Crónica:Fútbol | 26ª jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

Conformista Valencia

El equipo de Quique juega demasiado en largo y empata con el Málaga en La Rosaleda

Por si quedaba alguna duda, el Valencia dijo ayer adiós a la Liga y entró en la lucha por el segundo puesto. No le queda más. Por falta de recursos o de ambición. El caso es que se dio por satisfecho con sumar su 15º partido invicto, aunque sea despidiéndose del campeonato. Pagó la debilidad de su centro del campo, que no encuentra recambio para Baraja. Jugó demasiado en largo y no superó al colista, que peleó con coraje y, eso sí, con las 10 faltas sobre Aimar, que sufrió un tercer grado.

De dos coartadas dispuso el Valencia para no dar tres pases seguidos hasta el minuto 30. El viento racheado, una. Y la otra los pegajosos marcajes del Málaga, que marcó de cerca a los valencianistas más desequilibrantes. Muy de cerca. Así hasta que Miguel, el indómito, decidió largarse por su cuenta al ataque, abrir a la derecha y esperar el centro de Angulo para rematarlo, ay, al larguero. El rostro de Quique se desencajaba en la banda, pues veía que su equipo practicaba el balonazo a seguir, que era lo más cómodo en esas circunstancias, pero no lo más recomendable si quería ganar el partido. Otra cosa sería empatarlo. Que para eso siempre queda esa defensa tan hermética a la que regresó ayer Marchena en sustitución de David Navarro.

MÁLAGA 0 - VALENCIA 0

Málaga: Manolo; Gámez, Alexis, Fernando Sanz, Nacho; Edgar, Juan Rodríguez, Bovio (Antonio Hidalgo, m. 72), Antonio López; Morales (Couñago, m. 72) y Salva.

Valencia: Cañizares; Miguel, Marchena, Albiol, Moretti; Angulo (Rufete, m. 74), Albelda, Fabio Aurelio, Regueiro; Aimar y Villa (Mista, m. 85).

Árbitro: González Vázquez. Amonestó a Bovio, Villa, Fernando Sanz, Morales, Juan Rodríguez y Antonio Hidalgo.

Unos 15.000 espectadores en el estadio de La Rosaleda.

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Enfado técnico

El balón pasó mucho tiempo en los pies de Albelda. Y poco en los de Fabio Aurelio o Aimar. El primero, porque es una posición, la de medio centro, que no domina: le falta presencia. La que le sobra a Baraja, ausente por lesión. Para suplirlo, Quique eligió al brasileño, señal inequívoca de que Hugo Viana no le gusta.

En cuanto a Aimar, porque sufrió hasta 10 faltas. Estuvo más en el suelo que de pie. Regueiro, por la izquierda, resultó un observador durante un buen rato. Hasta que recordó sus dos goles a la Real y se marchó al centro. Ahí nació la mejor acción valencianista del primer periodo: una preciosa pared con Villa que el uruguayo dilapidó en el último momento con un disparo forzado y desviado.

En el arranque, el Valencia cometió la torpeza de acumular faltas laterales y córners en contra, invitando a que Salva y Morales mostraran su superioridad cabeceadora. Lo más intenso de la primera parte fue el baile de agarrones dentro del área que precedía cada falta o cada córner. Con el árbitro mirando hacia otra parte.

El portero local, el joven Manolo Reina, que empezó la temporada de suplente del filial, pagó los nervios en las salidas, en las que pifió en sus despejes tanto por arriba como por abajo. Obsesionado como estaba Manolo Hierro en el modo de parar a Villa, Alexis optó por agarrar al delantero asturiano, estuviera éste o no en posesión del balón. El Málaga volcó su ataque por la izquierda, con Antonio López y Nacho probando sus buenas zurdas.

Aimar arrancó con más decisión la segunda parte. Se escabulló de Juan Rodríguez y encaró al portero. Antes de lanzarse ese córner, Juan Rodríguez le propinó un caderazo a Villa sin que tampoco el árbitro lo advirtiera. Juan Rodríguez estaba en lo suyo: o atizaba a Aimar o a quien se le presentara. El partido había despertado definitivamente y Bovio envió un trallazo cruzado, desde la esquina izquierda el área, que golpeó en el larguero.

Aimar comenzó a desbordar con cierta facilidad a Rodríguez. En una de ésas, propició una falta al borde del área. La quería tirar Villa, pero Aimar lo invitó a que se marchara. Lo empujó levemente. Lanzó Fabio Aurelio, suavemente por encima de la barrera, con mucha rosca, con mucha clase. Al larguero.

Aimar acabó muy harto de Juan Rodríguez y le soltó un manotazo que el árbitro quiso pasar por alto. Contextualizó el desahogo. Edgar sacó su rodilla izquierda para salvar un disparo al primer palo. Aimar ofreció una maravilla escapándose, desde el extremo derecho, de dos defensores. Su disparo lo detuvo Manolo Reina.

Más que ganar, en el Valencia pesó más el no perder, y en ese sentido los cambios de Quique: Rufete por Angulo y Mista por Villa. Ninguna propuesta nueva. Mínima vocación ofensiva. A pesar de que, en el último suspiro, otro nuevo fallo de Manolo Reina, que no controló un centro poco comprometido, a punto estuviera de remacharlo Mista.

Morales trata de controlar ante la oposición de Angulo.
Morales trata de controlar ante la oposición de Angulo.MIGUEL ROJAS

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