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Cultivo de la excelencia

La idea de crear la Escuela Superior de Música Reina Sofía partió de Paloma O'Shea, impulsora de uno de los certámenes de piano más importantes del mundo. "Comprobé que, en los concursos internacionales de Santander, los jóvenes músicos españoles quedaban eliminados ya desde las primeras pruebas. Talento musical, desde luego, lo había y lo hay en nuestros músicos, así como buenos profesores, pero el sistema fallaba porque ese potencial se malograba antes de desarrollarse e impedía que los mejores intérpretes alcanzaran la excelencia", subraya.

"Para atajar aquel proceso decidimos crear desde la Fundación Isaac Albéniz una escuela para atender en ella los talentos musicales; llevaría el nombre de la Reina Sofía, con cuyo apoyo siempre hemos contado. Recorrí numerosos países del mundo", añade Paloma O'Shea, "para estudiar la formación musical, sus organizaciones y métodos". Nació la Escuela.

"Cuando nace un proyecto, vendes aire", comenta con una sonrisa, "pero hallé en Vicente Ferrer, que procedía de la Fundación Ortega y Gasset, un vicepresidente ejecutivo y director general fuera de serie. Desde la Albéniz, propuso un plan fantástico: no se trataba ya de pedir financiación a las corporaciones y firmas importantes, como era habitual desde estas instituciones, sino más bien de ofrecerles contrapartidas musicales tan excelentes como el talento de nuestros alumnos".

El sistema consiste en organizar conciertos, audiciones y ediciones musicales especiales para las entidades financiadoras, a las que se brinda también el mecenazgo de aulas, intérpretes y eventos. Vicente Ferrer explica: "Más del 96% de los aproximadamente 100 alumnos de la escuela, cuya sede se halla en Pozuelo de Alarcón, son becarios. De cada 10, seis proceden de España o de Hispanoamérica, y el resto, del extranjero. Los 85 mejores profesores de música del mundo se dan cita aquí. Los resultados son soberbios".

O'Shea concluye: "Somos líderes en la formación de talentos musicales en Europa y pronto, ya desde el nuevo y magnífico edificio, lo vamos a ser del mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2005