Reportaje:

Tailandia se recupera del 'tsunami'

El turismo aumenta un 3,3% y el crecimiento supera el 4% un año después de la tragedia que asoló el suroeste del país

La economía tailandesa ha sobrevivido al devastador tsunami que asoló hace un año las costas del suroeste de Tailandia. El plan del Gobierno, las inversiones de las grandes cadenas hoteleras y la "hospitalidad tailandesa" han conseguido que el número de turistas haya crecido un 3,3%, siendo el procedente de los países nórdicos -los que más víctimas sufrieron en la tragedia- el que más aumenta. La economía crecerá más de un 4%.

Lo más sorprendente de esta resurrección turística es que el mayor aumento proviene de los países nórdicos, los que más víctimas sufrieron

En realidad, el tsunami tuvo el mismo efecto sobre la economía tailandesa y, en particular, sobre el turismo que el que tuvo sobre las costas. Tras un primer momento de destrucción total y de desconcierto, el turismo se ha recuperado casi de forma milagrosa. Nada más ocurrir el desastre, el 26 de diciembre, que afectó a seis provincias del suroeste de Tailandia, con 5.400 muertos, se produjo un efecto estampida. En el primer mes del año, en plena temporada alta, se cancelaron el 90% de las reservas, en particular a Phuket, Krabi y Phangnga , donde se concentra la mayor parte de la oferta turística.

En enero, la entrada de extranjeros a Tailandia disminuyó el 26% en comparación con el mismo mes del año anterior. Ya en el conjunto del primer trimestre se observó una ligera mejora y la disminución de turistas era sólo del 10%. A partir de abril, la recuperación se aceleró hasta el punto de que a cierre de septiembre, últimos datos oficiales de los que se dispone, la cifra total de turistas había crecido un 3,3% respecto a los nueve primeros meses del año anterior. Lo más sorprendente de esta resurrección turística es que el mayor aumento de visitantes proviene de los países nórdicos, los que más víctimas tuvieron

Suecos y finlandeses son un caso paradigmático. El tsunami se llevó para siempre a 1.900 turistas suecos, siendo de largo el país que más sufrió la tragedia, con familias enteras sepultadas por las aguas. Fue tal vez la mayor conmoción que ha sufrido este pacífico país. Pero tras una primera reacción de estupor, el turista sueco ha vuelto con renovado entusiasmo. El número de turistas suecos en los nueve primeros meses del año ronda los 100.000, un 20% más que hace un año. Finlandia, que aportó 200 muertos, es espectacular: el número de turistas ha aumentado un 41%.

¿A qué se debe este fenómeno? La embajadora de Tailandia en España, Busba Bunnag, lo explica por una cuestión de emotividad. "Ha habido un movimiento de solidaridad, en particular, de los países nórdicos. Ellos vieron por la televisión el sufrimiento de tanta gente y comprendieron que la mejor forma de ayudar era visitar Tailandia".

Las palabras de la embajadora no son sólo una opinión personal, sino que recogen una estrategia predeterminada de su Gobierno. Tras la tragedia, el Ejecutivo tailandés reaccionó airado porque entendió que la prensa extranjera había perjudicado los intereses turísticos nacionales al crear un alarmismo injustificado, afirmando, por ejemplo, que la infraestructura hotelera de la isla Phuket había quedado completamente destruida.

La 'thainess' como reclamo

Para contrarrestar esta imagen apocalíptica, las autoridades del antiguo reino de Siam diseñaron una "campaña turística emocional" instando a todos los turistas, en particular a los de Asia y Europa, a que regresaran a su lugar de vacaciones porque, una vez recogidos los escombros, iban a encontrar ese paraíso de playas de palmeras y aguas cristalinas y, sobre todo, la hospitalidad exquisita. Imitando el "España es diferente", se acuño la thainess o tailandicidad, un símbolo de la amabilidad del tailandés como mayor reclamo turístico.

Pero en Tailandia no sólo han apelado al sentimiento. Sólo las pérdidas directas fueron evaluadas en 200 millones de dólares, con 100.000 empleos perdidos. El Gobierno puso en marcha un plan de rehabilitación urgente con ayudas directas de 16 millones de dólares. Miles de trabajadores, muchos de ellos inmigrantes, reconstruyeron hoteles, carreteras y zonas de ocio. De esta forma, apenas un año después de la tragedia, las plazas hoteleras ofertadas suponen ya el 90% de las de antes del tsunami, según Somying Thansiri, subdirectora de Turismo de Tailandia para el Sur de Europa.

El tsunami ha servido también para renovar la oferta turística y dar un giro hacia un turismo de calidad. Se han buscado destinos alternativos como las ciudades monumentales de Chiang Rai y Chiang Mai, en el norte, o el turismo rural en el triángulo de oro (fronteras con la antigua Birmania, Camboya y Laos). Además se ha renovado el parque hotelero, modernizando las instalaciones, dejando sin reconstruir los hoteles en primera línea de playa o las construcciones que tenían un gran impacto medioambiental. Las playas de Kaho Lak, Kamala beach, Pa Tong y las islas Phi Phi están ahora mucho más limpias que antes del tsunami. Además de las ayudas públicas, las grandes cadenas hoteleras también han realizado grandes inversiones y están recuperando rápidamente sus márgenes de negocio. No hay que olvidar, que las seis provincias afectadas por el desastre suponen una cuarta parte de los ingresos totales del país por turismo.

Metas a largo plazo

Las autoridades relativizan el impacto del tsunami y estiman que sólo ha restado un 0,5% del crecimiento del PIB en este año. Y es que el país aspira a ser mucho más que un foco turístico. Tailandia quiere tomar el relevo de otros países de la zona, como Corea y Taiwan, en la producción de automóviles. Firmas como Toyota y General Motors están volcando sus inversiones en el país, deslocalizando plantas de producción desde Japón y Estados Unidos. Según The Office of the Board of Investment (BOI), organismo oficial que canaliza la inversión extranjera, sólo en los seis primeros meses del año se registraron 144 proyectos de inversión de fabricantes automovilísticos, convirtiéndose en el primer sector inversor del país. En 2005, Tailandia superará por primera vez el millón de coches fabricados.

La Administración está también empeñada en convertir al país en el centro neurálgico del comercio en toda la zona, para conectar con los mercados en expansión de China, Taiwan, Indonesia, India, y Oceanía y Japón. Tailandia también se ha convertido en un centro mundial de la industria agroalimentaria, y ha atraído a firmas de electrónica.

El BOI estima que el país recibirá en 2005 inversiones por valor de 14.700 millones de euros, que contribuirán a la creación de 200.000 puestos de trabajo. El talón de Aquiles para cumplir con todos esos objetivos es la escasez de infraestructuras. Por eso el Gobierno ha lanzado un ambicioso plan cuatrienal (2005-09) con una inversión total de 38.000 millones de euros, hasta alcanzar el 9% del PIB en 2009.

Los daños del petróleo

Las imágenes del tsunami en televisión han sensibilizado a la opinión pública mundial. Pero para la economía tailandesa ha sido mucho más dañina el alza del precio del petróleo, disparando la inflación al 4,5%, afectando negativamente al consumo, la producción y todas las actividades, desde el transporte a los alimentos.

El efecto combinado del tsunami, la sequía, y el aumento del precio del crudo ha reducido el crecimiento del PIB al 4,2%, respecto al 6,1% de 2004, aunque la estimación del Banco Mundial es que en 2006 alcance el 5%.

El informe constata que, debido al encarecimiento del petróleo, por primera vez en muchos años, Tailandia tendrá un déficit exterior de 2.700 millones de dólares, un 1,5% del PIB.

No obstante, la situación del país es envidiable, con reservas de más de 48.000 millones de dólares, (tres veces la deuda externa a corto plazo) y el total de su deuda externa ha caído un 27% desde principios de año hasta junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de diciembre de 2005.

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