sintió, que entró en el juego soso y descafeinado de los trasalpinos. Lo pagaron Maljkovic, sus muchachos y los aficionados. Un marcador tan bajo es un descrédito para el espectáculo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de marzo de 2006