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Compromiso con el Carmel

Hace un año ocurrió el accidente del Carmel. Recordamos aquellos días sin poder evitar aún el estremecimiento. Fue necesario tomar decisiones difíciles. No es fácil pedir a la gente que abandone su casa. Se hizo pensando en las personas. En su seguridad. Fueron muchos los que criticaron aquella decisión, pero gracias a ella no hubo víctima alguna. Con las medidas preventivas de desalojo acordadas se consiguió que nadie sufriese lesiones físicas. Hablamos de casi 1.300 personas, el mayor dispositivo de emergencia y de desplazamiento de vecinos que nunca ha afrontado el Ayuntamiento de Barcelona.

Casi un millar de trabajadores municipales se movilizaron para dar una respuesta rápida y eficaz a las necesidades de todos y cada uno de los vecinos y comerciantes afectados.

Del accidente tiene que nacer un barrio mejor por la calidad humana que se ha puesto de manifiesto a lo largo de estos meses de dificultades y de solidaridad

Aquí podemos hablar de Montse, una vecina del pasaje de Calafell que un día tras otro venía a solicitar ayuda para encontrar una casa nueva. Igual que Sandra, que nos decía que quería que su hijo naciera en su propio hogar. Fue una alegría saber que desde el verano ya disponen de una vivienda de alquiler.

Hoy, la vida cotidiana recupera su pulso. Se ha abierto la calle de Sigüenza. El CEIP El Carmel ha reabierto las aulas, y lo ha hecho renovado y con más plazas. La directora de la escuela y el jefe de estudios conocen el esfuerzo y el trabajo necesarios para que todo estuviera a punto, a tiempo. Ellos y el resto de los vecinos saben que aún hay trabajo por hacer.

Se han pagado las indemnizaciones comprometidas y hemos sido capaces de establecer mecanismos de colaboración institucional muy difíciles de imaginar en otras situaciones políticas. Hemos coordinado desde todas las administraciones un trabajo constante para resolver los problemas a medida que se advertían.

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Ahora ha llegado el momento de consolidar la recuperación del Carmel y de los barrios vecinos. No nos basta con volver a la normalidad. Queremos que de este infortunio surja un Carmel renovado. Un barrio mejor, donde los vecinos y las vecinas de toda la vida se sientan a gusto en un espacio que reconocen como suyo, donde los jóvenes encuentren sus oportunidades. Por ello, nuestra actuación no se limita a contribuir a reparar los males causados por el accidente, sino que va más allá. Es la suma de la rehabilitación de las viviendas, dotación de equipamientos y reforma del espacio público. Son la construcción de nuevas escaleras mecánicas en las calles de Santa Gemma, Sant Delmir, Agudells y La Manxa. La renovación del alcantarillado del pasaje de Santuaris. La mejora de la urbanización de la plaza de Santa Otília, pero también de las de Salvador Allende y de Boyeros. Es el mantenimiento integral de las calles de Pantà de Tremp y Josep Santgenís y es el momento de construir aparcamientos en un lugar tradicionalmente carente de espacio para los vehículos y de difícil orografía.

Para conseguirlo, nos hemos dotado de un nuevo instrumento, la Agencia de Promoción del Carmel y Entorno, abierta en octubre pasado y que sólo en tres meses de vida ha sido capaz de impulsar proyectos por valor de 13 millones de euros, todos ellos financiados y redactados por el Ayuntamiento, que saldrán adelante gracias a la implicación y a la participación de los vecinos del barrio, pero también de los de su alrededor, como la Taxonera o la Font d'en Fargas, a través de la Comisión Ciudadana de Seguimiento del Área Extraordinaria de Rehabilitación Integral (AERI).

El Carmel tiene sus firmes raíces obreras basadas en el trabajo, la reivindicación y la lucha por una dignidad muy propia. Tanto los vecinos como sus representantes en las asociaciones son gente bregada que ha demostrado una alta capacidad para superar la crisis.

El trabajo continuará en los próximos años y no se detendrá hasta que todo el Carmel vibre con una fuerza renovada. Juntos conseguiremos que del accidente de las obras del metro nazca un barrio mejor por la calidad humana que se ha puesto de manifiesto a lo largo de estos meses de dificultades y de solidaridad.

El barrio es pieza clave de la ciudad, porque es donde reconocemos a los vecinos que nos hacen compañía, donde la gente se saluda por la calle, donde encontramos aquellos equipamientos comunes que enriquecen nuestra vida. Por ello hemos trabajado para restituir en el Carmel la cotidianidad de su gente. Es lo que nos arraiga en un espacio y nos estimula a participar en los proyectos colectivos.

Como es lógico, no estaremos satisfechos hasta que todos los acuerdos se hayan cumplido, hasta que las obras de la zona afectada estén totalmente acabadas. Pero el Carmel está vivo, no se ha hundido, y mira adelante de nuevo con ilusión.

Joan Clos es alcalde de la ciudad de Barcelona.

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