Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Guipúzcoa niega fallos en el control del talud derrumbado en la A-8

La Diputación asegura que hace controles de seguridad en la A-8

El portavoz de la Diputación de Guipúzcoa, Koldo Azkoitia, negó ayer que haya existido negligencia en la vigilancia de la ladera de la que este martes se desprendieron toneladas de piedra que sepultaron la autopista A-8 en Deba y atraparon a cuatro vehículos. El derrumbe del talud, que sólo produjo pequeñas heridas en dos de las seis personas circulaban en ese momento por esa zona, fue calificado por Azkoitia como un "imprevisto" que es difícil presagiar a pesar de las medidas preventivas que viene adoptando desde 2003 la sociedad que gestiona la carretera, Bidegi.

La ladera no presentaba "ninguna amenaza" de desplome, volvió a insistir Azkoitia, quien achacó el siniestro a "procesos geológicos incontrolables desde el exterior". "Son vicios geológicos ocultos no previsibles", recalcó. Desde que hace dos años y medio la Diputación se hizo cargo de la A-8, se realizan, según el portavoz, controles rutinarios en esta vía, como marca el "plan de seguimiento y mantenimiento geotécnico y estructural" de los viaductos, túneles y taludes de la autopista. Sin embargo, los técnicos que vigilan estas estructuras no apreciaron anomalías en la pared derrumbada. Para demostrar que estos controles periódicos se realizan, Azkoitia explicó que recientemente se han reparado desperfectos en túneles y se han apuntalado sendos taludes en Zarautz y San Sebastián.

La Diputación afirma que, en adelante, seguirá revisando la autopista con el "mismo nivel de calidad" que hasta ahora.

La Diputación desconoce por el momento las causas que motivaron el desprendimiento, aunque la principal hipótesis apunta a que el agua filtrada durante las copiosas lluvias de los últimos días haya provocado al congelarse la "ruptura de la estructura pétrea del talud" y, consiguientemente, el deslizamiento de las rocas. Este fenómeno, conocido técnicamente como gelifracción, consiste en la fragmentación de la roca debido a las tensiones que produce la congelación y descongelación del agua en los huecos que presenta la roca.

El talud afectado, según dijo Azkoitia, no presentaba fisuras a la vista, por lo que Bidegi no consideró necesario realizar ningun afianzamiento o sujeción en el mismo.

Al mismo tiempo que los técnicos analizan las causas del derrumbe, el Gobierno foral ha encargado un informe sobre los trabajos que se tienen que acometer para estabilizar la ladera tras su derrumbe. Este estudio, que podría estar finalizado en tres días, también determinará una primera valoración económica de los desperfectos y la fecha en que se podrán abrir completamente los cuatro carriles de la A-8.

La carretera ha permanecido cerrada durante aproximadamente 33 horas. La apertura parcial de la misma se efectuó ayer hacia las 17.00, con retraso sobre al horario previsto inicialmente -las 13.30- debido a que Bidegi decidió colocar una barrera suplementaria para incrementar la seguridad de los conductores. Se han habilitado los dos carriles menos afectados por el derrumbe para que los vehículos circulen en doble dirección durante un tramo de 1,1 kilómetros de longitud.

La Diputación informó de que unos 75 operarios trabajaron en varios turnos de manera ininterrumpida durante toda la noche para permitir el restablecimiento del tráfico. En primer lugar procedieron a reducir los bloques de piedra caídos sobre la calzada en sentido a Bilbao y, a continuación, a limpiar los carriles del sentido contrario. Un muro de hormigón prefabricado fue colocado para separar la zona donde continúan las obras de la calzada por la que discurren los vehículos. Por este tramo de autopista transitan entre 40.000 y 50.000 vehículos diarios.

Estabilización

En principio, Bidegi tiene previsto seguir cobrando el peaje en este tramo de la A-8, aunque las barreras podrían levantarse si el tráfico deja de ser fluido, aseguró Azkoitia. A su juicio, la apertura parcial de la autopista permitirá descongestionar la ruta alternativa por la N-634, que soportó importantes retenciones mientras la A-8 se mantuvo cerrada.

La principal preocupación de los responsables forales es ahora mismo garantizar la seguridad absoluta de la ladera afectada. Para ello, las excavadores retiraron unos bloques de piedra muy voluminosos que amenazaban con caer desde lo alto. El siguiente paso será retirar de la calzada todas las rocas y tierras que arrastró el alud y, finalmente, abrir los cuatro carriles de la autopista.

La Diputación asegura que no existe una evaluación económica de los daños, que serán sufragados por la póliza que tiene contratada la sociedad foral Bidelan para cubrir cualquier incidencia que pudiera producirse en la autopista.

El PP y Aralar han solicitado ya que el responsable de Carreteras de la Diputación, Javier Zuriarrain, comparezca en las Juntas Generales para que dé explicaciones de las causas que han provocado el siniestro y de las medidas que el Gobierno foral tiene previsto adoptar para que no vuelva a suceder un hecho similar. Hasta la fecha, Zuriarrain no ha realizado ningún pronunciamiento público sobre el desprendimiento de la ladera y el corte de la autopista. Las únicas explicaciones han venido por parte del diputado general, Joxe Joan González de Txabarri, y del portavoz, Koldo Azkoitia.

Por su parte, el grupo popular en las Juntas Generales de Vizcaya ha presentado una proposición no de norma para la realización de un estudio sobre la calidad y estabilidad de los taludes y muros de la A-8 en su recorrido por esta provincia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 2005