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Aguas del Júcar augura un trasvase más rápido y más barato al Vinalopó

Marugán garantiza 45 hectómetros cúbicos al año accesibles a partir de octubre de 2008

Agua antes y más barata. José María Marugán, consejero delegado de la sociedad estatal Aguas del Júcar, aseguró ayer que las obras del nuevo trazado del trasvase entre el Júcar y el Vinalopó arrancarán este año y está previsto que estén completadas en octubre de 2008, cuando el Vinalopó recibirá los primeros hectómetros cúbicos de agua a un precio "asumible" que rondará los diecinueve céntimos por metro cúbico.

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Marugán explicó en Valencia la modificación del convenio de gestión directa entre el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas del Júcar que incorpora el nuevo trazado del trasvase entre el Júcar y el Vinalopó desde el Azud de la Marquesa en Cullera. La modificación "garantiza" la financiación de la obra a través de tres sucesivas ampliaciones de capital por un importe total de 100 millones de euros que ponen de manifiesto, a juicio de Marugán, el "compromiso" y la "voluntad" del Gobierno socialista para llevar adelante este proyecto.

El proyecto del nuevo trasvase se encuentra actualmente en fase de exposición pública. Si se cumplen los plazos previstos, las obras deben comenzar este año para estar terminadas en octubre de 2008. El agua llegaría al Vinalopó en otoño de 2008 a un precio que Marugán cifró en diecinueve céntimos de euro.

Los usuarios pagarán "cuando reciban el agua y no antes" y a un precio "de tarifa", dijo Marugán. "De los 303 millones de euros que costará el nuevo trasvase Júcar-Vinalopó, solamente se repercutirá a los usuarios 75 millones a lo largo de 50 años", dijo.

A juicio de Marugán, el nuevo trazado es "mucho más respetuoso con el medio ambiente" que el anterior, que debía arrancar desde Cortes de Pallás. El trazado antiguo atravesaba Lugares de Interes Comunitario (LIC), a lo largo de 43 kilómetros. El nuevo, apenas tres.

Respecto a los 80 millones de euros que debía aportar la Unión Europea para financiar las obras, aprobados para el trazado anterior, Marugán afirmó que el nuevo proyecto cumple todos los requisitos establecidos por la Comisión Europea.

El consejero delegado de Aguas del Júcar declaró, sin embargo, que la infraestructura "es un compromiso del Ministerio de Medio Ambiente independiente de los fondos europeos" por lo que garantizó su ejecución en cualquier caso.

La canalización debe garantizar 45 hectómetros cúbicos de agua anuales frente a los 19 millones que establecía el trazado original, incluso en ejercicios "hidrológicamente difíciles como los dos últimos", vaticinó Marugán.

El coste del cambio de trazado "no será de más de treinta millones de euros", estimó Marugán, que se compensarán en cantidad y precio.

"Lo que necesita la Comunidad Valenciana es agua y no mentiras", descargó Marugán al recordar que las obras de modernización de los regadíos de la ribera del Júcar y la ejecución de las obras posteriores al trasvase las debe acometer la Generalitat "porque así se comprometió en 2001".

La construcción de desaladoras en la costa de la Comunidad Valenciana, que asumió el Gobierno al derogar las obras del trasvase del Ebro, constituye otro frente para paliar el déficit hídrico. El Boletín Oficial del Estado recogía ayer la Declaración de Impacto Ambiental positiva para el proyecto de construcción de la planta desaladora de Torrevieja.

La declaración positiva de impacto ambiental es el último paso administrativo previo a la licitación de las obras, que debe acometer la empresa Acuamed, de un proyecto que se ha revisado al alza y eleva su capacidad por encima de los 60 hectómetros cúbicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de marzo de 2006