"Florentino no me hizo caso", sostiene Luxemburgo

El ex entrenador del Madrid, Vanderlei Luxemburgo, declaró el martes en Brasil que el presidente madridista, Florentino Pérez, no deja trabajar a los técnicos del club. "Arrigo Sacchi [ex director general de fútbol] y yo creíamos que faltaban jugadores para tener una plantilla compensada", se quejó Luxemburgo; "pero Florentino no nos hizo caso".

Luxemburgo, que ahora dirige al Santos, hizo estas declaraciones en Sport tv, canal de la cadena brasileña O Globo. El entrenador se manifestó en la misma línea crítica que, en mayor o menor medida, han seguido todos los técnicos que han trabajado en el Madrid de Florentino Pérez (Del Bosque, Camacho, Sacchi, García Remón...) Sin embargo, Luxemburgo fue más explícito. Sus palabras son las de un hombre herido en su amor propio.

"La verdad, todavía no entiendo por qué me echaron", dijo. "Dejé el Real Madrid cuando el Barça nos sacaba seis puntos en la clasificación liguera. Ahora, el Barcelona sigue líder y la diferencia es de trece puntos".

"Nuestra gran diferencia con el Barça", prosiguió el técnico; "era que el Madrid no tenía banquillo. Florentino debería pensar en más cosas, cambiar su forma de actuar".

Preguntados por este periódico, ayer los portavoces del Madrid prefirieron no responder a las acusaciones del brasileño. Luxemburgo, por su parte, habló después de cobrar el finiquito completo, tras un litigio que resolvió a su favor la comisión jurídica de la federación. Tras su destitución, el Madrid debió pagar al entrenador un millón de euros más de lo que originalmente pretendió abonarle. En este sentido, el brasileño reconoció sentirse menospreciado. "Salí de Brasil como un don nadie porque el Madrid me fichó corriendo. En apenas 24 horas me hicieron un contrato. Y me despidieron de la misma forma, como a un don nadie. No era feliz en el Madrid, ni me sentía respetado. Lamentablemente, Florentino nunca entendió que yo soy un entrenador de prestigio".

Mientras estuvo bajo bandera de Florentino Pérez, Luxemburgo manifestó una total adhesión a los métodos de su empleador. Ayer, sin embargo, confesó que todo era una impostura: "Otros entrenadores, como Wenger o Fabio Capello, reciben un trato muy distinto al que yo sufrí en el Madrid, pues tienen plena autonomía, toda la confianza del mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de enero de 2006.

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