Columna
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Inflexión

Inevitablemente la visita del secretario general del PSOE y presidente del gobierno de España a Valencia va a marcar un antes y un después entre las relaciones de éste y su organización política aquí. De la detenida lectura de lo acontecido durante la conferencia desarrollada por el PSPV-PSOE el pasado fin de semana, y de las observaciones que los periodistas y dirigentes del partido han ido desgranando en nuestros medios de comunicación se deduce claramente que queda ya muy lejana aquella sesión congresual en que Pla votó a los perdedores, y aquella otra en que el secretario general de los socialistas valencianos recordó con aire de amargo reproche que los valencianos no podían ser ni más que otros pero tampoco menos que otros, en clara alusión a la percepción generalizada en el ámbito valenciano de que el gobierno estaba priorizando los intereses de otras CC AA donde ya tenía posiciones de gobierno o expectativas de éxito inmediato.

En la presentación del plan socialista valenciano se observa claramente un guiño hacia valores propios y derechos civiles siempre exigibles, destacando el compromiso por el pluralismo informativo, la defensa y apoyo de la consolidación de los espacios de uso de la lengua propia y el ejercicio de un autogobierno político ligado a los intereses de la gente más que al de las grandes corporaciones económicas.

El apoyo de Rodríguez a Pla, pues, escenificado con rigor y honores de pistoletazo de salida para las próximas elecciones autonómicas implica, además, que es ahora cuando el presidente del gobierno español entiende que puede empezar a venir por aquí, porque ha desplegado su ofensiva para minimizar, corregir y superar lo que realmente preocupa: la percepción de que el victimismo del gobierno de nuestra Generalitat no sólo era real, sino que el propio gobierno español ni siquiera se tomaba en serio el asunto.

La presentación de las acciones gubernamentales en pro de intereses valencianos (Copa del América, infraestructuras, vivienda, agua, seguridad) que en las últimas semanas habrían experimentado una cierta aceleración sirven ya para lanzar una campaña con cierto retraso dirigida a desmentir la imagen de marginación que aquí se tiene y avanzar en la difícil tarea de apoyar la candidatura de Pla a la presidencia de la Generalitat con acciones cuantificables, tangibles y, sobre todo, realizables en el tiempo pertinente para que colaboren a neutralizar los handicaps de que se parte.

He dicho con cierto retraso, y ni siquiera tengo claro si la mayor parte de las ilusiones que desplegó Rodríguez podrán realizarse con el tiempo suficiente; mientras, por otra parte, el Consell -bromas aparte de la contra-programación política-, en las últimas semanas ha presentado políticas, acuerdos con la sociedad y planes de mejora que afectan a sectores muy sensibles en la percepción del buen o mal gobierno.

Si el PSOE quiere corregir aquí la sensación de marginación que se ha enseñoreado de nuestra opinión en los meses transcurridos desde el cambio de gobierno en el Estado, no sólo tendrá que correr mucho en la realización de los anuncios que hizo el presidente, sino que habrá de contar con que el Consell tenga de verdad agotado su proyecto -como dijo Pla-, cuando en realidad, las presentaciones públicas del presidente Camps de la pasada semana traducen, por el contrario, vitalidad, conexión con la sociedad, audacia y compromisos firmados con actores sociales de primera magnitud.

Vicent.franch@eresmas.net

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de enero de 2006.