Especialistas debaten en Sevilla sobre los límites a la libertad de expresión

La mesa redonda analiza lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma

Las viñetas de Mahoma estuvieron ayer en el centro de una mesa redonda en la sede de la Fundación Tres Culturas, en Sevilla. El presidente de la Junta Islámica, Mansur Escudero; el redactor jefe del periódico marroquí TelQuel Driss Ksikes; el teólogo Juan José Tamayo, y el periodista y escritor Juan José Téllez debatieron en torno al título de la mesa redonda: ¿Hay limites para la libertad de expresión?

Se trató, pues, de un debate en torno a una cuestión crucial, un asunto por el que a lo largo de la historia han muerto millones de personas. Tamayo señaló que "la libertad de expresión es una conquista irrenunciable". "Pero, al mismo tiempo, la libertad de expresión es considerada en Occidente como un derecho absoluto ante el que los demás derechos son relativos", afirmó el teólogo.

"Pienso que todo aquello que se considera absoluto desemboca en fundamentalismo y que también puede haber un fundamentalismo de la libertad de expresión. La libertad de expresión termina cuando empieza el respeto a la otra persona", explicó Tamayo.

Por su parte, Téllez hizo hincapié en que "contra la idea de violencia debe contraponerse la violencia de la idea". "No creo que la libertad de expresión pueda ser limitada ni mediante el terrorismo de Estado o cualquier otro tipo de terrorismo ni con piquetes de chicos con uniforme pardo o turbas quemando banderas y embajadas", comentó Téllez.

Escudero recordó que la Junta Islámica ha condenado la publicación de las viñetas. Escudero dijo que estos dibujos "se parecen a las caricaturas que la propaganda nazi hizo de los judíos antes de la II Guerra Mundial". El presidente de la Junta Islámica también denunció "la desmesurada reacción de algunos musulmanes en el mundo".

Finalmente, Ksikes alertó del "riesgo de que la laicidad se convierta en una religión". El periodista marroquí planteó la cuestión de si "la violencia es un rasgo cultural de los musulmanes". "Esto es una lectura peligrosa. Hay mucha xenofobia en ella", puntualizó Ksikes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 13 de febrero de 2006.

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